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Los asiáticos han elaborado toda una ciencia de la respiración al
descubrir este proceso tan simple y tan al alcance de todos los
seres humanos posee una capacidad ilimitada de influencia sobre el
organismo a través de si mismo y de la voluntad.
Las enseñanzas orientales milenarias como las más modernas
experiencias científicas han constatado que mediante la respiración
completa y controlada la mente actúa sobre el cuerpo y viceversa a
través de los procesos fisiológicos que ella origina.
La mente puede influenciar por voluntad al cuerpo y provocar sobre
el cambios fisiológicos a través de la respiración.
Se ha comprobado que estos cambios son causados por la acción de
los iones que penetran en el organismo junto con el aire por efectos
bioeléctricos, produciendo cambios a nivel celular dado que los
pulmones son el mayor centro generador de electricidad.
Al
inspirar la superficie externa de los pulmones de carga de un
potencial eléctrico negativo que alcanza a todo el cuerpo durante la
expiración

Se
sabe que durante las pausas o retenciones aumenta en el organismo la
carga de energía ionica que se extiende a todo el cuerpo en el
momento de expulsar el aire.
La
respiración controlada, profunda y fundamentalmente lenta, provoca
efectos benéficos sobre el cuerpo y lamente como ser:
·
Relajación muscular, facilitando un tono muscular conveniente, sin
tensión, rigidez o contracción.
·
Optimización de la función circulatoria y de sus órganos como
corazón, arterias, venas, vasos, mejorando la irrigación sanguínea.
·
Incremento respiratorio mejorando la oxigenación.
·
Purifica el organismo al eliminar tóxicos procedentes del
metabolismo celular que la sangre a llevado a los pulmones.
·
La
mente se concentra en la respiración y brinda sensaciones corporales
agradables, entre ellas la de bienestar.
·
Se
toma conciencia del propio cuerpo y se estimulan las percepciones
sensoriales.
·
La
mente puede liberarse de las perturbaciones quedando en calma y
dispuesta para el aquí y ahora.
·
Aparecen la armonía y la unidad cuerpo – mente y desaparece la
dispersión mental.
En
los ejercicios de respiración diafragmática completa, es decir,
abdominal, torácica, clavicular, profunda lenta y con determinadas
frecuencias o ritmos, al aumentar la profundidad se debe disminuir
su frecuencia para no alterar el equilibrio ácido – base, y al
disminuir la frecuencia mejora la oxigenación, alivia el trabajo del
corazón y favorece la relajación. Prof. Eduardo
Colazo |