Inicio | Quiénes Somos? | Contáctenos  
 Inicio | Santerías | Dietéticas | Prácticas | Gacetillas y Talleres | Boletín Semanal | Terapeutas | Comercios | Ayuda Contáctenos
 
 
Historias
Experiencias
Libros Digitales
Guías
Enseñanzas
Eventos-Talleres
Noticias Rápidas
Leer La Revista
Foros de Discusión
Otras Web
Colaboradores
Sus comentarios
 suscribir
 dar de baja
Programas de Radio

 


 

   
 Armonizando Rosario > Vida Sana

Vida Sana


RENACÍ: SONRIENDO PARA LA VIDA

Hace veinte años encontré mi Maestra en Renacimiento. Nuestro primer encuentro fue breve: mientras ella preparaba sus maletas para salir de Brasil nos quedamos conversando. Su simplicidad y felicidad de vivir, su comprensión y aceptación me conmovieron y decidí en ese instante que quería seguirla, aunque no supiera de las técnicas que ella desarrollaba.

 

Yo ya defendía y practicaba otro nacimiento, un nacimiento sin violencia tanto para la madre como para el niño, que Frederik Leboyer rescató en la India para nuestra civilización occidental y recordando siempre el “Grito Primal” de Janov, grito que resonaba profundamente en mi pecho .

 

Hice varios talleres, me gradué y como me identifiqué mucho con la técnica me quedé al lado de ella, especializándome cada vez más. Mis vivencias, mis experiencias eran ricas en    entendimientos  y  enseñanzas, poder y sabiduría, después de tantos años de desgracia y desánimo.

 

Respiraba, esforzándome mucho porque me sentía muy limitada, aplastada en mi pecho; quería hacerlo bien. Levantaba los brazos, estiraba la cabeza, procuraba abrir mi cuerpo a la respiración.

Respiraba mucho pero sentía que me faltaba aire y luchaba procurando sensaciones fuertes, exagerando en el físico pero poco en contacto con mis emociones y sentimientos. Luchaba como siempre luché en mi vida, sin tener conciencia que daba evasión a mis iras, mis insatisfacciones de lo que vivía. Quería rehacer un mundo mejor sin cambiarme, no tenía conciencia que el mundo afuera era -- y es -- el espejo de lo que guardaba dentro de mi como interpretación de lo que es la vida. Ese mundo estaba lleno de violencia, de agresividad, de carencia y falta de amor.

 

Respiraba mucho y estaba satisfecha por que sufría, sufrir era el modelo que había tomado en esta vida. Repetía ese infierno que había creado y en el cual vivía. Lo hacia sin sensibilidad, sin ternura, según los patrones de defensa y protección que había desarrollado frente a la vida: “La vida es difícil y sufrida”, “Hay que luchar para conseguir algo”. Pero así también funcionaba. 

 

Respiraba mucho y me quedaba siempre insatisfecha, desgraciada, perseguida por otros patrones: “No sé”, “Soy incapaz”, “Puedo hacerlo mejor”, “No es suficiente”, “No está bien hecho”.

 

Me entregue cada vez más en el proceso y me limpie, me libere de esos patrones negativos que no me permitían ver y sentir AMOR y LUZ en esta vida. Sentí de nuevo algunos de mis sufrimientos, de los cuales puedo hablar hoy sin identificarme más con ellos. Me gustaba, nos gustan nuestros sufrimientos, nuestras miserias, con las cuales  fuimos mimados, haciendo el papel de victima, cosas a las cuales nos apegamos. Seguimos repitiendo estas miserias en la violencia de la vida cotidiana, en la familia, en la sociedad.  Defendemos el conocido por  temor al desconocido repitiendo la separación, el sufrimiento.

 

Las resistencias, los miedos que tenemos frente a lo nuevo, a la vida, al placer, nos llevan al sufrimiento, creando tensiones, limitaciones; preferimos el sufrimiento que ya conocemos y repetimos a lo desconocido que nos puede traer alegría y bien estar, si lo queremos. Tenemos vergüenza de nuestra alegría, buscamos rápido volver a la “normalidad” de desgracia después de un momento de plenitud.

 

Nuestros patrones de respiración traducen esos miedos, esos resentimientos y rencores que acumulamos. Cambiando de respiración, apagamos esos registros mentales negativos que nos contraen y nos impiden disfrutar, gozar de la vida. Abriendo nuestro corazón, nuestro pecho, nuestra respiración al sufrimiento, aceptando sin resistencias nuestras limitaciones, poniendo Amor y Luz en esos lugares oscuros de nuestro Ser, liberamos esas memorias negativas que están  registradas dentro de nuestras células.

 

Me demoré en descubrir y reconocer mi océano de  tristeza, mi universo de abandono y desprecio, mi miedo a vivir y a morir, mi inseguridad frente a la vida, que arrastro desde el momento en que fui concebida. El desprecio fue tan profundo que nunca le di valor a todo lo que me podía pasar, a lo que podía sentir, a lo que podía vivir. La vida no tenía buen gusto, despreciaba la vida dentro de mi y andaba como un fantasma en una realidad muy ficticia.

 

Me demoré en entender, en experimentar y saber lo que era sentir y aceptar lo que me pasaba. Me demoré en aceptar, en entregarme al placer de respirar. Me demoré en sentir que respirar es vivir y que vivir es placentero. Me demoré en entender el poder de la respiración. Entendí entonces que cuanto más respiro  con conciencia, más la vida se abre dentro de mi, más energía tengo, más presente, atenta y consciente soy.....

 

 

                                                                        Nírmala Loaec

 


14/11/05
   
• Servicio Solidario
Centro de Descarga
• Música
• Cocina Natural
• Hoteles - Hosterías
 Vida Sana 
• Mitos  Populares
• Oportunidades
•  Servicios
• Viajes y Turismo
• Guía de Empleo
• Predicciones del Planeta 
  de Lectores 
• Anunciarse en  web

 

 
 
 
 
 
 
  Envíe sus mensajes a: info@armonizandorosario.com.ar
Optimizado para 800x600 © Copyright 2004 " ARMONIZANDO ROSARIO" ®
webmaster@armonizandorosario.com.ar