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Adriana Gibbs.
Niños con bajo rendimiento escolar, falta de
atención, dificultades de
adaptación, pesadillas y rabietas, entre otros problemas, pueden
tratarse con flores de Bach. Los buenos resultados no se harán esperar.
¡Que poder!, el de las flores. Además de ser utilizadas como un recurso
de
seducción, ellas tienen bondades que posibilitan su aprovechamiento en
otro terreno donde resultan igual de fértiles, el de la salud. Que lo
digan los
seguidores de Edward Bach, médico inglés, homeópata y bacteriólogo, de
cuya curiosidad germinó un tratamiento fundamentado en flores silvestres
y de árboles, conocido a partir de 1936 en diversas partes del mundo con
el nombre de flores de Bach. Estas, como bien lo explica Magdalena
Calvo, terapeuta certificada como Bach practitioner por The Dr. Edward
Bach Foundation, de Inglaterra, constituyen un sistema de curación que
permite restablecer la salud emocional y mental, actuando a nivel
psicológico y aliviando la causa fundamental de la mayor parte de las
enfermedades: los sentimientos, emociones y pensamientos negativos.
Son 38 remedios florales. “Cada uno de ellos trata un estado emocional o
un
rasgo innato de la personalidad. Son útiles para superar situaciones
emocionales cotidianas tales como tristeza, preocupación, temor,
agotamiento, estrés, rabia, impaciencia e indecisión, entre otras”,
explica Calvo.
Siguiendo la postulados del doctor Bach, quien sostenía que “no es la
enfermedad física lo que importa, sino es la situación emocional y
mental que vive el paciente”, en el caso de las flores de Bach, a
diferencia de otros
tratamientos, la enfermedad física no tiene relevancia en la selección
de los remedios florales. “El estado de ánimo, la actitud hacia la vida,
los pensamientos, las emociones y los sentimientos son la guía para la
elección. La salud está asociada con la armonía de cuerpo y mente. Los
remedios florales devuelven el equilibrio y permiten ver las situaciones
problemáticas de la vida en una perspectiva más positiva”, afirma la
especialista.
Calvo asegura que son totalmente inocuos e inofensivos. “Los remedios
florales son una terapia complementaria. No crean hábitos, adicciones,
ni producen reacciones secundarias, y pueden ser usados a cualquier
edad. Pueden tomarse al mismo tiempo que se aplican otros tratamientos,
sean estos alopáticos u homeopáticos. No sustituyen ni el tratamiento
médico, ni el tratamiento psicológico.
Tampoco interfieren con otras formas de tratamiento menos convencionales
o terapias alternativas”, asegura.
Advierte, sin embargo, que hay personas que no responden a la terapia
floral
y una de las razones puede ser una errada prescripción: “Cuando la
persona
toma una fórmula floral inadecuada, ésta no le hará daño pero tampoco le
sanará.
La otra razón que he podido constatar se debe a la falta de continuidad
e
interrupción del tratamiento floral, lo cual no permite obtener los
beneficios
esperados”.
Niños "comeflores". Los niños reaccionan muy bien a los remedios
florales y los padres encuentran un apoyo importante en esta terapia
para ayudar a sus hijos a superar las situaciones que pueden presentarse
en las diferentes etapas de su desarrollo. “He podido notar que con
frecuencia niños y adolescentes, responden más rápido que los adultos al
tratamiento, pues no tienen predisposición ni dudan de los efectos de
los remedios, de manera que el equilibrio interno se restablece mucho
antes y con mayor facilidad”, señala Calvo.
La acción de estas flores consiste en sanar las emociones negativas que
tiene la persona, sin atacarlas. La acción se centra en devolver y
restaurar el sentimiento y la emoción positiva que la persona necesita
recuperar. Por ejemplo, un niño con personalidad posesiva, que de forma
constante y desmesurada reclama la atención de su madre, que se disgusta
cuando siente que lo ignoran y forma un “berrinche” si sus padres no lo
miran cuando hace su tarea o juega; al tomar los remedios florales
recuperará el lado positivo de su carácter y podrá compartir y
comprender más a sus compañeros, aprendiendo a dar espontáneamente sin
esperar nada a cambio.
Son muchas las situaciones en las cuales la terapia floral puede ser de
gran
beneficio para chicas y chicos. Calvo presenta propuestas para sus casos
más frecuentes:
Trastornos del sueño y pesadillas. Un problema en casa o en el colegio
hace que los niños estén intranquilos, ansiosos y les cueste conciliar
el sueño.
Otros factores que alteran el sueño de los más pequeños, son el temor a
la
oscuridad, sueños, pesadillas y fantasías con monstruos y fantasmas que
pueden aparecerse cuando la luz se apaga. Para estas situaciones hay
remedios florales, muy útiles: Mimulus ayudará al niño que le tiene
miedo a la oscuridad, dándole confianza y valor. Agrimony ayudará a ese
niño que de día está bien pero sus noches son intranquilas. Chicory será
un remedio muy efectivo para los que no quieren dormir solos y se
cambian a la cama de sus padres. Aspen puede ser de gran ayuda cuando
sienten miedos que no pueden explicar. Para las pesadillas el remedio
principal es el Rock Rose que ayuda a controlar el pánico y el terror
que producen los malos sueños.
Cama mojada. Primero debe descartarse la posibilidad de una infección
urinaria o cualquier otro problema renal. Si no es el caso, esta
situación puede deberse a que el niño está muy estresado o porque es de
dormir muy profundo. El niño que se avergüenza o se siente sucio cuando
moja la cama, tomará Crab Apple; el que trata de ocultar su cama mojada,
esconde las sábanas o trata de lavarlas sin que nadie se dé cuenta,
tomará Agrimony. Hay otros remedios que pueden ser utilizados pero
dependerá de la situación emocional específica del niño y de su reacción
ante la situación.
Las rabietas. Una rabieta puede darse por la frustración o incapacidad
de
hacer algo. Es la reacción natural de los hijos cuando no se les permite
hacer lo que quieren; en ocasiones, puede ser la reacción a las propias
limitaciones.
Hay edades donde esta expresión se hace más común y los hijos suelen
llevarle la contraria a los padres. Hay una serie de remedios que ayudan
a superar este comportamiento: Impacientes permitirá superar la falta de
paciencia consigo mismo, con los padres y amigos; Beech será muy útil
para el manejo de la intolerancia y el no poder comprender los errores
de los demás; Willow ayudará a promover una actitud de mayor
responsabilidad y comprender que no se es víctima de las circunstancias;
y Holly será excelente para manejar y superar la ira, el comportamiento
rencoroso y la rabia contra los demás.
Adaptándose al colegio. La primera vez que el niño asiste al colegio,
plantea
cambios no sólo para ellos sino también para los padres. Esta etapa trae
cambios en los hábitos del niño y plantea retos ante las nuevas rutinas
escolares.
En el remedio floral Walnut se encontrará un aliado muy valioso que
ayudará
en la adaptación al nuevo ambiente escolar; y ayudará igualmente a ese
niño que necesita adaptarse a un nuevo colegio o un nuevo grado.
Hiperactividad y falta de atención. Para Calvo éstas son dos etiquetas
que se utilizan con frecuencia en niños que tienen dificultad en
“prestar
atención”, que se niegan a seguir instrucciones de sus maestros y no
obedecen a sus padres. “Ahora bien, calificar a un niño como hiperactivo
o con problemas de atención, puede ser más perjudicial que el síntoma en
sí mismo y a esto se agrega la angustia, la ansiedad y hasta el
sentimiento de culpa que los padres llegan a sentir. Hay que prestar
especial atención al uso que se hace de esas etiquetas, ya que se puede
hacer que el niño niegue sus potencialidades y se subestime. Es muy
importante descartar posibles causas químicas o genéticas para la
hiperactividad o la falta de atención. En este sentido, le pido a los
padres que se remitan al psicólogo para esta tarea”, afirma la
terapeuta.
El tratamiento floral a prescribir dependerá de la personalidad de cada
niño
así como de la situación emocional que vive. Al escoger los remedios
florales hay que tener en cuenta los rasgos naturales del temperamento o
carácter del niño o adolescente. Este se complementa con los remedios
florales asociados con los estados de ánimo. Clematis ayuda a alcanzar
concentración e interés por las cosas; Olive ayuda al agotamiento mental
y Wild Rose combate la apatía. Es importante elegir el remedio floral
que mejor se ajuste a su personalidad, ya que ésta es la que determina
la posible respuesta a situaciones estresantes.
Adicionalmente, se sugiere a los padres algunas estrategias como cambios
de hábitos en el ambiente familiar, establecer un diálogo creativo con
sus hijos y proporcionarles un espacio donde puedan expresarse con
seguridad y sin ser comparados. “Enfrentar la hiperactividad y la falta
de concentración de los hijos, suele ser un reto muy grande para los
padres, y la terapia floral es un recurso que también da soporte a lo
que sienten y viven los padres que asumen este desafío".
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