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Consiste en una sustancia gelatinosa compuesta por agua, grasa y
residuos que se encuentra encapsulada en compartimentos inamovibles
debajo de la piel. Es prácticamente exclusiva de la mujer.
Se desarrolla en 4 etapas:
Primera consiste en una simple dilatación permanente de las venas y
vasos linfáticos.
Segunda la pared de los vasos se vuelve porosa y se infiltra suero en
los tejidos subcutáneos junto con sustancias llamadas polisacáridos y
electrolitos.
Tercera aparecen fibroblastos que forman una red fibrosa con acumulación
celulítica generando lo que se llama "piel de naranja".
Cuarta surge lo que se denomina fibrosis cicatrizal definitiva con
nódulos irreversibles que comprimen y ahogan arteriolas y nervios.
La persona propensa a padecer celulitis tiene: trastornos circulatorios,
frialdad en las extremidades y alteraciones menstruales. Es friolenta,
se fatiga fácil, tiene dolores musculares y articulares. Es depresiva,
angustiada, irritable, de humor inestable, padece generalmente de
insomnio y jaquecas.
Esta enfermedad se reconoce porque el tejido celular subcutáneo se torna
espeso, de consistencia irregular con partes rígidas y otras elásticas,
formado por pliegues cutáneos exagerados. Un pellizco, por más suave que
sea, genera dolor debido a que se padece una sensibilidad exagerada en
la zona. Además, el tejido celular subcutáneo se adhiere a los planos
profundos ocasionando el fenómeno de "piel de naranja".
Es causada principalmente por desarreglos glandulares, estando
involucrados los ovarios (por exagerada o deficiente secreción de
estrógenos y su relación con la progesterona). Las píldoras
anticonceptivas también influyen.
La insuficiencia de la glándula Tiroides, el exceso de funcionamiento de
la Paratiroides y también de la Hipófisis pueden provocarla. Así como
las glándulas Suprarrenales, por favorecer la retención de sodio.
También pueden ocasionarla el exceso de ácido úrico, ácido oxálico,
colesterol, lípidos o glucosa (diabetes).
Los trastornos hepáticos y los traumas psíquicos, al influenciar la zona
del diencéfalo-hipotalámica donde residen los centros del apetito,
saciedad y distintos metabolismos, pueden actuar provocándola.
Algunas se presentan muy dolorosas y localizadas en un solo lugar como
ser la cara, nuca, cuello, senos, abdomen, pelvis o región sacro-lumbar.
Este tipo de celulitis dolorosa parece ligada al reumatismo y se
presenta también en hombres.
Hasta ahora se ha descrito la enfermedad, veamos a continuación como
podemos tratarla:
Para curar la celulitis, el ataque debe dirigirse a varios frentes. Ante
todo, se debe:
normalizar los trastornos y desarreglos hormonales (tarea que concierne
al médico),
desintoxicar el hígado (aquí puede colaborar mucho el paciente),
mejorar la circulación venosa y linfática (el afectado puede ayudar
haciendo gimnasia y realizándose masajes),
curar el estreñimiento (se logra con buenos remedios por parte del
médico y una dieta abundante en verduras por parte del afectado),
y estimular el funcionamiento renal (con hierbas que ayuden a los
riñones).
Lograr realizar todo lo anterior (es decir, mejorar el funcionamiento de
glándulas, hígado, intestinos, circulación y riñones) permite conseguir
el equilibrio general y actuar sobre las causas.
Para eliminar la infiltración celulítica se debe trabajar localmente con
infiltraciones que actúen sobre los polisacáridos, los cuales al retener
agua, hacen las veces de una esponja produciendo el acumulo celulítico.
Para eliminar los polisacáridos se utilizan enzimas (productos químicos)
denominadas mucopolisacáridasas o hialuronidasas. El fenómeno de
eliminar los cuerpos grasos o triglicéridos de las células de grasa o
adipocitos se llama lipólisis. Se han empleado distintas sustancias como
las hormonas tiroideas, xantinas, lipasas, extracto de melilotus, sales
biliares, extractos vegetales de algas, alcauciles, hiedra trepadora,
silicatos, plancton termal, teofilina hidrosoluble; que se aplican en
inyecciones o por ionización. Esta última técnica actúa por medio de una
corriente eléctrica especial haciendo penetrar sustancias en el foco
celulítico.
Pueden hacer masajes con guantes de crin, describiendo circulos sobre la
zona afectada. Los movimientos deben ser suaves, nunca violentos, pues
podrían causar hematomas al trabajar sobre un terreno vascular
debilitado.
Dieta desintoxicante, gimnasia, ejercicios respiratorios, baños marinos
(ya sea en el mar o agregando sal marina a la bañera), baños de algas,
baños de sal, baños de aceite (si su piel es seca agregue 2 ó 3
cucharadas de aceite vegetal -de uva, maíz, oliva- en la bañera), baños
de hierbas (ponga en una bolsita de tela romero, menta y eucalipto en
partes iguales, y colóquela en la bañera). También se pueden hervir
estas hierbas en un litro de agua, adicionales unas gotas de vinagre de
manzana y agregar la preparación al baño. Además, tenemos el baño
mineral (agregue unas cucharadas de bicarbonato de sodio al agua de la
bañera), el baño de asiento, o proyectar un chorro de agua con una
manguera desde los tobillos hasta las caderas.
Otra forma de combatirla es dormir sobre una tabla dura del largo y
ancho del cuerpo, que quede unos 25 cm levanta da en un extremo,
colocando la cabeza en la parte más baja.
En cuanto a los masajes, éstos deben ser hechos con técnicas que rompan
los nódulos celulíticos, aumentando la circulación y facilitando el
fluir de los líquidos orgánicos. Deben ser suaves, para no romper las
fibras elásticas. Están compuestos de 6 movimientos:
Deslizamiento aplicar toda la palma de la mano sobre la piel (con los
dedos hacia arriba) y deslizarla desde las extremidades (pies y manos)
hacia el corazón (es decir, subiendo). En el abdomen deben ser
movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj.
Amasamiento tomando el tejido se lo va apretando como al exprimir una
esponja. Recuerden que estos movimientos deben ser hechos con suavidad.
Presión con los nudillos movimiento circular con los puños cerrados
(media vuelta en sentido horario y otra media en sentido anti horario),
sobre los nódulos celulíticos.
Formación de la letra S con el pulgar y los otros dedos presionando en
forma opuesta, formar la letra S.
Torsión realizar un movimiento parecido a torcer la ropa.
Deslizamiento profundo: realizarlos al final de cada sesión, desde las
extremidades hacia el corazón. Usar la palma de la mano con los de dos
curvos, como si rascáramos, pero cuidando de no lastimar con las uñas.
Estos movimientos rompen los bultos y nódulos celulíticos, llegando a
veces a hacerlo desaparecer, sobre todo en los primeros estadios de la
enfermedad. Aumenta la circulación de linfa y sangre, alivian la
congestión y aceleran la expulsión de los residuos.
En cuanto a las tisanas que ayudan a combatir la celulitis encontramos:
Pelo de Choclo, Ulmaria, pepitas de Cerezas (recuerden que tienen un
efecto levemente afrodisíaco), también los cabitos de Cerezas (en el
consultorio he tenido casos que hasta han expulsado cálculos renales
tomando estos cabitos), Carqueja (es extraordinaria porque mejora el
funcionamiento del hígado y de la parte hormonal), Cola de Caballo
(ayuda al funcionamiento renal). Además hay una hierba que es genial
como diurético la Arenaria Rubra (conocida más vulgarmente como Yerba la
Meona).
Se pueden tomar de a una o mezclarlas, en proporción de una charadita de
hierba seca por taza de agua.
Un ejercicio de yoga muy bueno para esto es el de levantamiento de
estómago: estando de pie, inspirar profundamente y luego realizar una
expiación forzada (sacando todo el aire posible) mientras se hunde el
abdomen determinando una concavidad, como tratando de pegar el ombligo
con la columna. Se inclina hacia adelante doblando las rodillas y
colocando las manos sobre los muslos. Aguantarla respiración todo lo que
se pueda, y enderezarse mientras se inhala. Repetirlo 10 veces.
Esta asana es maravillosa por que masajea todos los órganos abdominales
y ayuda a combatir la celulitis.
Como ven, los recursos con los cuales contamos, son muchísimos.
El ALOE VERA es una planta con propiedades curativas prácticamente
milagrosas. Desde lo más pro fundo de la historia nos llegan informes
que confirman sus bien ganados títulos de vegetal cuasi panacea.
El hombre moderno dotado de sofisticados aparatos no se conformó con el
uso empírico y desmenuzó al Aloe en millones de cortes y estudió
concienzudamente su fórmula química, sus propiedades físicas y hasta su
carga eléctrica. Y debió decir: "Los antiguos tenían razón. La ciencia
lo confirma. El Aloe es un prodigio Natural.
Este verdadero regalo de Dios contiene vitaminas A, B1, B2, B6, B12, C,
Ácido Fólico. Una verdadera ferretería en minerales: Fósforo, Azufre,
Calcio, Potasio, Magnesio, Manganeso, Zinc, Cobre, Hierro, lodo.
Diecisiete aminoácidos como Lignina, Valina, Leucina, Fenilalanina,
Metionina, entre otros. Los cuales penetran las tres capas de la piel:
epidermis, dermis e hipodermis expulsando bacterias y depósitos grasos
que tapan los poros cutáneos, eliminando células muertas, limpiando la
piel, normalizando el PH ácido de la misma, humectando, estimulando la
regeneración de células nuevas con sus nutrientes naturales, atenuando y
haciendo desaparecer arrugas y devolviendo color, tersura y lozanía
juvenil a nuestro manto protector cutáneo. Germanio orgánico que levanta
las defensas, incentiva la producción de interferones y depura el
sistema sanguíneo.
Aloemicina, aloeurucina, ácido cinamónico, lupeol, fenol, ácido
salicílico, polisacáridos como el Glucomannan, son últimos
descubrimientos que explican en lenguaje físico-químico por qué el Aloe
en uso interno es eficaz en tantos procesos y afecciones de tan
distintos órganos, revelándose útil como antiviral, antiinfeccioso
general, protector hepático, antiasmático, antitóxico, bactericida.
Normalizador de la presión, cicatrizador de úlceras, antirreumático.
Eficaz en afecciones renales, disturbios hormonales y deficiencias
sexuales. Efectivo en jaquecas y neuralgias. Gran normalizador en las
esferas del mundo afectivo-mental. Lo cual explica su uso en la antigua
Medicina Ayurvédica, en la Homeopatía y en las Terapias Florales.
En uso externo es de relevante acción curativa en: abscesos, granos,
panadizos, eczemas, acné, aftas, anginas y amigdalitis, artritis,
artrosis, esguinces, luxaciones y torceduras, caspa, cabellos débiles o
escasos, seborrea, ojeras e inflamaciones palpebrales, enfermedades
eruptivas, gota, hemorroides, heridas lacerantes y necrosantes, escaras,
herpes zoster (culebrilla), estrías en pre y posparto u obesidad,
quemaduras térmicas y solares, escaldaduras y abrasiones.
Queridos amigos, la lista sería interminable, prácticamente abarcaría la
patología humana y animal en su totalidad. |