|
A través del Renacimiento podemos revivir
con conciencia la experiencia del nacimiento y limpiar las consecuencias
trágicas que esa tiene en la vida cotidiana:
Trasmutamos la memoria de ese dolor en las
células del cuerpo. Nos liberamos de las influencias de ese trauma y
salimos por instantes de la dualidad, disfrutando la vida con confianza,
seguridad y paz interior.
Apagamos también los patrones inconscientes
de condicionamiento y empezamos a actuar desde nuestro Ser, desde
nuestro corazón, en vez de reaccionar como ciegos, con inconsciencia,
desde los miedos y la oscuridad.
Resolvemos también ese conflicto de
amor-odio y nos tornamos más íntimos y más cómplices con nuestra madre;
la entendemos, la aceptamos y podemos compartir nuevos espacios
privilegiados en esta relación y las demás.
Podemos traer a la luz memorias de
experiencias que tuvo ella durante el embarazo, desde los mejores
placeres y felicidades hasta la posibilidad de aborto. Podemos sentir
como la separación se hace con más confianza cuando la madre esta más
integrada, más amante y en paz...no nos sentimos tan abandonados. Tal
vez, tendremos experiencias muy gratificantes, sintiéndonos rodeados de
luz dorada, penetrados por ondas suaves de amor, invadidos por el calor
de la vida, disueltos en la plenitud, sin saber si somos fetos o
madre... Entramos en estado de éxtasis donde vivimos el orgasmo en el
útero de la madre, disolviéndonos en el gran útero de la existencia.
Recuperamos la paz y confianza que nos
merecemos y nos sentimos unidos a la madre- Madre biológica y Madre
Tierra para compartir con ella el misterio de la vida...reconocemos y
aceptamos mejor nuestra condición en este planeta.
Revivir con conciencia nuestro nacimiento
nos permite ofrecer a nuestros hijos una nueva conciencia, que
transmitimos en la educación, dando luz no sólo en el momento del parto
sino en cada experiencia de la vida, con más sentido de lo divino.
Desarrollamos el poder de nuestro corazón,
viviendo desde nuestro Ser, que brinda amor incondicional. Nos
encontramos, entendemos y acogemos mejor a nuestros hijos y a todos los
hijos, para que crezcan fuertes. Tornándose adultos saludables, con mas
luz y amor para ofrecer a los demás.
Renacer es volver a fluir en armonía con el
universo. Es sembrar, cuidar y cosechar dentro de uno la felicidad que
vamos irradiando alrededor. La luz se hace en el corazón, creando
natural mente mauro intimidad y realización del propio Ser.
DESPERTÉMONOS...LO TENEMOS TODO.
Crecer es saber observar y manejar esos
polos duales y complementarios desde nuestra esencia,
des-identificándonos de la “linda” cara de la moneda y reconociéndonos
también en la otra cara oscura y negada de esta moneda,
responsabilizarse en la totalidad.
Aprendamos a aceptar nuestros odios, iras y
emociones “negativas”, que son respuestas saludables a lo que sufrimos.
Cuando no aceptamos esos sentimientos en nosotros, los proyectamos
afuera, acusando y responsabilizando al exterior. Ese nos refleja
nuestra propia oscuridad. Culpamos a los otros de negatividad y
perdemos una oportunidad de crecer, de mejorar. Rechazamos nuestra
inconsciencia: “Yo no”, “Lo hice sin querer (queriendo)”, “Yo estoy bien
, es el mundo que anda mal”. Nos partimos, nos perdemos, crece la
separatividad y se forma el caos, que hoy conocemos.... Tanta enemistad,
tanta violencia...
Nuestra vida es la manifestación de esas
identificaciones que creamos a cada momento en nuestra mente:
identificándonos con una parte, rechazando y proyectando la otra parte
afuera. Somos responsables... Debemos asumir esa responsabilidad para
poder cambiar positivamente algo en nuestra vida. La resolución de los
conflictos de esta vida dual está en nosotros mismos...
Nírmala Loaec
|