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El te rojo, protector del hígado
El té rojo se ha hecho famoso por sus propiedades reductoras y
quema grasas. Es fácil encontrarlo en los comercios de alimentos
dietéticos, en farmacias y tiendas naturistas.
Se trata del mismo té que conocemos como negro o verde, ya que
los tres provienen de la misma planta, la camelia sinensis, una
especie de flor de montaña que crece en zonas templadas. Solo
que para obtener estos tipos del té, se los procesa de diferente
manera.
El té rojo original proviene de China, es considerado una
poderosa medicina, su denominación de origen es Pu Erh y viene
de la provincia de Yunnan.
Se elabora teniendo como base el té verde en grandes hojas, que
se presionan y se comprimen hasta formar placas que luego se
fermentan, hasta tomar un color pardo rojizo. Este proceso lleva
varios años. Actúan cepas bacterianas específicas bajo
condiciones controladas.
En China, se vende en forma de tabletas: se trata de hojas muy
comprimidas que al hidratarse con el agua hirviendo, despiden su
inconfundible aroma ahumado y su color particular.
Desde hace milenios, el té rojo se usa en China para proteger el
hígado de las agresiones causadas por la alimentación rica en
grasas y el alcohol. Tiene un gran efecto activador del
metabolismo hepático.Tomando 3 tazas al día, se disminuye un 10%
el nivel de grasas en la sangre y se nota una reducción del
peso. Científicos chinos comprobaron además que al mejorar el
metabolismo del hígado, se reducen con el té rojo los niveles de
triglicéridos y ácido úrico.
Otra virtud del té rojo es que posee efectos protectores contra
infecciones intestinales comunes, y causa un efecto estimulante
proveniente de la mejora del flujo de energía , ya que su
contenido de cafeína es bajo. Relaja, disminuye la frecuencia
cardíaca, la tensión arterial, aumenta la circulacion sanguínea
en el cerebro y facilita la digestión, todos los días.
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