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 Armonizando Rosario > OSHO

ENSEÑANZAS de OSHO


¿Por qué, en el pasado, las religiones han negado la vida? 

El hombre ha sido explotado en nombre de la religión..., ex­plotado por sacerdotes y políticos. Los sacerdotes y los políticos están conspirando contra el hombre. La única forma de explotar al hombre es asustándole. Cuando el hombre está lleno de mie­do, está listo para someterse. Cuando el hombre está temblando por dentro, pierde la confianza en sí mismo. Entonces es capaz de creerse cualquier estupidez. No conseguirás que un hombre que tiene confianza en sí mismo se crea ningún disparate.

Tenlo presente, así es como han explotado al hombre desde hace siglos. Este es el secreto industrial de las supuestas religio­nes: asustar al hombre, hacerle sentirse indigno, hacerle sentir culpable, hacerle sentir como si estuviera al borde del infierno. ¿Cómo se puede asustar tanto a un hombre? Esta es la úni­ca manera: condenando la vida y todo lo que sea natural. Con­denando el sexo porque es lo esencial de la vida; condenando el alimento, que es el segundo elemento esencial; condenando las relaciones, la familia, la amistad, que son el tercer elemento esencial de la vida..., y seguir condenando.

Desaprueba todo lo que sea natural, dile al hombre que está mal: «Si lo haces, lo pagarás; si no lo haces, serás recompensa­do. Si sigues viviendo naturalmente irás al infierno» -este es el mensaje de todo el pasado-, «y si vas contra la vida serás pre­miado con el cielo».

Esto quiere decir que Dios te aceptará sólo si eres un suici­da. Si cometes, poco a poco, un suicidio de los sentidos, del cuer­po, de la mente, del corazón y te sigues destruyendo, cuanto más te destruyas más te querrá Dios. Este ha sido, en el pasado, el mensaje de todas las religiones. Ha contaminado al ser del hom­bre, ha envenenado al hombre. Gracias a esto, los envenenado­res han podido explotar al hombre totalmente.

Las religiones del pasado estaban enfocadas hacia la muerte, no hacia la vida.

Lo que estoy pregonando es una visión orientada hacia la vida: ama la vida en toda su multidimensional ¡dad, porque es el único modo de acercarse cada vez más a la verdad absoluta. La verdad absoluta no está lejos, está escondida en lo inmediato. Lo inmediato es lo absoluto, lo inmanente es lo trascendente. Dios no está allí, sino aquí. Dios no es aquello, sino esto. Y tú no eres indigno, no eres un pecador.

Estoy aquí para aliviarte de todos los sentimientos de culpa. Estoy aquí para ayudarte a confiar otra vez en ti mismo. Cuando comiences a confiar en tu propio ser no habrá ningún político, ningún sacerdote que te pueda explotar. Siempre se ha explota­do al hombre a través del miedo.

He oído contar una historia...

 

Una vez, Mulla Nasruddin se perdió en la selva. Pasó todo el día buscando una salida, pero no la encontró.... estaba cansado, hambriento, exhausto, sangrando, su ropa estaba hecha jirones porque la selva era muy tupida y enmarañada. Estaba oscure­ciendo, el sol se estaba poniendo y se hacía de noche.

Él era ateo, un ateo reconocido que nunca había rezado. Pero en estas circunstancias, al sentir miedo de la noche y de los animales salvajes, pensó en Dios por primera vez. Se olvidó de todos los argumentos que tenía contra Dios. Se arrodilló en el suelo y dijo:

-Oh, Señor... -echó una mirada alrededor, se sentía algo avergonzado, sabiendo perfectamente que no había nadie pero, a pesar de todo, se sentía avergonzado.... ¡toda una vida de ateís­rno filosófico! Pero si el miedo llama a tu puerta y la muerte está a un paso, ¿a quién le importa la lógica, la filosofía o cualquier otro ismo? ¿A quién le importa la razón, los argumentos?

-Oh, Señor -dijo-, por favor, ayúdame a salir del bosque y te alabaré siempre. Incluso empezaré a ir a la mezquita. Seguiré to­dos los rituales del islam. ¡Te lo prometo! Sálvame. Perdóname. Me arrepiento de todas las cosas que he dicho contra ti. He sido un idiota, un absoluto idiota. Ahora sé que existes.

Justo en ese momento pasó un pájaro volando por encima de su cabeza y dejó caer algo en sus manos extendidas.

-Por favor, Dios, no trates de engañarme con esta mierda. ¡En serio, estoy perdido de verdad!

 

Cuando un hombre tiene miedo, aunque haya sido ateo du­rante toda su vida, se vuelve creyente. Los sacerdotes descubrie­ron esto hace siglos y lo empezaron a usar. El pasado de la hu­manidad está presidido por el miedo.

La mejor forma de provocar miedo es hacerle sentir al hom­bre culpable de las cosas naturales. No puede renunciar a ellas, y tampoco puede disfrutarlas por el miedo al infierno, está atado de pies y manos. Esta atadura es el origen de la explotación del hombre. No puedes renunciar a tu sexualidad simplemente porque un estúpido sacerdote te diga que está mal. No tiene nada que ver con tu idea de lo que está bien o mal; es natural, es intrínseco. Procedes de ahí, cada una de tus células es sexual. No puedes renunciar simplemente con decirlo. Sí, lo puedes reprimir, y al reprimirlo podrás empezar a acumularlo en el incons­ciente hasta que se convierta en una herida. Cuanto más lo reprimes, más te obsesiona. Cuanto más te obsesionas, más cul­pable te sientes. Es un círculo vicioso. Has caído en la trampa del sacerdote.

Ni el mismo sacerdote ha creído nunca en esto, ni tampoco el político. Estas cosas eran para la gente, para las masas; han engañado a las masas.

Se cuenta que los reyes tenían cientos de esposas, igual que los sacerdotes. Es un milagro: la gente seguía creyendo en esos charlatanes. Los sacerdotes y los políticos han estado haciendo todo lo que le han dicho a la gente que no haga, unas veces abiertamente, y otras a escondidas...

Los sacerdotes han hecho un daño terrible al corazón hu­mano, a la conciencia humana. Han envenenado al hombre con la idea de que la vida es horrible. Han estado enseñando a la gen­te a deshacerse de la vida.

Yo le enseño a mi gente a profundizar más en la vida. Ellos han estado enseñando a deshacerse de la vida. Yo te enseño a ha­cer que tu vida sea libre. Ellos te han estado enseñando a termi­nar con esta vida, y yo a adentrarte eternamente en ella, sin ce­sar, a vivir la vida abundantemente. De ahí la controversia; es inevitable que exista. Mi visión es exactamente lo contrario de lo que se ha estado enseñando en nombre de la religión.

Estoy aportando al mundo una nueva visión de la religión.

Es el intento más osado que jamás se haya hecho: aceptar la vida en su multidimensionalidad, disfrutarla, celebrarla, regoci­jarse en ella. Mi camino no es la abnegación, sino el alborozo. No es ayunar, sino festejar. Ser festivo es ser religioso. Mi definición de religión está en la dimensión festiva.

Ningún otro animal es festivo; ningún otro animal sabe nada de festivales. Los delfines pueden jugar, los chimpancés pueden jugar, pero sólo el hombre celebra.

La celebración es el desarrollo máximo de la conciencia. Yo os enseño la celebración. La celebración es mi clave.

Continuará la semana que viene....


26/03/2008 10:12 hs.
   
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