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«Osho ¿por qué me hablas de ríos, del océano y del
cielo?»
Porque esas son tus posibilidades. La roca puede volar, a la roca le
pueden crecer alas. Yo mismo fui un día una roca. Luego empecé a
desarrollar alas. Sé de tus posibilidades; puede que tú no las conozcas.
Por eso te hablo de los ríos, del océano y del cielo. La roca puede
convertirse en una flor, la roca puede convertirse en un río, la roca
puede convertirse en el océano, la roca puede convertirse en el cielo.
¡Tus posibilidades son infinitas! Tus posibilidades son tantas como las
posibilidades de Dios. Tú eres multidimensional.
Por eso continuo hablando de los ríos, de los océanos y del cielo un
día u otro una gran sed te poseerá, una nueva pasión por lo imposible
surgirá y serás capaz de volar en el cielo. Es tuyo, ¡Reclámalo!
Solamente pareces una roca. También las rocas parecen que sólo son
rocas. Si se esfuerzan un poco, si se sacuden a sí mismas un poco,
descubrirán que tienen alas escondidas allí. Encontraras que se les
abren infinitas posibilidades, puertas y más puertas.
Pero el soñar actúa como una barrera. El ser una roca no es un problema;
el soñar demasiado es el problema. Comienza a abandonar los sueños. Son
inútiles, una pérdida de tempo y nada más. Pero la gente sigue soñando y
soñando... Poco a poco la gente empieza a pensar que su única vida es el
soñar. La vida no es un sueño y el soñar no es la vida. El soñar es
evitar la vida.
Deja que te cuente una anécdota.
En su septuagésimo quinto aniversario, Turtletaub acudió presuroso a la
consulta de su médico. «Doctor», exclamó, «tengo una cita esta noche con
una chica de veintidós años. Me ha de dar algo que me active».
El médico le sonrió amablemente y le dio una receta. Luego, por la
noche, lleno de curiosidad, el médico telefoneó a su paciente, «¿Le
ayudó la medicina?»
«¡Es maravillosa!», replicó Turtletaub. «¡Ya lo he hecho siete veces!» .
«iFantástico!” le dijo el doctor, «¿Y qué hay de la chica?»
«¿De la chica?», dijo Turtletaub, «¡Si aún no ha llegado!»
No sigas soñando; si no, te perderás la chica. Te perderás la vida. Deja
de soñar, mira lo que es esto. Y está delante de ti, está a tu
alrededor, está dentro y está afuera. Dios es la única presencia si no
estás soñando. Si sueñas, entonces tus sueños ocupan tu espacio
interior. Se convierten en los obstáculos para que Dios entre en ti. A
este soñar lo llamamos maya. Maya significa un show mágico, un
show de fantasía. Cuando no estás soñando, cuando estás en un estado sin
sueños, la realidad te es revelada.
La realidad ya está ahí, no has de conseguida. Solamente has de hacer
una cosa: has de dejar de lado tus sueños. Y ya no serás más una roca;
podrás volar conmigo a los confines del cielo.
Acepta mi invitación, acepta mi reto. Eso es de lo que trata el
sanyas. |