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Lo
primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte.
No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en
inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones, no explican nada.
Simplemente atiborran tu mente vacía, no te hacen consciente de lo que
es. Y cuanto más está la mente atiborrada de conocimiento muerto, más
torpe y estúpido te vuelves. El conocimiento hace a la gente estúpida,
adormece su sensibilidad. Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan
su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No
puede hacerla.
La vida ya está
burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El
templo no está en el exterior; tú eres su santuario. Por eso lo primero
que has de recordar, si quieres saber lo que es la vida, es: nunca la
busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. El
significado no puede ser transferido de este modo. Las Maestros más
grandes nunca han dicho nada sobre la vida, siempre te han devuelto a ti
mismo.
Lo segundo que has
de recordar es: una vez que sepas lo que es la vida sabrás, lo que es la
muerte. La muerte es parte del mismo proceso. Por lo general creemos que
la muerte llega al final, por lo general creemos que la muerte se opone
a la vida; por lo general creemos que la muerte es el enemigo,
pero la muerte no es el enemigo. Y si consideras a la muerte como el
enemigo esto simplemente demuestra que no has sido capaz de saber lo que
es la vida.
La muerte y la
vida son dos polaridades de una misma energía, del mismo fenómeno, el
flujo y el reflujo, el día y la noche, el verano y el invierno. No están
separados y no son opuestos ni contrarios. Son complementarios. La
muerte no es el fin de la vida; de hecho es una culminación de una vida,
la cresta de la vida, el clímax, el gran final. Y una vez conoces tu
vida y su proceso, entonces comprendes lo que es la muerte.
La muerte es una
parte orgánica, integral de la vida y es muy amistosa con ella. Sin ella
la vida no puede existir. La vida existe debido a la muerte, la muerte
le da un trasfondo. La muerte es, en efecto, un proceso de renovación. Y
la muerte sucede a cada instante. En el instante en que inhalas y en el
instante en que exhalas, ambas se dan. Al inspirar, la vida entra; al
expirar, viene la muerte. Por eso al nacer un niño lo primero que hace
es inspirar; entonces la vida empieza. Y cuando un viejo muere, lo
último que hace es exhalar; entonces la vida se va. El exhalar es la
muerte, el inspirar es la vida. Son como las dos ruedas de una carreta.
Vives tanto debido a que inspiras como a que expiras. El exhalar es
parte del inhalar. No. puedes inhalar si dejas de exhalar. No puedes
vivir si dejas de morir.
El hombre que ha
comprendido lo que es su vida, permite que la muerte suceda, le da la
bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y
su resurrección suceden continuamente como un proceso. Muere al pasado a
cada momento y nace una y otra vez al futuro. |