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“Bruja”
es una palabra muy respetable que el cristianismo ha condenado.
Originalmente sólo significa “la mujer sabia”, pero el cristianismo le
dio un significado distorsionado porque, según ellos, el demonio
corrompió primero la mente de Eva y desde entonces ha estado conspirando
con la mujer. Es decir, que no puede ser sabia porque su sabiduría no
viene de Dios, sino del diablo. Y desde que se le dio ese significado,
la puerta quedó abierta para condenar aún más a la mujer. Y había
mujeres que eran verdaderamente sabias, particularmente en la escuela
alquimista, que es una de las ramas del misticismo.
Estas
mujeres alquimistas eran, ante los curas cristianos, sus competidoras, y
tenían que ser destruidas. Para destruirlas tenían que encontrar alguna
racionalización y éste fue su razonamiento. El Papa constituyó un
tribunal especial con un Gran Inquisidor. Su trabajo consistía en
encontrar a todas las brujas y quemarlas vivas. Y el método que usaron
fue éste: cualquier hombre podía ir e informar al tribunal que
sospechaba de que cierta mujer fuera bruja; esto era suficiente para
arrestara la mujer.
Inventaron
ciertos métodos para torturarlas, tan horribles que eran imposibles de
soportar. Y hasta que la mujer no confesase que había tenido relaciones
sexuales con el demonio, la tortura continuaba interminablemente durante
semanas. Una vez había confesado, lo tenía que hacer delante del
tribunal de la Santa Inquisición, que estaba formado por cardenales,
arzobispos y altos cargos de sacerdotes cristianos. Y no sólo obligaban
a la mujer a confesar que había mantenido relaciones sexuales con el
demonio, sino también que el pene del demonio era bifurcado de modo que
podía penetrar a la mujer por dos sitios a la vez. Esto era suficiente
para que fuera quemada vida. Miles de mujeres totalmente inocentes
fueron quemadas vivas.
La razón
básica fue que eran mucho más sabias que los curas cristianos y que
tenían que ser eliminadas para que no hubiera lugar a competencia
alguna.
Pero no
digo que el hombre del futuro tenga que ser un brujo; el brujo forma
tanto parte del pasado como el sacerdote. El hombre nuevo no tendrá
sacerdotes, ni hombres ni mujeres, como mediadores entre ellos y la
existencia; este contacto con la existencia será inmediato e individual.
No existe
posibilidad alguna para una religión organizada en el futuro.
7.-
¿Debería haber una técnica de meditación diferente para el hombre y para
la mujer?
No,
porque la meditación concierne a la consciencia que no es ni masculina
ni femenina.
8.-
¿Cuál es la diferencia entre la energía masculina y la femenina, y
pueden ambas tener cabida en el mismo cuerpo? ¿Y cómo se puede
encontrar una forma armoniosa y tratar con este tema?
La
diferencia entre la energía masculina y la femenina es exactamente la de
la electricidad. La energía masculina es bio-electricidad positiva, y
la femenina es bio-electricidad negativa, y en cada cuerpo ambas
energías están disponibles. Si la positiva es más poderosa, el cuerpo
es de hombre; si la negativa es más poderosa, el cuerpo es de mujer.
Pero como cada niño nace de un hombre y de una mujer, contiene ambas
energías. Debido a esta posibilidad, a través de la cirugía estética,
el sexo se puede cambiar.
En la
ciencia del Tantra existen meditaciones con las cuales ambas energías,
del mismo cuerpo, pueden emerger y fundirse. Este encuentro del hombre
y de la mujer en un solo cuerpo, aporta la trascendencia. Así, el cuerpo
exterior puede permanecer siendo el de un hombre o de una mujer, pero el
interior deja de estar dividido; se transforma en una unidad orgánica.
Y el problema de cómo armonizar este hombre-mujer que se lleva dentro,
lo ha creado el hombre.
Ambos,
hombre y mujer, son polígamos, o sea que cualquier relación pronto se
vuelve aburrida. Hace falta una sociedad más móvil, en la que el sexo no
se tome tan en serio, sino más como un juego, más divertido. Y ahora con
la píldora es posible. Según mi opinión, la píldora es la mayor
resolución en la historia del hombre, porque puede cambiar toda la
estructura de las relaciones humanas. |