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Todo regresa a su
fuente original, ha de volver a su fuente original. Si comprendes la
vida, también comprenderás la muerte. La vida es un olvidarse de la
fuente original y la muerte es recordarla de nuevo. La vida es alejarse
de la fuente original; la muerte es regresar a casa. La muerte no es
algo repugnante, la muerte es hermosa; Pero la muerte es bella solamente
para aquellos que han vivido la vida sin inhibiciones, plenamente, sin
represión. La muerte es hermosa solamente para aquellos que han vivido
su vida de forma bella, que no se han sentido asustados de vivir; que
han tenido el coraje suficiente para vivir, que han amado, que han
bailado, que han gozado.
La muerte se convierte
en la celebración suprema si tu vida ha sido una celebración. Déjame que
te lo diga de este modo: lo que tu vida ha sido, la muerte lo desvelará.
Si has sido un desdichado en la vida, la muerte revelará esa desdicha.
La muerte es el gran revelador. Si has sido feliz en tu vida, la muerte
revelará esa felicidad. Si solamente has vivido una vida de comodidades
físicas y de placeres físicos, entonces por supuesto, la muerte será
algo muy desagradable e incómodo porque has de abandonar el cuerpo. El
cuerpo solamente es una morada temporal, un refugio en el que pasamos la
noche y que dejamos por la mañana. No es tu morada permanente. No es tu
casa.
De modo que si has
vivido solamente una vida corporal y no has conocido nunca nada más allá
del cuerpo, la muerte será algo muy, muy desagradable, doloroso. La
muerte será angustiosa. Pero si has vivido un poco por encima de tu
cuerpo. Si has gustado de la música y de la poesía, si has amado y si
has contemplado las flores y las estrellas y algo de lo perteneciente a
lo que no es físico ha penetrado en tu conciencia, entonces la muerte no
será tan mala, entonces la muerte no será tan dolorosa. Podrás llevarla
con ecuanimidad, pero aún no será una celebración.
Si has acariciado algo
de lo que hay de trascendental en ti, si has penetrado en tu propia
vacuidad en el centro, en el centro de tu ser, donde dejas de ser un
cuerpo y dejas de ser una mente, donde los placeres físicos quedan lejos
y donde los placeres mentales - tales como la música, la poesía, la
literatura y la pintura,- quedan muy lejanos. Donde tú eres simplemente
pura consciencia, un puro estar alerta, entonces la muerte se convertirá
en una gran celebración, en una gran comprensión, en una gran
revelación.
Si has conocido algo
de lo trascendental que hay en ti, la muerte te revelará lo que de
trascendente hay en el universo. Entonces la muerte no será más una
muerte, sino un encuentro con Dios, una cita con Dios.
Podemos encontrar
tres expresiones de lo que es la muerte en la historia de la mente
humana.
Una expresión es la
del hombre corriente que vive apegado a su cuerpo, que nunca ha conocido
nada superior al placer del comer y del sexo, cuya vida no ha sido nada
más que comer y sexo, que ha disfrutado del comer, que ha disfrutado del
sexo, cuya vida ha sido muy primitiva, cuya vida ha sido burda, que ha
vivido en la antesala de su palacio sin haber entrado nunca en él y que
siempre ha creído que eso es todo lo que la vida es. En el momento de
morir tratará de aferrase. Se resistirá a la muerte; luchará contra la
muerte. La muerte se le presentará como su enemigo.
Por eso, en todo el
mundo, en todas las sociedades, la muerte ha sido presentada como algo
oscuro, diabólico. En la India decimos que el mensajero de la muerte es
muy feo, oscuro, negro, y llega sentado en un búfalo enorme. Esta es la
actitud corriente. Esa gente se lo ha perdido, no han sido capaces de
conocer todas las dimensiones de la vida. No han sido capaces de llegar
a las profundidades de la vida y no han sido capaces de ascender a las
alturas de la vida. Se han perdido la plenitud, se han perdido la dicha. |