|
Y hemos estado
haciendo esto de muchas formas. El matrimonio ha sido creado por el
hombre; el amor es parte de la vida. Cuando creas el matrimonio en tomo
al amor, estás creando seguridad. Estás haciendo algo que no puede
hacerse; el amor no puede ser "hecho" legal. Estás tratando de hacer lo
imposible y si, en este esfuerzo, el amor muere, no tienes que
sorprenderte. Te conviertes en un marido, tu amada se convierte en una
esposa. Dejáis de ser dos personas que están vivas. Sois dos
funcionarios. El marido tiene una determinada función, la esposa tiene
una determinada función. Tienen ciertos deberes que realizar. Entonces
la vida ha dejado de fluir, se ha congelado.
Observa a un esposo y
a una esposa. Siempre verás a dos personas congeladas, sentadas una
junto a la otra, sin saber lo que están haciendo ahí, sin saber porqué
están ahí sentadas. Puede que no tengan sitio alguno adónde ir.
Cuando ves amor entre
dos personas, algo está fluyendo, moviéndose, cambiando. Cuando hay amor
entre dos personas, viven en un aura, hay un constante compartir. Sus
vibraciones se intercambian, están radiando su ser entre ellos. No hay
paredes entre ellos, son dos y no son dos. Son también uno.
El marido y la esposa
están tan lejos como es posible estarlo; incluso aunque estén sentados
el uno junto al otro. El marido nunca escucha lo que la esposa le está
diciendo. Hace tiempo que se ha vuelto sordo. La esposa nunca ve lo que
le está sucediendo al marido. Se ha vueito ciega para él. Ambos se dan
por conocidos, se han convertido en cosas. Han dejado de ser personas
porque las personas están siempre abiertas, las personas no tienen
certezas, las personas están siempre cambiando. Ahora se tiene un papel
fijo con el que cumplir. Murieron el día en que se casaron. Desde ese
día dejaron de vivir.
No estoy diciendo que
no te cases, pero recuerda que el amor es lo verdadero. Y si él muere,
entonces el matrimonio pierde su valor.
Y lo mismo es válido
para todo en la vida, para todo. O bien puedes vivir, y entonces tendrás
que vivir con esta duda sin saber lo que va a suceder al momento
siguiente, o puedes convertido en una certeza.
Hay gente que ha
adquirido tal grado de certeza en todo, que nunca se sorprenden. Hay
gente a la que nunca podrás sorprender. Y yo estoy aquí para entregarte
un mensaje que es muy sorprendente; no lo vas a creer. Lo sé. No vas a
poder creértelo, lo sé. Estoy aquí para decirte algo que es
absolutamente increíble: que vosotros sois dioses y diosas. Lo habéis
olvidado.
Deja que te cuente
una anécdota.
Harvey Firestone,
Thomas A. Edison, John Burroughs y Henry Ford se detuvieron en una
gasolinera en su camino hacia Florida para pasar el invierno.
«Queremos bombillas
para los faros», dijo Ford, «Y, por cierto, éste que está sentado en el
coche es Thomas Edison y yo soy Henry Ford». |