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La verdad
es que la mujer posee todas las grandes cualidades y cada vez que un
hombre se ilumina alcanza precisamente las cualidades que ha estado
condenando en las mujeres. Las cualidades que se consideran débiles son
todas las cualidades femeninas. Y lo extraño es que todas las grandes
cualidades caen dentro de esta categoría. Lo que queda son sólo las
cualidades animales, brutales.
La fuerza
tiene muchas dimensiones. El amor tiene su propia fuerza. Por ejemplo:
llevar un niño dentro de su seno durante nueve meses requiere fuerza,
temple, amor. Ningún hombre podría sobrellevarlo.
Se podría
colocar un útero en un hombre y hoy la tecnología científica ha llegado
al punto en que sería implantar un útero de plástico en el hombre, pero
no creo que pudiera sobrevivir nueve meses. Ambos se arrojarían al
océano.
Es difícil
darle vida a otra alma, proveer de un cuerpo a otra alma, darle un
cerebro y una mente a otra alma. La mujer comparte con todo el corazón
y da al niño todo lo que puede. E incluso, después del nacimiento, no
es fácil criar hijos. A mí me parece la cosa más difícil del mundo.
Los
astronautas y Edmond Hillary… esta gente tendría que tratar primero de
criar hijos. Sólo así podríamos aceptar que ha hecho algo escalando el
Everest; de lo contrario no tiene sentido. Aunque hayas llegado a la
luna y caminado por ella poco importa; esto no te hace más fuerte.
Un niño,
tan vivo, tan volátil, desbordando tanta energía, en pocas horas te
agota. Nueve meses en el vientre y luego unos años… haz la prueba de
pasar una sola noche con un bebé pequeño en tu cama. Durante esa noche
en tu casa, algo sucederá: o bien el niño te mata, o bien lo matas tú.
Lo más probable es que tú lo mates, porque los niños son los seres más
odiosos del mundo. Están tan frescos y quieres hacer tantas cosas, y tú
estás muerto de cansancio. Quieres dormir y el niño está completamente
despierto y quiere hacer toda clase de cosas y quiere tu opinión, y las
preguntas… Y si ninguna de estas estrategias funciona, quiere ir al
baño. Tiene sed… Tiene hambre a mitad de la noche.
No creo que
exista un hombre que pueda tolerar un embarazo o criar a un niño. Esta
es la fuerza de la mujer. Pero es una fuerza diferente. Existe una
fuerza destructiva y una fuerza creativa. Hay una fuerza que es de odio
y otra fuerza que es de amor.
Amor,
confianza, belleza, sinceridad, veracidad, autenticidad…, todas son
cualidades femeninas, y son superiores a cualquiera de las cualidades
del hombre. Pero todo el pasado ha sido dominado por el hombre y sus
cualidades. Naturalmente, en la guerra el amor no sirve, la verdad no
sirve, la belleza es inútil, la sensibilidad estética no sirve. En la
guerra hace falta un corazón más duro que las piedras. En la guerra sólo
se necesita odio, furia, la locura de destruir.
En tres mil
años el hombre ha entablado cinco mil guerras. Sí, también esto es
fuerza, pero indigna de seres humanos. Es fuerza que deriva de nuestro
legado animal. Pertenecen al pasado, que ya se ha ido y las cualidades
femeninas pertenecen al futuro, que está llegando.
No hace
falta que te sientas débil por tus cualidades femeninas. Deberías de
estar agradecido a la Existencia por haber recibido como regalo de la
naturaleza aquello que el hombre necesita ganar.
El hombre
debe aprender a amar. Debe aprender la manera de permitir que el
corazón sea el amo y la mente su sirviente obediente. El hombre debe
aprender estas cosas; la mujer las trae consigo. Pero condenamos todas
estas cualidades y las llamamos debilidades. Aún en los casos en que se
eligió a mujeres como individuos extraordinarios, mira lo que eligieron.
Se eligió al hombre porque se escogieron las cualidades del hombre que
estaban presentes en la mujer.
Por
ejemplo, Juana de Arco tenía todas las cualidades de un hombre. La
reina de Jhansi, en India, tenía todas las cualidades del hombre. Podía
luchar con su espada, podía matar gente sin problemas. Estas son las
mujeres que la historia ha elegido y a las que los historiadores han
rendido gran tributo. Y no representan a la mujer; en realidad han sido
elegidas por esta razón, porque son calcos del hombre.
El Movimiento
de Liberación de la Mujer debe aprender algo fundamental: a no imitar al
hombre y a no escuchar lo que éstos dicen de las cualidades femeninas y
de la personalidad femenina.
Desecha todas
las ideas que el hombre ha estado poniendo en tu cabeza.
Desecha
también las ideas del Movimiento de Liberación de la Mujer porque te
están metiendo tonterías en tu cabeza. Su tontería es que están
tratando de probar que el hombre y la mujer son iguales. No lo son, y
cuando digo que no son iguales, no trato de decir que alguien es
superior y alguien es inferior. Quiero decir que son únicos.
Mujeres son
mujeres y hombres son hombres, no es cuestión de comparar. Son únicos.
Disfruta de
tus cualidades femeninas, haz de ellas poesía. Son la más valiosa
herencia de la naturaleza. No las rechaces sólo porque el hombre no las
tiene.
Me gustaría
que el mundo entero estuviera lleno de cualidades femeninas. Sólo
entonces desaparecerían las guerras, sólo así desaparecería el
matrimonio, sólo así desaparecerían las naciones. Sólo entonces es
posible tener un solo mundo, un mundo amoroso, pacífico, silencioso y
bello.
Deja de lado
todos los condicionamiento que has recibido del hombre. Encuentra tus
propias cualidades y desarróllalas.
Ni tú debes
imitar al hombre, ni él debe imitarte. No hace falta ningún conflicto
entre ambos, porque tú eres hombre y mujer al mismo tiempo,
simultáneamente.
En vez de
crear un conflicto, todo mi trabajo es indicarte el camino, la manera de
crear toda una orquesta con todas tus cualidades. Así alcanzarás la
plenitud como ser humano.
Sermons in Stones
(Serones en las piedras)
Capítulo 17, 1987 |