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Si bien no
aceptaba que el cristianismo fuera la religión más grande o perfecta,
tampoco estaba convencido que lo fuera el hinduismo. Los defectos
hinduístas se me estaban volviendo visibles apremiantemente.
Si el dogma
de la intocabilidad era una parte del hinduismo, solo podía ser una raíz
podrida o una excrecencia. Me era difícil comprender la
raison
d'etre6
de multitud de sectas y castas. ¿Qué significaba decir
que los Vedas eran la Palabra
inspirada de
Dios? Si habían sido inspirados por Dios, ¿porqué no también la Biblia y
el Corán? Mis amigos cristianos intentaban convertirme y lo propio
procuraban hacer mis amigos musulmanes.
Abdullah
Sheth insistía en inducirme a estudiar el Islam del que, por supuesto,
siempre tenía algo que decir respecto de su belleza. En una carta a
Raychandbhai le expuse mis reparos. Asimismo, envié misivas a otras
autoridades religiosas de la India, de las que obtuve debida respuesta.
La carta de Raychandbhai me tranquilizó un tanto. Me pedía ser paciente
y estudiar con mayor profundidad el hinduismo. Una de sus frases iba en
ese sentido: "Desde un punto de vista desapasionado, estoy convencido
que ninguna religión tiene la sutileza y profundidad de pensamiento del
hinduismo, su visión del alma, su piedad.”
Aunque seguí
un camino que mis amigos cristianos no habían deseado para mí, he
quedado siempre en deuda con ellos por la búsqueda religiosa que
despertaron en mí. Siempre apreciaré el recuerdo del trato que tuve con
ellos.
Autobiografía 1948, pp. 160-72
Había ido a
África del Sur para viajar, para huir de las intrigas de Kathiawad y
para ganarme mi propio sustento. Pero, como ya he dicho, acabé en la
búsqueda de Dios y el deseo de autor realizarme.
Mis amigos
cristianos me habían estimulado la sed de conocimiento, que se había
vuelto insaciable; aquellos no me dejaban en paz, aunque deseaba ser
indiferente.
Mi
correspondencia religiosa continuó. Raychandbhai era por el momento mi
guía. Leí con interés el libro de Max Müller "¿Qué puede enseñarnos la
India?" y la traducción de los Upanishads publicada por la Sociedad
Teosófica. Todo esto
mejoró mi
concepción del hinduismo y sus bellezas comenzaron a crecer en mi. Sin
embargo, eso no se erigió en prejuicio contra las otras religiones. Leí
la
"Vida de
Mahoma y sus sucesores" de Washington Irving y el panegírico de Cárlyle
sobre el Profeta. |