|
( viene de Cómo estas
viviendo tu vida?
)
Hay algo básico que comienza a suceder cuando te ponés en contacto con
tu propio Poder.
Culturalmente se asocia al Poder con “algo”, una especie de
objeto que esta fuera de nosotros y al que - si hacés determinadas cosas
- podes acceder; también se cree que para que una persona lo tenga, otro
debe perderlo. En muchos ámbitos está asociado con la corrupción, como
si tener Poder fuese un camino para distanciarnos de la virtud.
La concepción de Poder que hoy te traigo es muy
diferente a ésta que circula en el sentido común vigente. Te propongo
ver que el Poder está dentro de vos y tiene que ver con tu
Capacidad de Acción.
Por el solo hecho de vivir, los humanos estamos
inevitablemente arrojados al camino del Poder, así como estamos
arrojados al camino de la Libertad: siempre estamos eligiendo…aún cuando
decidimos que otros decidan por nosotros. Poder y Libertad van de la
mano.
Y aquí nuestro Poder no reside necesariamente en los
resultados que hayamos alcanzado hasta hoy. Somos Poderosos más allá de
las acciones emprendidas, y los resultados logrados hasta ahora. Lo
somos por la capacidad de generar acción…somos poderosos porque
podemos hacer, y podemos hacer porque somos potencial puro.
Decime en qué Emociones andas y te diré qué tan poderoso sos
En el camino del Poder Personal, tus emociones
juegan un papel primordial.
Como bien sabrás, la vida tiene Facticidades (cosas
que no podemos cambiar) y Posibilidades (cosas que sí podemos
cambiar).
La trampa en la que solemos caer en nuestra vida cotidiana
es que muchas veces tomamos como fácticas (lo que NO se puede cambiar)
cosas que SI se pueden cambiar, y también sucede al revés: nos empeñamos
en modificar ciertas cuestiones cuando no está en nuestras manos poder
hacerlo.
Entre las Facticidades, se encuentran aquellas
situaciones o hechos en los que estamos limitados por nuestra capacidad
biológica o porque son hechos del pasado, sobre los que no podemos
intervenir: no poder volar como los pájaros, el paso del tiempo,
nuestra altura, el color de nuestra piel, el término de una relación, la
pérdida de un empleo.
Ante las facticidades podemos optar por aceptarla o
negarlas.
Si las negás, te resistís y peleás con las facticidades de la vida, te
quedás pegado a esa situación o hecho, corriendo el riesgo de llenarte
de resentimiento y deseos de venganza, quedándote atrapado sin darte
cuenta en eso que no podes cambiar.
Por otro lado, una emoción que te conecta con tu Poder
personal es la Aceptación.
Aceptar lo que no podemos cambiar nos trae paz.
Quizás necesites
perdonar, decir adiós, dar vuelta la página, soltar para liberar esa
energía atrapada y ¡ ponerla en aquellos espacios, lugares, proyectos,
relaciones donde tenés todo por hacer y por disfrutar !
Luego están aquellos hechos y situaciones que son
Posibilidades, o sea cuestiones que sí podes cambiar: el empleo, la
dieta, la comunicación con alguien que te importa, el lugar donde vivís,
cuánto pesas, los hábitos que tenés.
También aquí somos libres de aceptar o de negar nuestras
Posibilidades.
Si las negás, si te decís que no podés o que es imposible, o
que ya estás viejo para eso, caés en la Resignación. Ésta es una
emoción desde la que sentís que todo está perdido, no accionás y, por
ende, perdés poder - recordá que el Poder personal tiene que ver con
tu capacidad de acción -.
Por el contrario, cuando aceptás tus posibilidades te
conectás con una emoción que se encuentra en camino contrario a la
resignación: la Ambición.
La Ambición (bien entendida) te conecta con el
espacio de lo posible, con el entusiasmo, con la oportunidad de generar
cambios, con el espíritu de aventura, con la pregunta que te abre
puertas.
La ambición en un punto se toca con la alegría. Desde
la resignación muchas veces te quedás solo; desde la ambición y el
entusiasmo comenzás a encontrarte con los otros.
Por eso, opino que una clave para la realización personal es
saber en qué espacios de tu vida podés intervenir.
Te
invito aquí a aliarte con tu capacidad de Aceptar y Ambicionar. |