Siva dijo:
Cuando haces el amor, estás haciendo el amor con tu propia
existencia. La mujer es solamente una puerta, el hombre es solamente
una
puerta. El otro es solamente una puerta al todo.
Algunas reflexiones sobre el universo afectivo
La actitud es la manera en que nos tomamos los acontecimientos, los
cuales
nos "afectarán" de forma más o menos intensa según como sea ésta. En
realidad
las cosas no son como son, sino como nos las tomamos.
La afectividad es algo íntimamente relacionado con nuestro humor o
estado
de ánimo. La afectividad está tambien estrechamente unida a la
sensibilidad.
El afecto es la inclinación que sentimos hacia quien despierta en
nosotros
atracción, simpatía o cariño.
Los integrantes de la esfera afectiva son:
- Las emociones y sentimientos, incluyendo las reacciones emocionales.
- Las pasiones
- El estado anímico o humor.
- Los condicionamientos afectivos.
- El afecto propiamente dicho y la capacidad afectiva de la persona
Los sentimientos
Una relación afectiva sana proporciona sentimientos genuinos de cariño,
afan de cooperación, vitalidad y alegría; una insana provoca
sentimientos de
rencor, falta de vitalidad, confusión y amargura.
Una relación afectiva carente de sensibilidad va a la deriva y puede
estar
abocada al desastre; la sensiblería tampoco es buena consejera, porque
termina por agotar a quienes tienen que soportar a la persona
sensiblera y sus
excesos.
La sensibilidad
Vivimos en un mundo que le falta mucha sensibilidad y, por tanto, mucha
compasión. Debemos cuidar la sensibilidad como si se tratara de una
flor hermosa
e irrepetible. La sensibilidad hace que seamos entrañables,
comprensivos e
indulgentes tanto con quien despierta nuestro afecto como con los demás.
Una emoción puede provocar un pensamiento y un pensamiento puede
provocar
una emoción. Una emoción puede generar un estado anímico específico y
un
estado anímico se traducirá, a su vez, en emociones.
Toda emoción, sobre todo si es intensa, movilizará, tanto el cuerpo
como la
mente; es a la vez física y mental.
En toda relación afectiva es necesario saber controlar las emociones y
las
reacciones emocionales insanas y, por supuesto, no llegar a
expresarlas;
cuando las emociones basura se expresan compulsivamente siempre acaban
abriendo
heridas en la relación afectiva que luego son muy difíciles de cerrar,
Para
controlar los afectos de forma lúcida y sana, es preciso aprender a
dominar las
emociones de forma cuerda e inteligente, porque las emociones
perniciosas
que inciden una y otra vez en la relación sólo consiguen deteriorarla y
desbaratarla.
La pasión
Cuando algo nos atrae o nos repele poderosamente, se convierte en una
pasión.
La pasión entronca, pues, con la avidez y la aversión, surgiendo dicha
avidez o inclinación descontrolada cuando experimentamos una sensación
placentera.
No nos basta con disfrutar de esa sensación, sino que empezamos a
generar
sobre ella actitudes de adicción, obsesión y posesión. La pasión se
desencadena
cuando una persona comienza a pegarse a ella en exceso y a desarrollar
una
obsesión compulsiva, afán de posesión, celos y expectativas no
fundadas. En el
extremo opuesto, cuando experimentamos una sensación desagradable hacia
alguien es cuando surge la aversión, el rechazo, el odio, ... que puede
llegar a
la autosugestión autodestructiva con el fin de hacer sentir lástima en
los
demás y manipularlos para atraer a aquellos que desea rechazando
colectivamente
a aquel que rechaza.
Tanto la avidez como el odio son emociones intensas que se tornan en
pasiones. éstas pueden llegar a absorber a una persona hasta el punto
de aturdirla
y alienarla, La pasión te ciega, te domina y te roba el sentido. Se
puede
llegar a identificar tan ciega y mecánicamente con la pasión hasta el
punto de
perder todo control sobre sí misma, convirtiéndose en "pasión en
movimiento",
ignorando a su consciencia y careciendo de toda consciencia de sí misma.
Siempre suele imponerse a la razón, salvo en el caso de personas muy
racionales y maduras, con mente muy clara y controlada.
La pasión siempre condiciona la conducta y comportamiento, llegando a
anular
por completo el entendimiento, pues toda pasión intensa enturbia la
visión y
distorsiona el discernimiento. La persona sumida en la pasión puede
perder el
control de sí misma y dejar de ver la realidad tal y como es para
contemplar
sólo lo que se quiere o teme ver.
Aquellos con escaso autocontol, inmaduros, caprichosos, impulsivos y
que,
en resumen, no se conocen bien, son los más proclives a dejarse
arrebatar por
pasiones profundas.
La persona demasiado apasionada carece de juicio cabal e imparcial, de
razonamiento claro y lucidez mental.
No hay apego más peligroso que el de las ideas, ni apasionamiento más
pernicioso que el ideológico. Lo mejor es llegar a reorientar y
canalizar la
energía pasional, evitando herirnos a nosotros mismos con ella o herir
a los
demás, algo que es digno de madurez emocional. Una afectividad rica y
verdadera
no se asienta únicamente sobre la pasión, sino que. al contrario, hace
gala
del desapego, porque la obsesión es una actitud que malogra infinidad
de
relaciones afectivas.
La pasión es el motor de la vida, es imposible de matar, pues si ella
muere
nosotros morimos. La pasión es como un león, de la misma manera que un
domador no mata ni anestesia a los leones, nosotros no matamos ni
anestesiamos las
pasiones. La represión es tan maligna como el apego descontrolado a la
pasión. La represión provoca falta de vitalidad, inmadurez,
perversiones
sexuales,
lujuria, infinitas enfermedades psicológicas, narcisismo, .... Esas
perversiones se llevarán a la práctica o no, pero lo que sí es seguro
que estarán
permanentemente atormentando nuestra consciencia, sin dejar un momento
de paz.
Por tanto, debemos aprender a sanarlas, para vivir una vida llena de
vitalidad,
fuerza, coraje y sin miedos, sin miedo a nada, pues nada hay que a
temer.
Como dice un dicho tántrico: sálvate de ti mismo, pues tú eres
tu mayor
peligro.
El estado de ánimo o humor
Ánimo es hálito, energía, vitalidad, fuerza, tono o vigor.
Cuando estamos animados, nos sentimos joviales, optimistas, plenos;
cuando
estamos desanimados, nos notamos deprimidos, pesimistas, vacíos. La
constancia de ánimo es el mejor auxiliar que existe para que podamos
alcanzar el
equilibrio y la estabilidad.
"Los demás me insultan, pero yo no recibo el insulto." Era un factor
externo que podía influir en su esta de ánimo, pero, al no reaccionar a
él,
mantenía el ánimo equilibrado.
Un periodista acudió a entrevistar a un hombre realizado
y le preguntó:
- ¿Se deprimía usted antes de realizarse?
- Sí, claro, como todo el mundo -repuso el hombre tranquilamente.
- Y después de la realización, ¿se deprime usted?
- Sí, a veces, pero ya no me importa.
Es preciso trabajar de forma diligente para que en una relación
afectiva
prevalezcan los tonos sentimentales constructivos, lo cual no implica
que no se
deba mostrar un ánimo abatido si se diera el caso, no es malo llorar,
es
mala la represión o la histeria, el caso contrario.
Debemos tener la certeza de que podemos influir en el equilibrio, tono
y
armonía de nuestro propio estado de ánimo y de que podemos poner medios
para
mejorarlo, sosegarlo y alegrarlo. Toda persona debe procurar mantener
el buen
humor en sus relaciones con los demás y no salpicarlas con su mal
genio, su
irritabilidad y su enfurruñamiento.
Pero hasta los estados anímicos son moldeables cuando la persona tiene
la
capacidad, por limitada que sea, de cultivar e incluso "imitar" estados
de
humor positivos.
Era un maestro que siempre estaba contento. Los
discípulos, intrigados, le
preguntaron:
- Pero ¿cómo es posible que siempre te encuentres feliz?
- No es difícil, amigos -contestó el maestro-. Todas las mañanas, al
despertar, me pregunto a mi mismo: "A ver, ¿qué elijo hoy, la alegría o
la
tristeza?." Y siempre elijo alegría.
Todo aquel que sea susceptible, suspicaz, emocionalmente débil o
inmaduro,
se verá sobre afectado y sus reacciones emotivas y cambios de humor
serán muy
pronunciados; en cambio, aquel que sea más integrado y maduro, más
ecuánime,
se verá menos afectado, sus reacciones emotivas serán menos intensas y
sus
cambios de humor resultarán menos estridentes. Además, los que no estén
tan
dominados por las tendencias de avidez u odio, mantendrán también un
ánimo más
armónico y estable; mientras que aquellos que tiendan a la obsesión y a
la
aversión, se verán arrastrados de continuo por sus oscilaciones
anímicas,
pasando rápidamente de un estado de ánimo a otro.
Como decía un maestro tántrico de la escuela de Cachemira en India:
no
aceptes ni rechaces nada y encontrarás la felicidad y la paz