|
Relacionarse es un proceso. Evita las relaciones, y profundiza
más y más en
relacionarte.
Yo
pongo el énfasis en los verbos, no en los sustantivos; evita los
sustantivos todo lo que puedas. En el lenguaje no puedes evitarlos,
ya lo sé; pero en la vida, evítalos, porque la vida es un verbo.
La vida no es un sustantivo, en realidad es «viviendo», no
«vida». No es «amor», es «amando». No es «relación»,
es «relacionando».
No es una canción, es cantando. No es un baile, es bailando.
Observa la diferencia, saborea la diferencia. Un baile es algo
completo; ya se han dado los últimos toques, ya no
queda nada
más que hacer. Algo completo es algo muerto. La vida no sabe de
puntos finales; las comas están bien, pero no los
puntos finales.
Los
lugares de descanso están bien, pero no los puntos de destino.
En vez de pensar en cómo relacionarte, cumple el primer requisito:
medita, sé, y luego relacionarse saldrá de ello por sí mismo.
Alguien que se vuelve silencioso, gozoso, alguien que empieza a
desbordar energía, que florece, tiene que relacionarse. No es algo
que tenga que
aprender a hacer, empieza a suceder. Se relaciona
con personas, se relaciona con
animales, se relaciona con árboles, se relaciona incluso con
rocas.
De
hecho, se relaciona veinticuatro horas al día. Si camina por
la tierra, se relaciona con la tierra... al tocar sus
pies la tierra, se
está relacionando. Si nada en el río, se relaciona con el río, y si
mira las
estrellas, se relaciona con las estrellas.
No
se trata de relacionarse con alguien en particular. El hecho
básico es que, si eres, toda tu vida se vuelve un
relacionarte. Es una
canción constante, una danza constante, es una continuidad, es un
flujo como un río.
Medita, encuentra tu propio centro primero. Antes de poder relacionarte
con otra persona, relaciónate contigo mismo. Este es el
requisito básico que hay
que cumplir. Sin esto, nada es posible.
Con esto, nada
es imposible.
TheBook of Wisdom,
cap. 27.
¿Podrías hablamos sobre nuestras parejas, nuestras
esposas, maridos y amantes? ¿Cuándo deberíamos perseverar
con una pareja, y cuándo deberíamos abandonar
una relación por imposible, o incluso destructiva?
Una relación es uno de los misterios. Y como existe entre dos
personas, depende de ambas.
Cuando dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo.
Simplemente con su encuentro comienza a existir un
nuevo
fenómeno,
algo que no había antes, que nunca existió antes. Y a través
de ese nuevo fenómeno, ambas personas cambian y se transforman.
Sin
relacionarte, eres algo; relacionado, inmediatamente te
vuelves otra cosa. Ha sucedido algo nuevo. Cuando una
mujer se
vuelve una amante ya no es la misma mujer. Cuando un hombre se
vuelve un amante ya no es el mismo hombre. Nace un niño,
pero no acertamos a comprender algo en absoluto: en
cuanto
nace el niño, también nace la madre. No existía antes. La mujer
existía, pero la madre no. Y una madre es algo absolutamente
nuevo. |