® Inicio | Quiénes Somos? Contáctenos  

Inicio | Santerías | Dietéticas | Info - TerapiasPrácticas | Gacetillas y Talleres | Boletín Semanal | Terapeutas | Comercios | Ayuda | Contáctenos

Nosotros los que hacemos "Armonizando Rosario", nos sentimos orgullosos de poder brindarle este servicio. -                                 

 

Tendrás todas las semanas Información en tu correo

 suscribir
 dar de baja
 

 

 
 
   
Armonizando Rosario >

 ENSEÑANZAS

Matrimonio

No pierdas ninguna oportunidad de amar

No pierdas ninguna oportunidad de amar. Incluso paseando por la calle puedes ser amoroso. Incluso con un mendigo puedes ser amoroso. No es necesario que tengas que darle algo; puedes sonreír, al menos. No cuesta nada, pero tu sonrisa misma abre tu corazón, hace que tu corazón esté más vivo. Toma a alguien de la mano, un amigo o un extraño. No esperes pensando que sólo amarás cuando aparezca la persona apropiada. Entonces la persona apropiada no aparecerá nunca. Sigue amando. Cuanto más amas, mayor es la posibilidad de que aparezca la persona adecuada, por­que tu corazón comienza a florecer. Y un corazón en flor atrae a muchas abejas, a muchos amantes.

Te han educado de una manera muy equivocada. Primero, todo el mundo vive con la falsa impresión de que todo el mundo ya sabe amar. Sólo por haber nacido crees que ya sabes amar. No es tan sencillo. Sí, hay potencial, pero el potencial hay que entrenarlo, disciplinarlo. Existe una semilla, pero tiene que florecer. Conviértete en una flor, no te quedes en semilla.

 Dos personas que no son felices por separado, harán que el otro esté aún peor cuando se junten. Eso es matemático. Tú no eras feliz, tu esposa no era feliz, ¿y esperáis que estando juntos vais a ser felices los dos? Esto es una aritmética muy sencilla, como que dos y dos son cuatro. Es así de simple. No forma parte de ninguna aritmética más elevada; es muy corriente, lo puedes contar con los de­dos. Ninguno de los dos será feliz.

 -¿Ya no me amas? -preguntó la esposa de Mulla Nasrudin-. Ya nunca me dices nada agradable como solías hacer cuando nos ha­cíamos la corte. -Ella enjugó una lágrima de uno de sus ojos con el borde de su delantal.

-Te amo, te amo -replicó Mulla Nasrudin-. Y ahora, por favor, ¿vas a callarte de una vez y dejarme beber mi cerveza en paz?

 Hacer la corte es una cosa. No te fíes de eso. De hecho, antes de casarte, deja eso de la corte. Mi sugerencia es que el matrimonio debería suceder después de la luna de miel, nunca antes. Sólo si todo va bien, sólo entonces debería suceder el matrimonio.

La luna de miel después del matrimonio es algo muy peligroso. Que yo sepa, el 99 por 100 de los matrimonios ya han acabado para cuando termina la luna de miel. Pero entonces estás atrapado, ya no hay manera de escapar. Entonces toda la sociedad, la ley, los tribunales, todos están contra ti si abandonas a tu esposa, o tu esposa te abandona a ti. Entonces, toda la moralidad, la religión, el cura, todos están contra ti. De hecho, la sociedad debería crear todas las ba­rreras posibles para el matrimonio y ninguna para el divorcio.

La sociedad no debería permitir que la gente se casara tan fácilmente. Los tribunales deberían crear barreras: vive con esa mujer al menos dos años, y entonces el tribunal puede permitirte que te cases. Ahora mismo están haciendo justo lo contrario. Si te quieres casar, nadie pregunta si estás preparado o si sólo es un capricho, y es sólo porque te gusta la nariz de esa mujer. ¡Qué insensatez! Uno no puede vivir simplemente con una nariz larga. Pasados dos días habrás olvidado la nariz. ¿Quién mira la nariz de la propia esposa?

  Lo he oído: un cierto pabellón de un hospital estaba enteramente provisto de enfermeras que parecían finalistas del concurso de Miss Mundo, pero cada vez que uno de los pacientes las veía, se quedaba mirando fijamente y decía: «¡Qué birria!»

El hombre de la cama de al lado no lograba entenderlo en absoluto.

-Enfermeras guapísimas como éstas cuidándote y todo lo que se te ocurre decir es «¡Qué birria!». ¿Por qué?

-No pensaba en las enfermeras -dijo el otro con tristeza-, pensaba en mi mujer.

 La esposa nunca parece guapa, el marido nunca parece guapo. Una vez que os conocéis, la belleza desaparece.

No se debería permitir que dos personas vivieran juntas el tiempo suficiente para conocerse, para familiarizarse. E incluso si quieren casarse, esto no se les debería permitir. Entonces los divorcios desaparecerían del mundo. Los divorcios existen porque los matrimonios son erróneos y forzados. Los divorcios existen porque los matrimonios se llevan a cabo en un estado romántico.

Un estado romántico es bueno si eres poeta, y no se conoce a los poetas como buenos maridos o buenas esposas. De hecho, los poetas casi siempre son solteros. Juguetean mucho, pero nunca los atrapan, y por eso su romance permanece vivo. Siguen escribiendo poesía, bella poesía..

 

Fuente : Osho El libro de la mujer

29/06/2009    13.17

   
Historias Librerías 
Música Vida Sana 
Enseñanzas El Agua
Experiencias Predictivas
Cocina Natural Oportunidades
Guía  de Empleo Otras Web
Eventos  Eventos Gratis
Rumores Bélicos Niños Índigos
Noticias Rápidas Contaminación
Prog. de Radio Farmacias
Folcklore C. Comercial

PUBLICIDAD

 
Notas de Interés
 
 
 
 
 
 
  Optimizado para 1024x860 © Copyright 2004 " ARMONIZANDO ROSARIO" ®  webmaster@armonizandorosario.com.ar