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¿Podrías hablar sobre la responsabilidad, para una
mujer, de ser madre?
Ser
madre
es
una de las mayores responsabilidades que hay en el mundo. Hay tanta
gente en los divanes de los psicoanalistas,
y
hay tanta gente loca en los manicomios y fuera de los manicomios. Si
profundizas en la neurosis de la humanidad, siempre encontrarás
a la madre, porque hay tantas mujeres que quieren ser
madres pero no saben cómo serlo.
En cuanto la relación entre la
madre y el niño va mal, la vida entera del niño va mal, porque ese
es su primer contacto con el mundo, su primera relación. Todo lo
demás estará en
continuidad con ello. Y si el primer paso va mal,
la vida entera va
mal...
Una mujer debería hacerse madre sabiendo lo que hace. Estás
tomando una de las
mayores responsabilidades que puede tomar
un ser humano.
Los hombres son un poco más libres en ese sentido porque no
pueden tomar la responsabilidad de ser madre. Las
mujeres tienen más
responsabilidad. Así que sé madre, pero no des por sentado
que por el mero hecho de ser
una mujer eres necesariamente una
madre, eso es una
falacia.
La
maternidad es un gran arte; tienes que aprenderlo. ¡Así que
empieza a aprenderlo! Me gustaría decirte algunas
cosas:
Primero,
nunca trates al niño como si fuera tuyo, nunca lo poseas.
Viene a través de ti, pero no es tuyo. Dios te ha usado como
vehículo, como instrumento, pero el niño no es una
posesión tuya.
Ámalo, pero nunca poseas al niño. Si la madre empieza a poseer al
niño, entonces se destruye la vida. El niño empieza a
ser un prisionero.
Estás destruyendo su personalidad y lo estás reduciendo a una
cosa. Sólo una cosa puede ser poseída: una casa puede
ser poseída, un
coche puede ser poseído, nunca una persona. Así que ésta es la
primera lección, prepárate para ella. Antes de que llegue el niño
deberías
estar lista para recibirlo como un ser independiente, como una
persona por derecho propio, no simplemente como tu hijo o tu hija.
Y
lo segundo: trata al niño como tratarías a una persona adulta. Nunca
trates al niño como a un niño. Trata al niño con profundo
respeto. Dios te ha elegido como anfitriona. Dios ha entrado en tu
ser como huésped. El niño es muy frágil, desvalido. Es muy difícil
respetar al niño. Es muy fácil humillar al niño. La humillación
resulta fácil porque el niño está desvalido y no
puede hacer nada,
no puede tomar represalias, no puede reaccionar. |