|
Cuando creces, te enamoras de alguna mujer o de algún hombre
y piensas: «Quizá estemos hechos el uno para el otro.» Nadie
está hecho para nadie. Pero ¿por qué te sientes
atraído por una cierta
persona? Es a causa de tu marca. Él debe parecerse a tu padre de
alguna manera;
ella debe parecerse a tu madre de alguna manera.
Por supuesto, ninguna mujer
puede ser una réplica exacta de
tu madre, y, de todas formas, no estás buscando una madre, estás
buscando una esposa.
Pero la marca que hay en ti decide cuál es la
mujer apropiada para ti. En
cuanto ves a esa mujer, ya no hay manera
de razonar. Inmediatamente te sientes atraído; tu marca empieza
a funcionar inmediatamente, ésta es la mujer para ti, o éste es el
hombre para ti.
Esto está bien mientras se trate de ir juntos de vez en cuando
a la playa, al
cine, al parque, porque no llegáis a conoceros total-mente
el uno al otro. Pero ambos anheláis vivir juntos, queréis casaros,
y este es uno de los pasos más peligrosos que pueden dar los
enamorados.
En cuanto te casas empiezas a
darte cuenta de la totalidad de
la otra persona, y te sorprendes en todos y cada uno de los aspectos
_«Algo ha ido mal; ésta no es la misma mujer, éste no es el
mismo hombre»- porque no
encajan en el ideal que llevabas dentro
de ti. Y el problema se multiplica porque la mujer lleva el ideal de
su padre, tú no encajas en él. Tú llevas el ideal de tu madre, ella
no encaja en él. Es por
eso que todos los matrimonios son un fracaso.
Sólo unos pocos matrimonios no son un fracaso, y espero que
Dios te salve de esos matrimonios que no fracasan,
porque son psicológicamente
enfermos. Hay personas que son sádicas, que disfrutan
torturando a otros, y hay personas que son masoquistas, que
disfrutan torturándose a sí mismas. Si un marido y una esposa pertenecen
a estas dos categorías, ese matrimonio será un éxito. Uno
es masoquista y el otro sádico, es un matrimonio
perfecto, porque
uno disfruta siendo torturado y el otro disfruta torturando.
Pero normalmente, para empezar
es muy difícil descubrir si
eres masoquista o sádico, y luego buscar tu otra polaridad... Si
eres suficientemente juicioso, deberías ir al psicólogo e investigar
quién eres, ¿un
masoquista o un sádico?, y pedirle si te puede dar algunas
referencias de gente que pueda encajar contigo.
A
veces, por accidente, sucede que una persona sádica y otra
masoquista se casan. Son la gente más feliz del mundo; están satisfaciendo
sus necesidades mutuas. Pero ¿qué tipo de necesidades
son éstas? Ambos son psicópatas, y están viviendo una vida de tortura.
Pero de otra forma todo matrimonio va a fracasar por una
sencilla razón:
la marca es el problema.
La razón básica por la que
querías tener la relación no se satisface
ni siquiera en el matrimonio. Estás más solo cuando estás
con tu esposa que cuando estás
solo. Dejar a marido y mujer solos en una habitación es hacer
que ambos se sientan totalmente desgraciados.
Todo este esfuerzo -ya sea el de
las relaciones o el de perma-necer
ocupado con mil y una cosas- es sólo para escapar de la idea de que
estás aislado. Y quiero deciros clara y categóricamente que
es ahí donde el meditador y el hombre corriente se separan. |