|
Para quienes no se enteraron, quiero
comentarles lo que sucedió con
Patricia Sosa.
En el impenetrable Chaco, la jefa de una tribu aborigen, veía
como sus integrantes comienzan a morir de hambre y enfermedades
derivadas de la deshidratación y la desnutrición.
Desesperada, junta a la tribu y comienza un rito sagrado
dirigido a la pachamama, la madre tierra, buscaban una señal,
una guía del espíritu ancestral de la tierra. Luego de la
ceremonia, aguardaban atentos por la señal. En eso detiene la
marcha un vehículo en las proximidades al encuentro vaya a saber
por qué. De lo que sí se percatan, es que tenía la radio a un
volumen muy alto. Escucharon la canción de una mujer y la jefa
lo toma como el mensaje que estaban esperando.
Viaja a la ciudad para indagar quien era esa mujer hasta que
logra saber que se trataba de Patricia Sosa. Su objetivo,
derivado del mandato divino de la tierra, era contactarla. Es
así que preguntando, se entera que iba a dar un recital en
Córdoba. Se las ingenia para viajar y lo hace. Cuando la ve,
simplemente le entrega una carta explicando porque estaba allí y
la problemática de su tribu. Patricia, al principio no sabía que
hacer, hasta que decide viajar a la zona.
Lo que vio la dejo tan impactada que comenzó una cruzada para
ayudar a seres humanos como ella y como vos, que se estaban
muriendo de hambre.
Muchos de ellos pudieron evitar el impacto de las brigadas
blancas (son matones que despojan de sus tierras a los
aborígenes para luego apropiarse de ellas y sembrar soja). Sin
embargo, no podían sortear solos, la calamidad del hambre y la
enfermedad que los estaba haciendo desaparecer.
A partir de allí se generó un movimiento y un profundo
compromiso por parte de Patricia Sosa en ayudar a esta tribu. No
sólo es el tema del alimento, sino la de llevar servicios dignos
a personas que siempre fueron amigables con la tierra y el medio
ambiente. Distintos a nosotros, predadores de bosques y montes
que con nuestro silencio, favorecemos a quienes escudados en
cerificados de dudosa procedencia, se apropian de tierras que no
les pertenecen, destruyendo su biodiversidad, toda vida para
transformarla en tierras de monocultivos.
Solo quería compartir esta historia que me pareció digna. Una
mujer es la que lleva adelante este desafío, y realmente la
felicito, una actitud digna de ser imitada.
|