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41. Si en todo
esfuerzo de tu parte confías en una fuerza superior que está
siempre lista para acudir en tu ayuda, el trabajo se te
facilitará. Esto viene por devoción, confianza en el Señor,
fuente de todo poder.
42. Así como hay
cuatro etapas en la vida de cada uno: infancia, juventud,
madurez y vejez, así también hay cuatro etapas en su adquisición
del Conocimiento que son contemporáneas de aquéllas. El
Conocimiento Supremo es la maduración de la fruta, es la
consumación de un largo proceso que se inicia con la primera
aparición de la flor en el árbol. La primera etapa es de
aprendizaje: en ésta es instruido por los padres, los maestros,
los mayores; es dirigido, guiado, regulado, advertido,
reprendido. La segunda etapa es la del artesano menor: en ésta
anhela establecer en la sociedad la felicidad y la justicia;
ansía conocer el mundo y sus valores. La tercera etapa es la del
artesano: en ésta derrama energía, para reformar, reconstruir o
rehacer la comunidad humana. La cuarta etapa es la del maestro:
en ésta se da cuenta de que el mundo no puede redimirse por el
sólo esfuerzo humano y que, cuando mucho, uno puede salvarse a
si mismo. En cuanto a reformar al mundo, eso es en su totalidad
Voluntad Suya, obra de Sus propias manos, Su mundo, El mismo.
Conjuntamente con este despertar del Conocimiento, también debe
despertarse la voluntad de dirigir toda actividad bajo la luz de
esa visión. Cuando se den cuenta de que El es la realidad más
profunda que está en todos y cada uno, ustedes podrán adorarse
los unos a los otros con tanto fervor como el que ahora emplean
en adorar una figura. Como la adoración de la figura es más
factible, eso es lo que suele recomendarse; pero la actitud debe
ser la de reconocer que quien está en la figura se encuentra
igualmente en todos. Que el sentido de igualdad nutra toda su
actividad; pero no ejecuten sus actos en forma igual con todos y
para todos. Una navaja no puede ser usada indistintamente para
sacar punta a un lápiz o rasurar una barba o cortar una tabla.
Tiene que
comprenderse que la raíz primaria del sufrimiento está en la
carencia de aquella Sabiduría que permite a uno advertir la
unidad que es inmanente a la aparente diversidad, y que el medio
más seguro de desarraigar este sufrimiento es extirpar la
ignorancia, resultando la toma de conciencia de lo real.
43. En este mundo
infinito hay incontables seres. Sobre todos ellos el hombre
reina. Mientras que el comer y el dormir son comunes a todos los
seres vivientes, el hombre se distingue por dos cualidades. Una
es Dharma o Recta Conducta, y la otra es Jñana o Sabiduría. Si
éstas no se dan en un hombre, habría que clasificarlo junto a
todos los demás seres vivientes.
44. Así como la
alegría sentida en el sueño desaparece al despertar, asimismo la
alegría que se experimenta en el estado de vigilia se desvanece
cuando uno despierta en la Conciencia Superior, llamada Jñana
(Sabiduría). Por eso las Upanishads dicen: "¡Levántate,
despierta!" El tiempo vuela. Mientras lo tienen a mano, utilicen
el momento para el mejor propósito posible: ver lo Divino en
todos. Cuando mueran deben morir no como un árbol o una bestia o
un gusano, sino como un hombre que se ha dado cuenta de que es
Dios. Esa es la consumación de todos los años en que se
permaneció en la estructura humana. |