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En un
discurso informal de Swami a un grupo de estudiantes y a algunos
de sus antiguos devotos, indicó cinco principios que han de ser
observados para alcanzar la realización de la Divinidad en el
hombre. Éstos son: No violencia, Verdad, Pureza, Compasión y Fe
en Dios.
La No
violencia es una virtud suprema. Sin embargo, en la vida diaria,
casi a cada paso estamos causando uno u otro tipo de daño. Al
inhalar y exhalar el aire, perecen incontables microbios. Hay
múltiples ocasiones en las cuales, consciente o
inconscientemente se está lesionando a uno u otro ser. La total
No violencia no constituye un ideal practicable. Lo que habría
que asegurar es que no se lesione ni perjudique a nadie de
manera deliberada.
La
Verdad es Divina. Allí donde hay Verdad hay Divinidad. Cuando
Dushyanta olvidó que le había regalado un anillo a Sakuntala, al
encontrarla cerca del monasterio del sabio Kanva, Sakuntala
declaró ante un tribunal público que la Verdad representaba la
Suprema Rectitud, y que un rey debía defenderla a cualquier
precio. Señalando la jerarquía de los méritos, Sakuntala dijo
que entre la perforación de pozos y el sacrificio de caballos,
este último era superior a tener una centena de hijos virtuosos,
pero que por sobre el sacrificio de cien caballos se situaba el
sostener la palabra empeñada. Mientras el rey cavilaba sobre
esta exhortación, llegaron algunos pescadores y le trajeron un
anillo que habían encontrado en uno de los peces recogidos.
Entonces, el rey recordó lo sucedido durante una cacería en las
cercanías del monasterio del sabio Kanva, su encuentro con
Sakuntala y el anillo que había intercambiado con ella. Aceptó
entonces a Sakuntala como su reina y el hijo que había concebido
fue nada menos que Bharatha, quien le diera nombre a este país.
La
Pureza: Tanto la pureza interior como la exterior son
esenciales. Hay que tratar de mantener tanto el aseo del cuerpo
como la pureza de la mente. Nuestros ancestros usaban la greda
para limpiar el cuerpo, y es sabido que hay tratamientos de
barro en la naturopatía para muchas enfermedades. El cuerpo está
hecho de barro, aunque es también la morada de lo Divino. La
importancia de la limpieza física puede ser ilustrada con la
siguiente historia del Mahabharata (poema épico). El discípulo
de un Maestro le preguntó, después de haber terminado sus
estudios, qué deseaba como ofrenda. El Maestro le pidió al
discípulo los aretes que usaba una cierta reina. El discípulo,
luego de identificarla, se dirigió al rey y le expuso la misión
que lo traía hasta él. El rey le permitió visitar las
habitaciones de la reina para expresarle su pedido, mas al no
poder encontrarla, volvió a ver al rey para informarle de su
fracaso. A esto, el rey le respondió que la reina era invisible
para toda persona que fuera física y mentalmente impura. El
discípulo se sometió, entonces, a un proceso de purificación,
después del cual pudo ver a la reina.
Otro
ejemplo de las serias consecuencias que resultan de la impureza
personal lo constituye el caso del rey Nala, quien tuvo que
hacerle frente a un sinnúmero de penalidades debido a un solo
error de su parte. Perdió su reino, quedó deforme después de la
mordida de una serpiente, fue separado de su mujer y tuvo que
servir como auriga. Sólo después de haberse purificado a través
del extenuador esfuerzo de llevar a cabo la repetición del
Gayatri Mantra, pudo recuperar su reino, su forma anterior y
reunirse con su reina, volviendo a su previa prosperidad. (A
este propósito, Swami volvió a insistir en la excepcional
eficacia del mantra del Gayatri.)
La
Compasión: No implica meramente la demostración de bondad o
simpatía hacia alguien en desgracia. Exige una completa
identificación con el sufrimiento que otros experimentan y el
tratar de mitigar ese sufrimiento como forma de aliviar la
agonía que experimenta uno mismo. (A manera de ilustración,
Swami relató la historia de un ternero que había quedado
aprisionado en un charco pantanoso cuando trataba de alcanzar un
abrevadero. Un grupo de rapaces gozaba observando los esfuerzos
del ternero por zafarse, aunque ya no podía casi moverse. Un
asceta que acertó a pasar por allí, se acercó, liberó al animal
de la trampa barrosa y le cargó sobre sus espaldas hasta el
abrevadero. Los muchachos le increparon por intervenir, mas el
"renunciante" les respondió que la visión del desesperado
ternero le había causado una gfan angustia y, para aliviarla,
había ido en ayuda del animal.) Este es el espíritu con el que
se debe llevar a cabo cualquier servicio o ayuda a otros. Cuando
le ayudan a alguien, deben sentir que se están ayudando a sí
mismos.
La Fe
en Dios: La Fe en Dios implica el reconocimiento de la
Omnipresencia de lo Divino en el Universo y el esfuerzo por
llegar a experimentar esa Divinidad dentro de uno mismo. Lo
Divino es Uno, aunque se le pueda llamar por muchos nombres. Es
necesario darse cuenta de que Dios está presente en todo y que
nada existe sin el poder de lo Divino. Hay que evitar que la Fe
en Dios se vea afectada por los altibajos de la vida. Todas las
dificultades han de considerarse como pruebas y desafíos que hay
que encarar con valentía y con fe. Hay que aprender del ejemplo
sentado por Ranthi Deva, quien mantuvo su Fe en Dios y mostró su
compasión por los sufrientes, incluso en medio de las
privaciones extremas a que se viera reducido por las vicisitudes
de la vida. Para alimentar a un hambriento, él y su familia
renunciaron a los pocos alimentos que habían logrado reunir, y
hasta renunciaron al agua que tenían para aliviar la sed de un
hombre acosado por ella. Lo Divino lo sometió a estas pruebas y
luego lo bendijo con Su Gracia.
Prahlada no se sentía afectado por todas las torturas a que
fuera sometido, porque en todos y en todo veía la forma de
Vishnu. Él ejemplifica la fortaleza que nace del amor a Dios,
excluyendo todo lo demás. El amor mundano es ciego y voluble. El
Amor Divino lo comprende todo y desafía toda descripción. Cuando
el corazón es liberado de toda impureza, puede llegar a
vivenciar lo Divino. Se deleitará en la dicha de esa experiencia
y no buscará ya otros placeres triviales. Cuando uno se
encuentra inmerso en el néctar del Amor Divino, llega a
experimentar una dicha inefable: ésa es la persona que vive la
experiencia directa de lo Divino.
Cuando
la verdad, la justicia, la compasión y la paz han huido del
hombre, el mundo degenera en un foso de serpientes. Dios
desciende entonces para rescatar al género humano de su
perdición. Viene a revelarle al hombre su Realidad, a devolverle
su derecho innato ala dicha del Alma. No viene a fundar nuevos
credos o religiones, ni a generar nuevas facciones o a instalar
a un nuevo Dios.
Deben
mantener el empeño en utilizar el tiempo y el talento de la
manera más provechosa posible. Esto es lo que constituye el
deber de ustedes y el deber es Dios. Los necios y los perezosos
rehuirán la actividad por miedo al cansancio, al fracaso o a
perder. Los emocionales y los apasionados se lanzarán
impetuosamente en ella con el ansia de un resultado inmediato,
sintiéndose desengañados si el éxito no les sale al paso. Las
personas equilibradas se comprometerán con el trabajo porque
éste constituye su deber. Y no se sentirán afectadas ni por el
triunfo ni por el fracaso.
Trayee
Brindavan
Abril
de 1986 |