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Un día, Krishna,
Balrama y Subhama, estaban en el bosque juntando
madera que necesitaban para un servicio religioso.
Balrama y Krishna, que estaban muy cansados,
preguntaron a Subhama dónde podían encontrar agua.
"Cuando tengas sed, primero debes comer algo", le
dijo Krishna a su amigo, y buscando alrededor, se
preguntó qué es lo que podrían comer, viendo que en
el bosque no había nada. La mejor cosa que podían
hacer era descansar, y Krishna le pidió a Subhama
que le dejara usar sus piernas como almohada para su
cabeza. Subhama se sentó en la postura de loto, así
que Krishna y Balrama pudieron apoyar sus cabezas
sobre él. Cuando éstos estuvieron dormidos, Subhama
tomó alguna comida que había traído dentro de su
bolsillo y empezó a comer. Subhama pensó que la
pequeña cantidad de comida que él tenía, no era
suficiente para los tres, y la había escondido.
Krishna, que naturalmente sabía todo, abrió sus ojos
y le preguntó a Subhama: "¿Qué estás comiendo?".
Subhama contestó: "No estoy comiendo, sólo estoy
hambriento y para calmar mi hambre, estoy repitiendo
el nombre de Vishnu; es el movimiento de mi boca que
te hace pensar que estoy comiendo". Krishna entonces
le dijo: "Escucha, he tenido un sueño maravilloso.
Tres amigos fueron al bosque, dos de ellos se
durmieron y el tercero comenzó a comer, pero los
otros dos también tenían hambre. El tercero esperó
el momento oportuno para comer la comida que tenía
con él y que era suficiente para una sola persona;
cuando los otros se despertaron y le preguntaron qué
estaba comiendo, él lo negó, y dijo que estaba
repitiendo un mantra. Antes de que pudiera decirle
que él era un mentiroso, me desperté".
Para mostrarle que
cuando se planta una semilla, un día u otro se verá
el fruto, aun cuando no sea inmediatamente, Krishna
le dijo a Subhama: "Planta una semilla y luego
veremos qué fruto da". Subhama contestó: "¿Estás
bromeando? Antes de que esta semilla se convierta en
un árbol, que dé flores y frutos, pasará mucho
tiempo porque es un proceso muy largo".
Entonces Krishna le
advirtió: "Ten cuidado, hoy has plantado la semilla
de una mentira y mañana recogerás su fruto".
Pasaron muchos años y
Krishna se convirtió en famoso y adorado a través de
todo el mundo como emperador de Dwaraka, mientras
que Subhama, atrapado por el mundo subjetivo, había
formado una familia muy grande y tenía muchos
problemas. Un día, su esposa, viendo cómo sufría con
todos estos problemas, le dijo: "Subhama, estás
sufriendo mucho; ¿por qué no vas a ver a tu amigo
Krishna? Él puede ayudarte". Subhama contestó: "Se
ha convertido en emperador y es demasiado importante
para recordarme". ,
Las mujeres de
aquellas épocas tenían un intelecto muy vivo, aun
cuando no habían ido a la universidad. A través del
proceso de escuchar y de su experiencia en la vida
familiar, sabían mucho más que las mujeres de hoy.
La casa de sus maridos era una escuela donde
aprendían el arte de dar alegrías a todos y tomaban
parte en todo tipo de actividad, así que eran
capaces de conocer la verdadera esencia de la vida.
La esposa de Subhama era de este tipo. Cuando su
esposo decidió ir a Dwaraka a ver a Krishna, le
pidió a su esposa que le preparara alguna comida
para el viaje. Cuando llegó al palacio del
emperador, los soldados no querían dejarlo entrar,
aun cuando él declaraba ser un viejo camarada de
escuela de Krishna. En ese momento, Krishna salió
del palacio en Su magnífico carro; cuando vio a Su
viejo amigo, saltó y exclamó: "¡Subhama!". Se
sentaron juntos, y viéndolo a Subhama tan cansado,
Krishna le dijo que pusiera su cabeza sobre Sus
piernas. Subhama se desmayó, mientras Krishna empezó
a comer.
Así que ustedes ven
que por cada acción hay una reacción, un eco y una
reflexión. A causa de su mentira, Subhama tuvo que
sufrir todo ese período de su vida, y lo que no
había dado en el pasado, no lo podía recibir en el
presente, hasta que su culpa fue cancelada a través
del tiempo. En realidad, Krishna no le dio la comida
que necesitaba para satisfacer su hambre, tal como
Subhama no le había dado comida mientras estaban en
el bosque.
Recuerden que el más
pequeño gesto hecho por Dios, cuando encarna,
representa una lección. Krishna dejó que Subhama
descansara sobre Sus rodillas y luego de darle un
baño refrescante, dio una gran fiesta. No podemos
comprender la naturaleza de Dios, y solamente lo
llamamos cuando estamos en problemas. Subhama tenía
toda clase de dudas, pero cuando fue a su casa y le
contó a su esposa las experiencias que había tenido,
ella exclamó: "¡Oh, Devi! El es el Amor, y el Amor
es Dios!".
Las ataduras de la
amistad que desarrollamos cuando somos jóvenes son
muy importantes. Una vez, fue la costumbre de los
amigos el observar la Naturaleza por largo tiempo
juntos. En la actualidad, la educación se desarrolla
entre cuatro paredes de una escuela o en
bibliotecas, con el resultado que ustedes aprenden y
olvidan al mismo tiempo. La gente sabe hoy cómo ir a
América, pero no cómo ir a Benares (un lugar de
adoración, una ciudad sagrada). Saben álgebra, pero
no saben calcular dimensiones de sus propias casas.
Hacen ejercicios, pero no saben cómo sentarse en
posición de loto, y no tienen control sobre los
sentidos.
El deber de los
maestros es hacer una síntesis inteligente entre el
viejo proceso y el moderno, dentro de la educación.
En los tiempos antiguos, cuando los estudiantes
terminaban sus estudios, se reunían en una gran
asamblea de despedida y recitaban este mantra:
"Honra a tu padre como a Dios, honra a tu madre como
a Dios, honra a tu maestro como a Dios, honra a tu
huésped como a Dios". Hoy, nosotros no utilizamos
las asambleas sino sólo las convocatorias, con el
resultado de que los estudiantes pierden su
paciencia.
Los maestros deben
poner a los estudiantes frente a la realidad de la
vida. Alguna vez los mismos conocimientos y la misma
educación se daban en cada nivel y en cada clase
social. Hoy hay una discriminación entre aquellos
que pueden pagar y aquellos que no.
Sathya Sai Baba
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