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K.: Los críticos se
preguntan por qué un Avatar armado con Poder Divino, no ayuda a
la gente en desgracia trayendo lluvia en tiempos de sequía, o
creando granos y cereales cuando hay hambre. ¿No puede Baba
ayudar a la humanidad controlando las fuerzas naturales, y
prevenir calamidades tales como terremotos, sequías,
inundaciones, hambre y epidemias?
SAI: Esto es precisamente
lo que estoy haciendo al encarnar al Dios que habita en el
hombre, a fin de superar tales calamidades.
Hay dos maneras con las
cuales un Avatar puede ayudar a la gente: una solución
instantánea o una solución a largo plazo.
Cualquier solución
instantánea iría contra la cualidad fundamental de la Naturaleza
misma, así como también contra la ley kármica, o de causa y
efecto. La mayoría de la gente vive en el mundo material de sus
deseos y egos, el cual está gobernado por esta ley. Cosechan los
frutos de sus acciones, y esto les trae su evolución o
involución. Si el Avatar interviene para resolver los problemas
instantáneamente, se detendría toda la acción, el desarrollo, y
hasta la evolución. Esta solución se puede descartar
completamente, porque niega totalmente las leyes naturales.
La segunda y más efectiva
alternativa presenta una solución a largo plazo, en la cual el
Avatar dirige a las gentes hacia un nivel de conciencia más
alto, para darles la capacidad de comprender la verdad acerca de
las leyes espirituales, y así se vuelvan hacia la virtud y
trabajen con paso firme y constante por mejores condiciones.
Esto los relacionará de nuevo con la Naturaleza y la ley kármica
de causalidad. Trascenderán entonces el ciclo de causa y efecto
en el cual están hoy envueltos como víctimas y, por ende,
gobernarán y controlarán las fuerzas naturales, y serán capaces
de evitar las calamidades que usted menciona.
K.: ¿Quiere decir que
en el presente está Usted elevando la conciencia de la humanidad
hacia una condición Divina, para hacerla capaz de controlar su
propio destino?
SAI: Se convertirán en
partícipes de Mi Poder Divino. Tengo que trabajar a través de
ellos, despertarles el Dios Interno, y evolucionarles hacia una
Realidad más elevada para que sean capaces de dominar las
fuerzas y leyes naturales.
Si curo todo
instantáneamente, dejando a la gente en su actual nivel de
conciencia, muy pronto echarían a perder las cosas y estarían de
nuevo peleando unos contra otros, con el resultado de que la
misma situación caótica se desarrollaría de nuevo en el mundo.
Sufrimientos y
calamidades son actos inevitables del Drama Cósmico. Dios no
decreta estas calamidades, pero el hombre las atrae como
retribución por sus propias malas acciones. Este castigo
correctivo induce a la humanidad a dejar el mal camino y
regresar al camino correcto, para poder experimentar la
condición Divina de Existencia, Conocimiento y Bienaventuranza.
Todo esto es parte de la gran síntesis en la cual los negativos
sirven para glorificar los positivos. Así la muerte glorifica a
la inmortalidad. La ignorancia glorifica a la sabiduría. La
tristeza glorifica a la felicidad. La noche glorifica al
amanecer.
Así que, en resumen, si
el Avatar lleva a un término inmediato las calamidades
mencionadas por usted, cuando existe una gran necesidad, lo cual
puedo hacer, todo el drama de la Creación con su ley kármica, se
desplomaría. Recuerde que estas calamidades ocurren no por lo
que Dios ha hecho del hombre sino que ocurren realmente por lo
que el hombre ha hecho del hombre. Por tanto, el hombre tiene
que ser deshecho y rehecho, con su ego destruido y reemplazado
por una conciencia trascendente, a fin de que pueda elevarse
sobre el ciclo kármico, dominar la Naturaleza y evitar sus
calamidades. Éste es el trabajo del Avatar, y el que estoy
realizando en el presente.
K.: El Dr. V. K.
Gokak, antiguo Vicecanciller de la Universidad de Bangalore, ha
descripto su sistema socioeconómico como "la revolución de las
revoluciones", transformando no sólo al individuo sino a toda la
sociedad. ¿Tendría la bondad de explicar la metodología, así
como la mecánica de esta revolución?
SAI: No tengo metodología
o mecánica alguna, en el sentido organizacional del término. Mi
metodología es algo sencilla, basada en la transformación por
medio del Amor, y la mecánica es la cooperación humana y la
hermandad que se derivan del Amor. Lo que necesitamos hoy es una
sola clase en la humanidad, una religión de Amor en común, y un
lenguaje Universal del corazón. Ésta es la metodología y la
mecánica simples mediante las cuales tanto el individuo como la
sociedad se pueden transformar.
De manera que la base del
cambio es la transformación individual por medio del Amor. El
Amor es Mi instrumento y Mi mercancía. Todo lo que hago en el
campo de la sociología o la economía, trato de hacerlo por medio
y a través del Amor. Tanto el rico como el pobre que quieren
llegar a Mí, pueden hacerlo sólo sobre la base de una igualdad
absoluta; y los uso para sistematizar las contradicciones
socioeconómicas que existen, y transformarlas en una hermandad
cooperativa.
K.: ¿Ha tenido Usted
éxito, Swamiji, en alcanzar esta síntesis, especialmente
con las clases ricas y poderosas?
SAI: Yo no he llegado a
todas ellas como clase, pero al grado en que me he podido poner
en contacto con ellas individualmente, los resultados son muy
alentadores. La clase rica y poderosa, claro está, constituye un
problema difícil en el asunto de la transformación. Tenemos que
acercarnos a ellos de manera especial. Por el contrario, las
personas más pobres son muy cooperadoras. Ellas comprenden,
ayudan y tienen un alto concepto de Mis planes e ideas.
K.: ¿Cuál es Su
solución al creciente conflicto entre la riqueza y el poder por
un lado, y la pobreza y la debilidad por el otro?
SAI: La transformación de
ambos para formar una sola hermandad cooperativa en términos de
igualdad, sin competencia ni conflicto. Esto solamente puede
producirse mediante la Verdad y el Amor. El asunto primordial es
el fusionamiento de ambas clases para que formen una sola clase.
El problema, sin embargo, consiste en unirlas con una base o
plataforma común. Las personas ricas llevan vidas aisladas bajo
ciertas condiciones. Los pobres están también aislados, pero
viven bajo otras condiciones. ¿Cómo se puede unir a ambas
clases?
Yo lo hago de muchas
maneras sutiles, rompiendo las barreras entre la riqueza y la
pobreza, y creando un sentimiento de igualdad y de unicidad
entre el pobre y el rico. En este ashram* usted verá personas de
ambas clases viviendo y trabajando juntas, más aún, haciendo
trabajos domésticos, en términos de una igualdad completa. Aquí
no existen distinciones de ninguna clase, ni se le da
tratamiento especial al rico. Ellos viven, comen, trabajan,
duermen, y tienen sus actividades religiosas igual que los
pobres. Todos viven como una comunidad de trabajadores y
comparten las mismas austeridades del ashram.
A pesar de nuestra
disciplina rigurosa, los hombres de industria y de negocios
quieren venir aquí. ¿Por qué? Porque ellos obtienen aquí una paz
mental que va más allá de la comunidad física, paz que no se
puede comprar u obtener con la riqueza o el poder sobre la
tierra.
De esta manera le abrimos
un maravilloso mundo de tesoros espirituales que solamente
pueden recibir mediante el sacrificio de necesidades y
comodidades materiales. Mi misión es mostrarles el camino hacia
la paz mental que tanto el pobre como el rico desean poseer. En
ese proceso de evolución espiritual, el buscador aprende que
este estado de gozo no puede ser comprado o regalado a nadie,
sino que uno mismo lo obtiene. Solamente puede venir de la
fuente universal de la Divinidad, el Dios que mora dentro de
nosotros, ya seamos pobres o ricos.
Este concepto crea un
sentido de compañerismo en común, una hermandad de dar y recibir
entre ricos y pobres. Aquellos que poseen demasiado se ven
obligados a renunciar a sus posesiones innecesarias, mientras
que quienes tienen muy poco, ven sus necesidades satisfechas.
Después
Ashram: lugar donde
concurren los devotos y seguidores; allí se realizan cantos
devocionales, prácticas espirituales y pueden estar ante la
presencia de Sri Sathya Sai Baba, con el fin de lograr la
elevación espiritual de todo, en términos espirituales, toda la
humanidad pertenece a una misma clase, casta o religión. Los
principios Divinos en cada uno y en todos se derivan de un solo
y mismo Dios. Esta unidad fundamental tiene que hacérseles
manifiesta a través del contacto directo con las realidades
espirituales y el persuasivo y expansivo poder del Amor, hasta
que todos ellos se vuelvan parte de la Religión Universal de
Trabajo, Culto y Sabiduría.
K.: Todo esto
constituye un evangelio sencillo y bienvenido para el pobre,
porque ellos no tienen nada que perder y mucho que ganar de su
filosofía, ¿pero qué nos dice referente a los ricos que tendrían
que perderlo todo si siguen esta filosofía?
SAI: Eso es lo esencial
del problema. Ellos, simplemente, tienen que desprenderse,
renunciar y sumergir sus falsos valores si desean Mi Gracia. No
puede haber ninguna solución mientras que las personas continúen
siendo esclavas de sus definiciones materialistas de la riqueza
y la pobreza. Por lo tanto, trato de convertir sus mentes y
corazones para que posean valores y verdades espirituales.
Después de todo, ¿quién
es el hombre más rico? ¿El que tiene más necesidades y, en
consecuencia, más dificultades y preocupaciones, o el que se
satisface con las necesidades más elementales de la vida y, por
lo tanto, tiene muy pocos deseos y es comparativamente feliz? A
juzgar por el criterio de lo que constituye la felicidad, los
pobres son espiritualmente ricos, mientras que los ricos son
espiritualmente pobres. No es la satisfacción material sino la
espiritual lo que hace, a la larga, que la vida sea digna de
vivirse.
Como he dicho antes, la
vida sin deseos trae la Divinidad al hombre, y aquellos que
buscan Mi Gracia deben deshacerse de todo deseo y codicia. La
riqueza proporciona una tentación fatal. Es la fuente y la causa
de la esclavitud humana. El deseo de mejorar el nivel de vida
nunca puede ser satisfecho. Nos conduce a la multiplicación de
necesidades y, consecuentemente, nos trae dificultades y
frustraciones.
La solución está en poner
énfasis en la calidad y no en el nivel de vida, en tener
elevados pensamientos y baja forma de vida. La mente es el
caballo y el cuerpo es el carretón. Para alcanzar paz mental se
debe poner al caballo de pensamientos elevados delante del
carretón de comodidades físicas. |