|
Punto uno: esa es una cosa simple,
pero amplia para conocer. Algunos de nosotros llevan
a cabo su trabajo como deber: algunos hacen su
trabajo mecánicamente; algunos hacen su trabajo
hasta quedar exhaustos; algunos hacen su trabajo
hasta que se cansan. Y algunos de nosotros sentimos
desde un comienzo que el trabajo que hacemos, es
bastante aburridor. Algunos de nosotros llevamos a
cabo este trabajo, porque no tenemos otra
alternativa. Algunos de nosotros hacemos este
trabajo porque es nuestro único medio de
subsistencia. Esto es una cosa simple, mas ¿qué hay
de amplio acerca de ella?
Mis amigos, la fórmula es: cuando consideremos el
trabajo que hacemos, ya sea grande o chico, de
primera o de cuarta clase, como dado por Dios,
comenzaremos a encontrarlo amplio. El poquito de
servicio que estoy prestando, el poquito de trabajo
que estoy haciendo, es algo que se me ha asignado a
mí, es el que se me ha dado a mí. Es el privilegio
que Dios me ha dado a mí, porque Él me ha elegido a
mí como instrumento. Este es el sentir de “amplio”
que hay que tener mientras trabajamos en la
oficina.
CONSIDEREN AL TRABAJO COMO ADORACIÓN
La mayoría de nosotros somos
profesionales. Muchos de nosotros estamos en
servicio activo y a veces dudamos y pensamos, “No
soy capaz de ser espiritual. No tengo tiempo de
hacer sadhana alguno.” Este pensar no es
necesario. El sadhana no es una agenda
separada. El sadhana no es una actividad
separada de nuestras vidas diarias. Mis amigos,
espiritualicemos nuestro trabajo. Espiritualicemos
nuestro día. Espiritualicemos nuestro programa. No
consideremos que el nagarsankeerthan de las
4:30 a las 5:30 de la mañana es espiritual, y que el
resto es humano; que el bhajan de la tarde es
espiritual y que el resto del trabajo es humano o
mundano o físico. Tonterías. No puede haber nada
separado como espiritual o no-espiritual; no puede
haber nada así. Esa separación no obedece sino a
nuestra perspectiva; es sólo nuestra óptica. Nuestro
enfoque es el que hace la diferencia. Por eso,
permítanme someter a su criterio el que podemos
enfocar y transformar nuestras vidas diarias como un
acto de adoración... totalmente Divino, totalmente
espiritual.
NO APEGADO A LOS FRUTOS DE LA ACCIÓN
No le demos pie a ninguna frustración de no ser
capaces de ser religiosos, que no somos capaces de
trabajar y ser totalmente espirituales. ¡No, no, no!
No hay sitio para la frustración en la religión. No
hay sitio para la depresión en la espiritualidad.
Encuentro a algunas gentes con la cara larga. Cuando
le pregunto al vecino, “¿Qué le pasa a éste?”
“Señor, está deprimido.” Entonces le digo, “Si está
deprimido aquí. ¿En dónde más podrá estar feliz? Si
se siente frustrado aquí, en qué otra parte podrá
estar alegre? Si el mismo administrador del hotel se
muere de hambre, ¿a quién más podrá alimentar? Si el
banco quiebra, ¿qué pueden sacar de él?”
Se espera que este centro espiritual les de alegría
y felicidad. Y si no somos capaces de derivar
alegría y felicidad, es muy, pero muy lamentable,
trágico. Lo que podemos hacer en lo inmediato es
transformar nuestra rutina diaria en adoración. . .
volver totalmente espiritual nuestra rutina. No
demarcamos, ni dicotomizamos, ni dividimos el día
en espiritual y no espiritual; todo es espiritual.
Al hacerlo así ¿qué pasará? Esa es la próxima
cuestión.
Mis amigos, una vez que considere como un encargo
Divino el trabajo que hago, como mandamiento Divino,
ya no estoy apegado a los frutos de mi acción. No
estoy apegado a las consecuencias de mi acción. No
me desencantaré por el fracaso. No me subiré a la
cima de la montaña con mi éxito ni me volveré
egótico. No seré egótico. No me frustraré ni con el
éxito ni el fracaso. ¿Por que? No es mi trabajo; es
el Suyo.
Algunas personas me preguntan, “Sr. Kumar, ¿por qué
lo dice de esta manera? ¿Por qué puso el tema?”
Dije, “No puedo poner temas sobre el tapete a menos
que se me pida hacerlo.” “¿Por qué habló así al
respecto?” “Se me pide hacerlo así. ¿Qué puedo hacer
yo?” Podría golpear este micrófono, destrozarlo a
golpes. Él podría decir, “¡Es inútil, socio! Yo
sólo estoy amplificando tu voz. ¿Por qué me
golpeas?” ¿No tengo razón? De manera similar,
ustedes no están vinculados a los frutos de sus
acciones o a sus consecuencias, una vez que
consideran que la acción se ha llevado a cabo a
instancias Suyas, por orden Suya, por Su voluntad.
Muy bien, cuando no están
apegados, ¿qué sucede a continuación? “Voy a hacer
todo este trabajo”, dicen, “No estoy apegado a los
resultados”. ¿Qué sucede luego? ¿Se volverá tediosa
la vida, se volverá insípida? ¿Se volverá inquieta,
perderá significado? No. No. Si no están apegados a
los resultados, se convertirán en un yogui,
un santo. Serán un santo o un yogui si no
sienten apego por los resultados. ¿Cómo es posible?
Respuesta simple: considerando cada trabajo, cada
deber, como habiéndoles sido dado por Dios Mismo.
Este es el trabajo que Dios ha dado. Estoy haciendo
el trabajo de Dios. Esto es una cosa simple, con un
amplio significado y aplicación en nuestra vida
cotidiana. |