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MILLARES DE DESEOS,
AMBICIONES O IDEALES SE MANIFESTARÍAN EN LA EXPERIENCIA EXTERNA DE
CIERTAS PERSONAS, SI NO HUBIERAN DISCUTIDO ELLO CON SUS AMIGOS O
CONOCIDOS.
Cuando tomáis la
determinación de tener una experiencia por el empleo consciente de
la visualización dirigida, os identificáis con la Ley-Dios—, La Ley
del Único, que no conoce oposición. Debéis tomar vuestra decisión y
mantenerla con todas vuestras fuerzas. Significa esto que tomáis una
decisión irrevocable y que debéis manteneros en ello. Con este fin,
sabed y sentid que es Dios quien sabe, que es Dios quien siente, que
es Dios quien manifiesta y quien controla todas las cosas que
conciernen a vuestro plan.
Es la Ley de la Unidad de Dios -
y no de Dios sólo.
Hasta el momento que el
estudiante no comprenda perfectamente esto jamás tendrá
manifestación alguna. Porque en el momento en que un elemento humano
entra en juego, la quitáis de las manos de Dios, y naturalmente,
este plan no puede manifestarse porque lo neutralizáis con vuestros
conceptos humanos de tiempo, de espacio, de lugar y mil otras
condiciones imaginarias que son desconocidas para Dios.
Nadie puede conocer a Dios, en
tanto que admita una fuerza opuesta a Dios, porque aceptando que dos
fuerzas puedan obrar simultáneamente, neutraliza la actividad de
éstas.
Cuando hayáis alcanzado este
punto de neutralización, no tendréis cualidad alguna definida en un
sentido o en otro. No tendréis resultado ni manifestación alguna de
las que esperáis.
Cuando reconocéis a
Dios - El Único -, la Perfección se manifiesta instantáneamente,
porque no hay nada que se oponga a ella o que la neutralice — no hay
intervención del elemento tiempo. En estas condiciones, todo se
cumple, ya nada puede oponerse al decreto de Dios. Nadie mejorará
sus condiciones de vida mientras que no desee la Perfección, en
tanto que persiste en creer en un poder opuesto a Dios o en la
existencia de algo fuera de Él y en Él que pueda impedir que se
exprese la Perfección divina.
El hecho de aceptar una cosa
inferior a Dios — al Todo Divino — constituye elección deliberada
de la imperfección y esta elección fue la que provocó la caída del
hombre.
Se hace esto a propósito y
reflexivamente porque, en razón de su libre arbitrio, el hombre
puede escoger a cada instante entre la Perfección o la imperfección
— sea dicho aparte, no hace falta más energía para representar la
Perfección que para lo contrario.
Sois vosotros los que
representáis al Creador para producir la Perfección en vuestro
entorno, en el lugar que ocupáis en el Universo. Para realizar la
Perfección y la Soberanía, no podéis conocer y aceptar sino la Ley
del Único. La Unidad Divina existe y controla todo completamente en
el Universo. Sois la consciencia individualizada de la Vida, la
Única Suprema Presencia de la Gran Llama de Amor y de Luz. Sólo a
vosotros pertenece la elección y el Poder de decretar en qué forma
vais a investir vuestra vida, porque sois la sola energía que anima
vuestro mundo y vuestro campo de acción.
Cuando pensáis o sentís, una
parte de vuestra energía vital se desprende de vuestro ser para
sostener vuestra creación.
Echad de vuestra mente toda duda
o todo temor en lo que concierne al cumplimiento de vuestra
visualización. Si penetran en vuestros pensamientos, vuestros
sentimientos y vuestras conciencias, sugestiones de imperfección,
que no son sino emanaciones humanas, sustituidlas inmediatamente por
el pleno reconocimiento que vuestro Yo Divino y su entorno son la
Vida de Dios — el Único.
Fuera de los períodos de
visualización, estad completamente indiferentes y sin inquietud a su
respecto.
No fijéis ningún limite en lo
que concierne al momento de su realización y vivid en el presente.
Adoptar esta disciplina, practicadla y dispondréis de un Poder de
acción irresistible que no ha fallado ni puede fallar jamás.
Recordad siempre que vuestra
facultad de imaginación es de origen divino - sois la Inteligencia
divina directora - sois el Poder de Dios en Acción - manipuláis
vuestra sustancia, que es Divina. Cuando hayáis comprendido esto y
meditado profunda y frecuentemente en ello, todo en el Universo se
precipitará para colmar vuestros deseos, para ejecutar vuestra
orden, para producir la manifestación deseada, porque será
enteramente constructiva y de acuerdo con el Plan Divino Original
para toda Vida y Auto-Consciente.
Si el yo externo
acepta verdaderamente el Plan Divino, no puede haber dilación ni
fracaso, porque toda la energía empleada es naturalmente perfecta y
se precipita para servir a su creador. No hay otra predestinación
que la Perfección.
Si vuestro deseo o vuestra
visión son constructivos, representáis a Dios — Dios regocijándose
ante su propio plan.
La Visión de Dios es un decreto
o un mandato irrevocable de manifestación instantánea.
En la creación de esta Tierra y
de este sistema de mundos. Dios dijo: "Que la Luz sea y la Luz fue".
No fueron necesarios "Eones" de tiempo para crear la Luz. Esta
misma Presencia de Dios está en vosotros, ahora, y cuando
visualizáis y decretáis, son los Dones de la Visión y del Verbo
Creador los que obran en vosotros y por vosotros.
Si sois conscientes de lo que
esto significa verdaderamente, podéis mandar Su Todo-Poder y Su
Autoridad, porque sois su Consciencia de Vida.
Sólo vuestra Auto-Consciencia de
vuestra propia Vida es la que puede mandar visualizar o desear un
Plan constructivo y perfecto.
Todo Plan constructivo es una
parte del Plan Divino. Tenéis pues la seguridad de que Dios está en
Acción y que Él manda: "QUE ESTE DESEO O ESTE PLAN SE MANIFIESTE
AHORA", y está cumplido. |