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Se impone el
empleo de la Llama Violeta consumidora. Ella es la manifestación
del invencible Amor misericordioso, del Poder purificador del
Amor sagrado, del Fuego sagrado destinado a la Tierra, la Gracia
acordada por la Autoridad del Gran Sol Central, que permite
purificar la Tierra y la humanidad armoniosamente y de una
manera permanente.
Cada vida es
una ocasión de reintegrar a su pureza original la Energía divina
que hemos descalificado por nuestros errores pasados y
presentes. Llamando dinámicamente a nuestra Poderosa Presencia
YO SOY (I AM) en acción, pidiéndole que pase la Llama Violeta
consumídora por esta acumulación discordante, podemos elevar la
tasa vibratoria de esta energía, transmutando y esterilizando
toda creación humana imperfecta, liberándonos así de la rueda de
los renacimientos de la carne.
Por un efecto
de la Misericordia Divina estamos dispensados de mirar todos los
errores de centenares o millares de nuestras vidas pasadas.
Jesús dijo que muchos seres perderían la razón sí tuvieran que
mirar ciertas fases de su pasado.
Ningún ser
humano debe cesar de emplear diariamente la Llama Violeta
consumidora durante 30 minutos al menos, hasta el momento de la
Ascención. Todos han tenido pensamientos negativos,
sentimientos discordantes — todos han pronunciado palabras
destructivas representando otra tanta energía descalificada que
vibra en nosotros y alrededor nuestro.
Todos los
seres que han cumplido la Ascención, Jesús y Saint Germain
comprendidos, tuvieron que disolver por el empleo consciente de
la Llama Violeta consumidora su propia creación, antes de que la
sustancia de su cuerpo de carne pudiese vibrar a una tasa que
les permitiera realizar la Ascención.
Durante el
período transitorio de la purificación, es indispensable hacer
llamadas a la Poderosa Presencia YO SOY (I AM), a fin de que nos
envuelva con el Tubo de Luz electrónica... aislándonos del medio
exterior: de su destrucción, de sus sugestiones hipnóticas, de
sus vibraciones de todos los órdenes que vienen de la mente y de
los sentimientos interiores de toda la humanidad. Este
aislamiento no solamente nos protege, sino que aumenta nuestra
receptividad con respecto a las directivas de nuestro Cuerpo
Mental Superior. Evitamos así añadir energía descalificada a la
acumulación existente.
Fue nuestro
Bienamado Maestro Jesucristo el que dio el ejemplo público de la
Ascención, pero millares de seres han ganado semejante Victoria
y han cumplido en privado la Gran Obra de transmutación o
transustanciación de lo humano en lo Divino. Por encima de la
colina de Bethania en Palestina, fue donde Jesús creó el
registro etérico de la Ascención, infundiéndole su Amor Divino,
calificándolo como un imán que obrará sobre la atención de toda
la humanidad hasta el cumplimiento de la Ascención de todos y de
la Tierra misma. |