|
Tenemos, pues, que averiguar qué es la inteligencia, ¿no es así?
Todos usan esa palabra con mucha prodigalidad; pero hablar meramente
de la inteligencia no les hará inteligentes. Los políticos repiten
todo el tiempo palabras como "inteligencia", "integración", "una
nueva cultura", "un mundo unido", pero son meras palabras que
significan muy poco. Así que no usen palabras sin comprender
realmente todo lo que implican.
Estamos tratando de averiguar qué es la inteligencia, no meramente
su definición, que podemos encontrar en cualquier diccionario, sino
que trataremos de conocer, de sentir, de comprender qué es la
inteligencia, porque si tenemos esa inteligencia, ella nos ayudará a
cada uno de nosotros, a medida que vayamos creciendo, a tratar con
los enormes problemas de nuestra vida. Y sin esa inteligencia, por
mucho que leamos, estudiemos, acumulemos conocimiento, reformemos
produciendo pequeños cambios aquí y allá en el patrón de la
sociedad, no podrá haber verdaderamente transformación ni una
felicidad perdurable.
Y
bien, ¿qué significa la inteligencia? Voy a averiguar qué
significa. Tal vez ello resulte difícil para algunos de ustedes,
pero no se preocupen mucho tratando de seguir las palabras; en vez
de eso, procuren percibir el contenido de aquello a que me estoy
refiriendo. Traten de percibir la cosa, la cualidad de la
inteligencia. Si la perciben ahora, entonces, a medida que crezcan,
verán más y más claramente la significación de lo que he estado
diciendo.
La
mayoría de nosotros piensa que la inteligencia es el resultado de
adquirir conocimientos, información, experiencia. Pensamos que,
teniendo mucho conocimiento y experiencia, seremos capaces de
afrontar inteligentemente la vida. Pero la vida es una cosa
extraordinaria, jamás está fija; como el río, fluye constantemente,
nunca está quieta. Pensamos que acumulando más experiencia, más
conocimiento, más virtud, más salud, más posesiones, seremos
inteligentes. Por eso respetamos a las personas que han acumulado
conocimientos, los eruditos, y también a las personas ricas y llenas
de experiencia. Pero la inteligencia, ¿es el resultado del "más"?
¿Qué hay detrás de este proceso de tener más, de desear más? Al
desear más, lo que nos interesa es acumular, ¿no es así?
Ahora bien, ¿qué sucede cuando hemos acumulado conocimiento,
experiencia? Cualquier experiencia ulterior que podamos tener es
traducida inmediatamente a términos del "más", y nunca estamos
experimentando realmente, siempre estamos acumulando; y esta
acumulación es el proceso de la mente, que es el centro del "más".
El "más" es el "yo", el ego, la entidad encerrada en sí misma que
sólo se interesa en acumular, ya sea negativamente o positivamente.
De ese modo, con su experiencia acumulada, la mente afronta la
vida. Al afrontar la vida con esta acumulación de experiencias, la
mente está siempre buscando el "más", por lo que nunca experimenta,
sólo acumula. Mientras la mente sea un mero instrumento del
acumular, no hay verdadera experimentación. ¿Cómo puede uno estar
abierto a la experiencia, cuando siempre está pensando en obtener
algo de esa experiencia, en adquirir algo más?
Por
lo tanto, el hombre que acumula, que guarda, el hombre que desea
jamás está experimentando frescamente la vida. Sólo cuando la mente
no se interesa en el "más ", en acumular, tiene posibilidad de ser
inteligente. Cuando lo que le interesa es el "más", cada nueva
experiencia fortalece el muro del encierro en uno mismo, fortalece
el "yo", el proceso egocéntrico que es el núcleo de todos los
conflictos. Por favor, sigan esto. Ustedes piensan que la
experiencia libera a la mente, pero no lo hace. En tanto la mente
se interesa en la acumulación, en el "más", cada experiencia que
tenemos refuerza nuestro interés propio, nuestro proceso egocéntrico
de pensamiento. |