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En cambio, cuando cada uno de
nosotros comprende por sí mismo la verdad de cualquier problema,
entonces nuestra comprensión común de esa verdad conduce a la
acción, y una acción semejante es cooperación. Aquél que
coopera porque ve la verdad como verdad, lo falso como falso y
la verdad en lo falso, también sabrá cuándo no cooperar, lo cual
es igualmente importante.
Si cada uno de nosotros
comprende la necesidad de una revolución fundamental en la
educación y percibe la verdad de lo que hemos estado
considerando, entonces trabajaremos juntos, sin ninguna forma de
persuasión. La persuasión existe sólo cuando alguien adopta una
posición de la cual no está dispuesto a moverse. Cuando está
meramente convencido de una idea o atrincherado en una opinión,
genera oposición, y entonces él o el otro tienen que ser
persuadidos, influidos o inducidos para que piensen de una
manera diferente. Una situación así no se presentará jamás,
cuando cada uno de nosotros vea por sí mismo la verdad de algo.
Pero si no vemos la verdad y actuamos basados meramente en la
convicción verbal o en el razonamiento intelectual, entonces es
forzoso que haya argumentos, acuerdo o desacuerdo, con toda la
distorsión y el esfuerzo inútil que eso implica.
Es esencial que trabajemos
juntos. Es como si construyéramos una casa; si algunos de
nosotros están construyendo y otros están demoliendo, es obvio
que la casa jamás llegará a construirse. De modo que debemos
tener muy en claro, individualmente, que vemos y comprendemos de
hecho la necesidad de producir la clase de educación gracias a
la cual se dará origen a una generación nueva, capaz de
habérselas con los problemas de la vida como una totalidad, no
como partes aisladas y no relacionadas con lo total.
A fin de poder trabajar juntos
de este modo realmente cooperativo, debemos reunimos con
frecuencia y tener cuidado de no quedar sumergidos en los
detalles. Aquellos de nosotros que estamos seriamente dedicados
a producir la clase correcta de educación, tenemos la
responsabilidad no sólo de llevar a la práctica todo cuanto
hemos comprendido, sino también de ayudar a otros para que
alcancen esta comprensión. La enseñanza es la más noble de las
profesiones, si es que puede siquiera ser llamada una
profesión. Es un arte que requiere no sólo logros
intelectuales, sino una paciencia y amor mutuos. Ser
correctamente educados es comprender nuestra relación con todas
las cosas -con el dinero, con la propiedad, con la gente, con la
naturaleza- en el vasto campo de nuestra existencia. |