® Inicio | Quiénes Somos? Contáctenos  

Inicio | Santerías Dietéticas | Info - TerapiasPrácticas Gacetillas y Talleres Boletín Semanal Terapeutas Comercios | Ayuda | Contáctenos

Nosotros los que hacemos "Armonizando Rosario", nos sentimos orgullosos de poder brindarle este servicio. -                                 

 

Tendrás todas las semanas Información en tu correo

 
 

 

 
 
   
Armonizando Rosario > Jesús

No os preocupéis por el futuro, porque llegará un momento en que el hombre sentirá necesidad de mirar al cielo, y entonces nuestros descendientes empezarán a recordar todo lo que está pasando aquí, y será de nuevo entre los pobres que surgirán mis palabras, y ellos sacarán a la luz lo que tanto tiempo ocultaron las religiones, la justicia de Dios..."

Yehoshuah de Nazerat

 

EL EVANGELIO POBRE DE YEHOSHUAH DE NAZERAT  (Jesús de Nazaret)

JOSÉ J. MÉNDEZ – CAYETANO MARTÍ  Palma de Mallorca, año 2000

¡Si las piedras hablasen!

 

Los amigos obreros que seguían a Yehoshuah comprendían que el mensaje pacífico de justicia y bondad humana que el carpintero predicaba era algo muy sencillo de vivir, tanto que con el paso del tiempo se convirtió en el único tema de discusión entre ellos.

Hubo quienes perdiendo el miedo, y hablando abierta-mente del rabí, incluso dentro de las propias sinagogas, fueron públicamente reprendidos por los mismos sacerdotes. –Yehoshuah, –le dijeron unos fariseos al carpintero, estando en Betnania en el entierro de su amigo Lázaro– hemos encontrado que los que te siguen, no dejan de hablar de tí y de tu ideas aún dentro de la sinagogas; repréndeles, porque esto que hacen lo prohíbe la ley.

Pero en aquella ocasión el rabí, con lágrimas en los ojos por el recuerdo de su amigo, dijo a los fariseos: – ¿Cómo es posible que seáis tan ciegos e ignorantes, y no reconozcáis la verdad tan sencilla como es?. Es por vuestra culpa que clamamos los pobres; porque, como a Lázaro, habéis enterrado en vida a miles de “Lázaros” en Israel; vosotros sacerdotes, habéis convertido la tierra en un cementerio viviente, lleno de muertos que entierran a sus muertos; pero cuando algunas de estas personas, por fin, salen de sus tumbas y vuelven a la vida con unas palabras de aliento, aun queréis taparles la boca, ¿cómo pretendéis que los pobres nos callemos estas cosas, si hasta las piedras que estáis pisando claman justicia?.

Pero las amenazas de los sacerdotes hacia el rabí continuaron creciendo, cada vez que surgía alguna discusión pública con él.

La pascua del judío carpintero

En una ocasión, el carpintero quiso celebrar la Pascua y junto a su familia, hijos y amigos, realizando el rito judío de la celebración e imponiendo sus manos a cuantos se encontraban en la casa. –Rabí, háblanos del significado de la Pascua– le decían sus seguidores al acabar el rito.

Aquel día, Yehoshuah, como un padre enseñando a sus hijos la historia oral de su pueblo, empezó el haggadá, narrando el Pésaj o Pascua judía, de esta manera:

–Cuando nuestros antepasados eran esclavos en Egipto, soñaban que un día alcanzarían la libertad, y esto les mantuvo unidos hasta que fueron expulsados al desierto. Pero cuando llegaron a esta tierra, de nuevo volvieron a separarse entre ricos y pobres, y como en Egipto, los más poderosos crearon jerarquías religiosas para dominar a los más débiles, y desde entonces, en esta tierra se está pisoteando la única ley de Dios, el amor al prójimo.

Pero el hombre ha de buscar ser libre, no sólo del físico, sino también espiritualmente, y esto no lo encontrará a través de las armas y las guerras; el hombre alcanzará su verdadera libertad, cuando experimente que en su interior es más fuerte el amor que el odio, cuando experimente la auténtica paz de Dios, o sea, cuando viva en bondad.

Para ello, tratad de no ambicionar ni odiar a nadie, trabajad para comer y no ser carga para nadie, vivid sencillamente, en paz, y seréis realmente libres; no olvidéis que es mejor comer pan con aceite en armonía, que tener la mesa llena de comida y no tener la conciencia tranquila, no tener paz.

Yo os trato de enseñar mi paz, de daros mi paz, no como el mundo la impone a base de armas y diferencias humanas, sino como nos la da Dios a todos los hombres, con amor, e incluso a los que se consideren vuestros enemigos. Tened en cuenta que el amor es la mejor expresión de amistad, y no hay mayor amistad en esta tierra, que la de aquel que da su vida por los amigos, y vosotros sois mis amigos; más un amigo de verdad, jamás abandona a otro amigo.

Simón se emocionó por las palabras de Yehoshuah y le dijo: –Rabí, sabes que también nosotros somos tus amigos y que nunca te abandonaremos, pase lo que pase, por lo menos yo. –Ya lo sé Simón, –le dijo Yehoshuah al pescador–, sé que tu amistad es fuerte, pero tu sabes mejor que nadie, que de no agarrarse bien al timón cuando hay temporal, uno puede caer de la barca en menos que canta un gallo. Y Simón calló.

Pero el rabí continuaba diciendo: –Hasta el momento habéis escuchado ejemplos y parábolas de un hombre, de un carpintero, de un pobre como vosotros, pero llegará un día en el que ya no serán palabras las que escuchéis de esta boca, sino que será el propio Espíritu el que nacerá en vosotros, y guiará vuestros hechos y vuestra vida, como un hijo llena de alegría a la madre una vez pasado el dolor del parto.

Pero esto sirve para todos los seres humanos que tratan de vivir al Espíritu, todos somos hijos del mismo Padre y todos somos en potencia apóstoles, sacerdotes y profetas de nuestro Creador Dios.

Ya os he dicho en muchas ocasiones que podéis aprender de mí si eso os sirve, pero lo importante es que tratéis de vivir al Espíritu dentro de vosotros mismos como trato de vivirlo yo, y como lo han vivido los profetas durante siglos; no olvidéis que Dios es infinitamente sabio y es el único que directamente puede enseñarnos las cosas que debemos saber, Él es el único que puede consolar nuestro corazón, cuando llegan los malos tiempos.

–Rabí, ¿por qué dices cuando llegan los malos tiempos?, –le decían sus amigos–, ¿acaso ves algo más que nosotros no vemos?.

–Os he hablado de practicar la bondad y de vivir en amor los unos con los otros, pero también de ser prudentes, porque como ovejas en medio de lobos hemos venido a este mundo, y aunque formamos parte del mundo, ruego al Padre que os guarde de él.

Padre –decía el rabí emocionado, casi llorando delante de sus amigos–, así como tú y yo somos una cosa, que estos que me has dado por amigos y están conmigo hasta el día de hoy, comprendan que ellos también son una sola cosa con nosotros, como una cosa han de ser todos los hombres del mundo. Padre, tú que eres justo, haz que la tierra sepa de tu justicia y que esta sea tu voluntad.

28/12/2009 09:17hs.

 


   
Historias Librerías 
Música Vida Sana 
Enseñanzas El Agua
Experiencias Predictivas
Cocina Natural Oportunidades
Guía  de Empleo Otras Web
Eventos  Eventos Gratis
Rumores Bélicos Niños Índigos
Noticias Rápidas Contaminación
Prog. de Radio Farmacias
Folcklore C. Comercial

PUBLICIDAD

 
Notas de Interés
 
 
 
 
 
 
  Optimizado para 1024x860 © Copyright 2004 " ARMONIZANDO ROSARIO" ®  webmaster@armonizandorosario.com.ar