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Un cuento de conejos
Por Daya
Ishaya
Había una vez, un sótano oscuro y enmohecido donde había muchísimas
jaulas de conejos. En algunas de estas jaulas había solo un conejo,
mientras que en otras había dos, y en otras había tres, cuatro o mas.
Pero una cosa es certera: todos y cada uno de estos conejos vivían en
una jaula. Nacían en ellas y vivían en ellas todas sus vidas. No
conocían otra cosa. De hecho, ni siquiera habían visto a un conejo fuera
de una jaula. Así que sus vidas seguían así, aceptadas por todos como
algo normal...
Excepto para algunos conejos. Ellos sentían un deseo de ser "libres"
(pero que podía significar esto?). Algunos anhelaban algo que sus
corazones deseaban con ansias, pero no estaban seguros que era. (Algunos
de estos conejos se sentían culpables por desear otra cosa. Después de
todo, los conejos mas viejos les habían dicho que esta era una buena
vida, la mejor que iban a tener, y que tenían que comenzar a
disfrutarla y no quejarse mas!)
Entonces estos peculiares conejos hicieron lo siguiente: intentaron algo
diferente. Los que vivían solos en sus jaulas empezaron a leer: libros
sobre espiritualidad, la búsqueda de la felicidad, manifestando lo que
uno desea. Si, toda clase de cosas buenas...
Los conejos que vivían con otros conejos en la misma jaula comenzaron a
relacionarse entre si para ver si esto colmaba sus anhelos.
Y otros conejos participaban en grandes debates y discusiones con otros
conejos desde sus jaulas: sobre el propósito de la vida, el ego, y sobre
Dios.
Esto los mantenía muy ocupados, y les sirvió por un tiempo.
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