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El Eslabón Perdido
Por Maharishi Sakti Ishaya
El Eslabón Perdido. Las Técnicas de Los Ishayas
Continuación...
Había una tienda, una estación de tren, y, por supuesto, como el pueblo
era australiano, teníamos dos hoteles
a
pesar de que la población sólo llegaba a 50 personas. Había
un caballo viejo y gris en la casa
vecina, que muy rápida mente
se convirtió en mi amor, y un perro callejero que
caminaba detrás de mí, cada vez que
venía de vacaciones. Me recuerdo amándolo mientras me seguía fielmente
por las colinas. También
recuerdo cómo lo espantaba, sólo para
ver si volvía. Yo siempre estaba
tratando de probar la fortaleza
del amor —el legado de una niña adoptada, supongo—.
Nunca segura; siempre probando, sin terminar
totalmente de creer que el amor era
real.
No recuerdo mucho la familia de mi padre. Creo que
eran católicos, pero nunca hablamos de esto. Recuerdo la
vergüenza familiar de mi tía, que en realidad era mi prima.
Suponía que una de las hermanas de mi padre había
hecho algo no católico, pero nada era muy claro. Más tarde
en mi vida, me di cuenta de que no era así. Sólo sabía que
mi tía era mi heroína. Era divertida, independiente y me
trataba como a un adulto. Mis primas eran dulces, pero
demasiado femeninas para mi gusto. Yo siempre fui aventurera,
fuerte, independiente y valiente. Estas chicas jóvenes me entretenían
por un tiempo, pero las montañas y mi
anhelo siempre me llevaban a otra parte cuando su frivolidad
me aburría. Yo era una niña sola y salvaje; tan libre
como la planta del brezo, cuyo nombre llevaba, creciendo
de manera silvestre en las montanas e igualmente difícil de controlar.
Siempre estuve persiguiendo la llamada de
mi anhelo, la búsqueda sin fin de aquello que faltaba: El
Eslabón Perdido.
Ésta es la gran paradoja de la humanidad. Gastamos
toda nuestra vida buscando por el mundo aquello que nos
falta. Pensamos que si cambiamos nuestras parejas, nuestras
carreras, nuestros autos o nuestras casas, ese anhelo   desaparecerá.
Es como si tuviéramos un aparato incorporado,
que a la manera de una paloma mensajera busca su lugar de descanso en
medio de las ruinas de una ciudad
devastada por la guerra, volando eternamente en círculos,
tratando de encontrar aquello que ya no existe.
Creo que todo el que lea este libro entiende de lo que estoy hablando:
ese anhelo que funciona como una llamada
distante a volver a casa. Es un vacío que nada parece
satisfacer por mucho tiempo. Sólo la expansión de la conciencia
puede sanar esta condición. Los humanos sólo podemos
alcanzar la libertad absoluta por medio de la
habilidad de ver a través de la ilusión de dualidad, para
volver así a la verdad de quienes somos. Ésta es una experiencia
de absoluta paz y dicha. Es el eslabón que sana
la separación y realiza el propósito por el que estamos
aquí.
Toda mi vida había estado buscando algo para llenar
ese vacío, ese anhelo sin fin que experimentaba. Había utilizado
muchas técnicas de autosanación, leído muchos libros,
tomado muchos cursos de auto-motivación, y
practicado incontables y diferentes terapias. Sin embargo,
lamentablemente, nada me sanó totalmente ni me ayudó
por mucho tiempo. Había momentos en que me sentía completa
y mi vida parecía ser exitosa, pero todo esto no era
más que consecuencia de lo que sucedía a mi alrededor.
Si mi trabajo, mi relación y mi situación financiera fluían,
entonces era feliz; pero cuando alguna de ellas se veía
amenazada, inmediatamente perdía mi paz y mi dicha.
Lo único constante en el universo y en la vida es el cambio. Esta es la
naturaleza de la ilusión donde vivimos, porque estamos aquí para tener
experiencia de todo: de lo
bueno y de lo malo.
La ilusión
Primero, creamos intelectualmente la ilusión a través
de nuestro condicionamiento mental respecto de lo que es
bueno y lo que es malo. Tenemos lo que percibimos como
buena o mala conducta, buenas o malas emociones. Estas
definiciones dependen de nuestra crianza individual, nuestro
país, nuestra religión, es decir que varían según el lugar
donde estemos. Toda esta información se encuentra
almacenada en nuestras mentes y en nuestro banco de
memoria celular. Por ejemplo, el orgullo de los argentinos
es su ganado y la mayoría de ellos come carne. En la India,
sin embargo, la vaca es un animal sagrado y alguien podría
perder su vida si comiera una vaca. Esto es sólo una
variación de percepción y de creencia. Sí vivimos en un lugar
donde llueve frecuentemente y, al salir para pasar el
día afuera, vemos que está lloviendo, seguramente pensaremos
que "hay mal tiempo". Por el contrarío, si vivimos en
el desierto, la lluvia será motivo de celebración. Siguiendo
los preceptos de las distintas religiones, un mismo comportamiento
puede ser correcto para una, e incorrecto para
otra. Así, en algunas religiones, resulta terrible tener más
de una esposa, mientras que en otras es causa de orgullo
tener la mayor cantidad de esposas posible. Estos son
los extremos y las variaciones.
Vemos guerra, terrorismo, injusticia, pobreza, abundancia,
separación y pensamos: "Hay tantos problemas en el
mundo, y tantas cosas equivocadas".
Sin embargo, es necesario que
haya separación. Dentro de la ilusión tiene que
existir lo opuesto al amor para que
podamos elegir el amor, para
que podamos seguir haciendo nuevas elecciones y expandiendo
nuestra conciencia. Sólo elevando nuestra conciencia y sanándonos a
nosotros mismos, lograremos sanar a la humanidad y todo aquello que
percibimos como malo.
En
realidad no existe nada malo, es sólo un juego que estamos
jugando, pero para jugarlo al 100% debemos expandir
nuestra conciencia. La ilusión es perfecta exactamente como
es. No es real. Puede ser destruida y recreada en un
instante.¿Entiendes que en realidad no hay bueno ni malo,
tal como lo muestran estos ejemplos?
También elaboramos conceptos como "mejor" y "peor".
Así, hay mucha gente que cree que ser blanco es mejor que ser negro; que
es mejor nacer en un país del primer mundo
que en uno del tercer mundo; que es mejor ser hombre que
mujer; delgado que gordo, católico que musulmán. Creamos
estas separaciones a escala mundial y luego las reproducimos,
aún más profundamente, dentro de nuestro propio
país, nuestro propio pueblo, nuestra propia familia. Pero
en realidad, está todo dentro de nosotros. Somos nosotros
mismos los que generamos la separación. Nos sentimos
menos que, o mejor que; creamos el sentirnos indignos o merecedores, el
encontrar lo que está mal y enfocarnos en
eso. Sin embargo, la verdad es que todos somos uno, totalmente únicos y
perfectos tal como somos. Somos la fuente de todo el amor. Nunca hemos
cometido un error,
nunca hemos hecho nada malo; pero no podemos creerlo, porque hemos sido
entrenados para pensar de otra forma.
¿Cómo podemos comenzar a romper ¡a ilusión de la separación?
continuará.....
Con alabanza, gratitud y amor incondicional,
Sakti y Bhushana Ishaya |