Inicio | Quiénes Somos? | Contáctenos  
 Inicio | Santerías | Dietéticas | Prácticas | Gacetillas y Talleres | Boletín Semanal | Terapeutas | Comercios | Ayuda Contáctenos 
 
 
Historias
Experiencias
Libros Digitales
Guías
Enseñanzas
Eventos-Talleres
Noticias Rápidas
Leer La Revista
Foros de Discusión
Otras Web
Colaboradores
Sus comentarios
 suscribir
 dar de baja
Programas de Radio

AUSPICIANDO NUESTRO PORTAL DE TERAPIAS  Delegación Oficial
 
Organización Mundial de la Salud Pública


 


 

   
 Armonizando Rosario > Isayas

Maharishi Sadashiva Isham

                             El Eslabón Perdido

Por Maharishi Sakti Ishaya
El Eslabón Perdido. Las Técnicas de Los Ishayas

 

Continuación...

Había una tienda, una estación de tren, y, por supuesto, como el pueblo era australiano, teníamos dos hoteles a pesar de que la población sólo llegaba a 50 personas. Había un caballo viejo y gris en la casa vecina, que muy rápida mente se convirtió en mi amor, y un perro callejero que caminaba detrás de mí, cada vez que venía de vacaciones. Me recuerdo amándolo mientras me seguía fielmente por las colinas. También recuerdo cómo lo espantaba, sólo para ver si volvía. Yo siempre estaba tratando de probar la fortaleza del amor el legado de una niña adoptada, supongo—. Nunca segura; siempre probando, sin terminar totalmente de creer que el amor era real. 

No recuerdo mucho la familia de mi padre. Creo que eran católicos, pero nunca hablamos de esto. Recuerdo la vergüenza familiar de mi tía, que en realidad era mi prima. Suponía que una de las hermanas de mi padre había hecho algo no católico, pero nada era muy claro. Más tarde en mi vida, me di cuenta de que no era así. Sólo sabía que mi tía era mi heroína. Era divertida, independiente y me trataba como a un adulto. Mis primas eran dulces, pero demasiado femeninas para mi gusto. Yo siempre fui aventurera, fuerte, independiente y valiente. Estas chicas jóvenes me entretenían por un tiempo, pero las montañas y mi anhelo siempre me llevaban a otra parte cuando su frivolidad me aburría. Yo era una niña sola y salvaje; tan libre como la planta del brezo, cuyo nombre llevaba, creciendo de manera silvestre en las montanas e igualmente difícil de controlar. Siempre estuve persiguiendo la llamada de mi anhelo, la búsqueda sin fin de aquello que faltaba: El Eslabón Perdido.

 

Ésta es la gran paradoja de la humanidad. Gastamos toda nuestra vida buscando por el mundo aquello que nos falta. Pensamos que si cambiamos nuestras parejas, nuestras carreras, nuestros autos o nuestras casas, ese anhelo desaparecerá. Es como si tuviéramos un aparato incorporado, que a la manera de una paloma mensajera busca su lugar de descanso en medio de las ruinas de una ciudad devastada por la guerra, volando eternamente en círculos, tratando de encontrar aquello que ya no existe.

Creo que todo el que lea este libro entiende de lo que estoy hablando: ese anhelo que funciona como una llamada distante a volver a casa. Es un vacío que nada parece satisfacer por mucho tiempo. Sólo la expansión de la conciencia puede sanar esta condición. Los humanos sólo podemos alcanzar la libertad absoluta por medio de la habilidad de ver a través de la ilusión de dualidad, para volver así a la verdad de quienes somos. Ésta es una experiencia de absoluta paz y dicha. Es el eslabón que sana la separación y realiza el propósito por el que estamos aquí.

 

Toda mi vida había estado buscando algo para llenar ese vacío, ese anhelo sin fin que experimentaba. Había utilizado muchas técnicas de autosanación, leído muchos libros, tomado muchos cursos de auto-motivación, y practicado incontables y diferentes terapias. Sin embargo, lamentablemente, nada me sanó totalmente ni me ayudó por mucho tiempo. Había momentos en que me sentía completa y mi vida parecía ser exitosa, pero todo esto no era más que consecuencia de lo que sucedía a mi alrededor. Si mi trabajo, mi relación y mi situación financiera fluían, entonces era feliz; pero cuando alguna de ellas se veía amenazada, inmediatamente perdía mi paz y mi dicha. 

Lo único constante en el universo y en la vida es el cambio. Esta es la naturaleza de la ilusión donde vivimos, porque estamos aquí para tener experiencia de todo: de lo bueno y de lo malo. 

La ilusión 

Primero, creamos intelectualmente la ilusión a través de nuestro condicionamiento mental respecto de lo que es bueno y lo que es malo. Tenemos lo que percibimos como buena o mala conducta, buenas o malas emociones. Estas definiciones dependen de nuestra crianza individual, nuestro país, nuestra religión, es decir que varían según el lugar donde estemos. Toda esta información se encuentra almacenada en nuestras mentes y en nuestro banco de memoria celular. Por ejemplo, el orgullo de los argentinos es su ganado y la mayoría de ellos come carne. En la India, sin embargo, la vaca es un animal sagrado y alguien podría perder su vida si comiera una vaca. Esto es sólo una variación de percepción y de creencia. Sí vivimos en un lugar donde llueve frecuentemente y, al salir para pasar el día afuera, vemos que está lloviendo, seguramente pensaremos que "hay mal tiempo". Por el contrarío, si vivimos en el desierto, la lluvia será motivo de celebración. Siguiendo los preceptos de las distintas religiones, un mismo comportamiento puede ser correcto para una, e incorrecto para otra. Así, en algunas religiones, resulta terrible tener más de una esposa, mientras que en otras es causa de orgullo tener la mayor cantidad de esposas posible. Estos son los extremos y las variaciones. 

Vemos guerra, terrorismo, injusticia, pobreza, abundancia, separación y pensamos: "Hay tantos problemas en el mundo, y tantas cosas equivocadas". Sin embargo, es nece­sario que haya separación. Dentro de la ilusión tiene que existir lo opuesto al amor para que podamos elegir el amor, para que podamos seguir haciendo nuevas elecciones y expandiendo nuestra conciencia. Sólo elevando nuestra conciencia y sanándonos a nosotros mismos, lograremos sanar a la humanidad y todo aquello que percibimos como malo. 

En realidad no existe nada malo, es sólo un juego que estamos jugando, pero para jugarlo al 100% debemos expandir nuestra conciencia. La ilusión es perfecta exactamente como es. No es real. Puede ser destruida y recreada en un instante.¿Entiendes que en realidad no hay bueno ni malo, tal como lo muestran estos ejemplos? 

También elaboramos conceptos como "mejor" y "peor". Así, hay mucha gente que cree que ser blanco es mejor que ser negro; que es mejor nacer en un país del primer mundo que en uno del tercer mundo; que es mejor ser hombre que mujer; delgado que gordo, católico que musulmán. Creamos estas separaciones a escala mundial y luego las reproducimos, aún más profundamente, dentro de nuestro propio país, nuestro propio pueblo, nuestra propia familia. Pero en realidad, está todo dentro de nosotros. Somos nosotros mismos los que generamos la separación. Nos sentimos menos que, o mejor que; creamos el sentirnos indignos o merecedores, el encontrar lo que está mal y enfocarnos en eso. Sin embargo, la verdad es que todos somos uno, to­talmente únicos y perfectos tal como somos. Somos la fuente de todo el amor. Nunca hemos cometido un error, nunca hemos hecho nada malo; pero no podemos creerlo, porque hemos sido entrenados para pensar de otra forma. ¿Cómo podemos comenzar a romper ¡a ilusión de la separación?   continuará.....

Con alabanza, gratitud y amor incondicional,

Sakti y Bhushana Ishaya

Los Ishayas en Sudamérica

 
14/02/2006 20:01 hs
 
   
• Servicio Solidario
Centro de Descarga
• Música
•  Capilla del Monte
• Cocina Natural
• Hoteles - Hosterías
 Vida Sana 
• Mitos  Populares
• Oportunidades
•  Servicios
• Viajes y Turismo
• Guía de Empleo
• Noticias de hace  unos días
• Predicciones del Planeta 
 Correo de Lectores 
• Anunciarse en esta web

 

De la vida a la vida

 
 
 
 
  Envíe sus mensajes a: info@armonizandorosario.com.ar
Optimizado para 800x600 © Copyright 2004 " ARMONIZANDO ROSARIO" ®
webmaster@armonizandorosario.com.ar