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El Eslabón Perdido
Por Maharishi Sakti Ishaya
El Eslabón Perdido. Las Técnicas de Los Ishayas
Quiero que imagines a un pez dorado nadando en un
pequeño acuario ubicado en un cuarto vacío de cuatro paredes,
cuando se aparece un delfín. El delfín trata de explicarle
al pececito la imagen del océano, su vastedad, sus
peligros, sus matices de brillantes colores, siempre cambiantes y
entrelazados en ese mágico mundo subacuático.
Le explica sobre el mar, que fluctúa desde la tranquila calma
mientras la luz del sol juega y danza en la superficie,
hasta la feroz pasión destructiva cuando las olas revientan
despiadadamente en la orilla. Entonces, trata de describirle
al pez cómo son los otros delfines, sus familias, el milagro
del nacimiento, el compañerismo que comparten con
otras criaturas maravillosas mientras juegan en medio de
corales de colores, así como el misterio de los oscuros barcos
piratas abandonados en las rocas.
Ahora imagina a un hombre tratando de describir al
delfín un rascacielos, al hombre caminando en la Luna, la
tecnología, la televisión, la Internet, autos, aeroplanos,
montañas, campos de trigo, diferentes países, distintos océanos,
diversas religiones y creencias, lo bueno y lo malo, lo
correcto e incorrecto. Todo eso es un sueño inconcebible para
el delfín y su mundo.
Ahora, imagina decir al hombre que en realidad él es el
creador y la creación, que él es lo único que existe en un mundo
de dualidad y que lo único real es el amor; que él ha creado todo esto
para jugar un juego, un juego de limitación, un juego
para experimentar la verdad de quién es y de quién no es.
El no es capaz de percibir más que el pez dorado o el delfín.
¿CÓMO PUEDES DECIR ESTO AL HOMBRE?
No puedes. Pero se lo puedes mostrar a través de la
expansión de la conciencia, por medio de la magia de Las
Técnicas de Los Ishayas. Éstas te darán la experiencia de
expansión de la conciencia, de la cual hablan todos los libros
antiguos, permitiéndote ver que estás jugando un juego,
que tú eres el creador y la creación y la fuente de todo el
amor. Es por eso que Las Técnicas de Los Ishayas son llamadas EL
ESLABÓN PERDIDO.
Mi
anhelo sin fin
Recuerdo que cuando era niña, tenía un eterno anhelo
y un sentimiento de que algo estaba terriblemente mal,
de que faltaba algo. Me acuerdo también de los días de mi
niñez, vagando por los áridos paisajes de un viejo pueblo
minero llamado Scarsdale, donde había pasado su juventud mi padre
y había tenido su hogar mi abuela. Recuerdo
los sentimientos de libertad y anhelo. El eterno anhelo por
lo que nunca conocí, por lo que sentía que faltaba.
En Scarsdale, las colinas escarpadas volvían a la vida
en primavera, salpicadas del color de los narcisos florecientes.
Pero aparte de eso, las lomas estaban desoladas, solamente
punteadas por viejos pozos mineros y esqueletos de
vacas y ovejas, que no sobrevivieron a la escasez de recursos del duro
y frío invierno.
La casa de mi abuela era delgada como una hoja de
papel. Recuerdo el miedo de caerme a través de las paredes
en caso de que me apoyara en ellas. Los muebles eran
mullidos y suaves con los bordes desgastados, como mi abuela.
La vieja reja de la parte trasera de la casa que conducía
hacia el baño, chirriaba.
Puedo evocar mi miedo con la sola
idea de tener que salir afuera, en la oscuridad de la noche,
para usar el baño. Creo que en varias ocasiones encontré
más cómodo mojar la cama, a pesar de la gran vergüenza
que esto me causaba cuando el sol salía y, lo espectral de la
vieja casa se suavizaba a la luz del día.
No conocí a mi abuela. Creo que nadie la conoció realmente.
Era muy afectuosa y siempre estaba haciendo algo: recogiendo huevos,
cocinando asados o limpiando la casa.
Tenía una mirada lejana y un corazón
cálida. Sus piernas eran arqueadas y temblorosas, pero aun así, siempre
lograba
moverse por allí, haciendo, haciendo, siempre haciendo.
Con alabanza, gratitud y amor incondicional,
Sakti y Bhushana Ishaya |