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Parte del secreto es encantar
a la mente durante cada fase de esta transformación. La mente siempre
codicia por más experiencia, más amor, más paz, más estimulación, más
conocimiento – siempre quiere más. El hecho afortunado es que la mayoría
de todo eso yace adentro, la mente sólo necesita aprender a tomar el
ángulo correcto, entonces todo el proceso es perfectamente automático.
En efecto, será imposible impedir que los surcos nuevos se arraiguen en
el cerebro y se hagan más hondos e intensos hasta que los viejos surcos
se eclipsen y sean eventualmente eliminados.
¡La razón de todo esto es que
el estado natural de la conciencia humana es la iluminación! La mente
humana prefiere funcionar con un deseo perfectamente enfocado y sin
defectos, que de otra manera. Prefiere experimentar permanentemente su
estado más expandido que cualquier otra cualidad limitada de su ser.
Esto sólo requiere una modificación mínima en el modo del que ha sido
enseñada para mirarse a sí misma y a su mundo; esta transformación
milagrosa ocurre automáticamente.
Primero de
todo, es la culpa y el miedo lo que mantiene a la mente atrapada en la
creencia de que no está iluminada. Esto puede que no sea inmediatamente
obvio, pero un examen cuidadoso y sincero de tu propia mente revelará
que generalmente hay dos
tipos de pensamiento: aquellos
basados en el amor y son unificadores, y aquellos basados en el miedo y
separan. Si observas de cerca a tu mente por cinco minutos,
probablemente te sorprenderá la miríada de pensamientos y deseos sin
sentido y contradictorios que experimentas.
La
Máquina Más Increíble En El Universo
Poseemos la
máquina más increíble en el universo, capaz de experimentar cualquier
realidad, capaz de descubrir cualquier verdad, dotada para cumplir
cualquier deseo. ¿Qué es lo que hacemos ordinariamente con esta
magnífica máquina? El modo normal de operación es el de cambiar entre
pensamientos y deseos que se contradicen mutuamente por docenas de veces
¡cada minuto! Si la mente fuera un receptor de radio, sería como si
cambiáramos de estación cada segundo – se oiría mucho ruido, una
recepción no placentera, que sería difícil de seguir. De hecho, sería
tan difícil de seguir que te dejaría exhausto si trataras de escuchar
esto por unas horas; estarías obligado a apagarla y no escuchar nada por
un tiempo.
Esto es lo
que experimentamos en el estado despierto de conciencia. La mente es un
receptor de percepciones, imágenes y pensamientos; éstos desfilan a
través de ella en una sucesión rápida y sin fin hasta que la mente se
cansa por completo y tiene que apagarse para poder recuperar sus
recursos moleculares y poderes sutiles totalmente descargados. Por eso
dormimos.
La mente no
es solamente un receptor de información sensorial. Es lo suficientemente
sutil para conectarnos directamente con las cosas de la mente que son el
constituyente fundamental del Universo – la mente es una máquina que te
conecta a ti, el individuo, con la Fuente Universal de todo, con el
Ascendente.
Cuando la
mente se concentra en sólo una cosa, cuando todas sus energías se
concentran como una, es capaz no sólo de experimentar el Ascendente,
sino también de transmitir sus deseos a éste.
Los
Ishayas en Sudamérica. |