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Por
Narashamsa Ishaya
Quiero
compartir con ustedes cómo Las Técnicas de Los Ishayas cambiaron
mi vida. Primero, quiero contarles un poco acerca de mí y cómo
solía pensar, antes de que estas técnicas llegaran a mi vida.
Desde niña
recuerdo haber estado fascinada por los libros y por su
capacidad para volar. Quería ser como ellos porque quería volar
y ser libre. Sabía, muy dentro de mí, que había más en la vida
que lo que yo estaba experimentando, y percibía que algo más me
estaba esperando allí, en el afuera.
Mi primer
paso hacia la libertad que estaba buscando, fue casarme a los 18
años. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Sólo quería
salirme de la casa de mis padres y ser libre. ¡Qué equivocada
estaba! Allí, comenzaron la mayoría de mis problemas. Mi esposo
y yo consumíamos drogas en esa época, y él terminó volviéndose
adicto. A medida que su adicción empeoraba, se volvió violento y
agresivo. Era muy difícil para mí manejar esta situación.
Durante todo este caos, quedé embarazada y mi única hija, Grace,
nació. Cuando mi hija cumplió sólo 6 meses de edad, la relación
con mi esposo comenzó a deteriorarse hasta tal punto que decidí
divorciarme. Dos meses después, murió en un accidente de
tránsito.
De allí en
adelante, dediqué mi vida entera a hacer feliz a mi hija porque
me sentía muy culpable. Sentía que era mi responsabilidad llenar
el vacío que la muerte de su padre había dejado. Concentré
entonces todos mis esfuerzos en encontrar un padre perfecto para
ella, alguien que reemplazara la pérdida. Por eso comencé a
saltar de una relación a otra, llegando a casarme tres veces
más.
No
importaba cuán duro yo lo intentara para que mis relaciones
funcionaran, no podía dejar de estar aterrorizada. Temía cometer
el mismo error que con mi primer marido. E irónicamente, eso
fue lo que hice. ¡Fue una pesadilla! Yo siempre estaba buscando
algo, buscando llenar un vacío que estaba dentro de mí todo el
tiempo. Buscando la libertad, la paz y la felicidad.
Tratar de
hacer feliz a mi hija fue una tarea difícil. Era una pesada
carga para mí porque no importaba cuánto me esforzara, siempre
fallaba. Nunca pude llenar sus expectativas. Me sentía una
fracasada, que siempre estaba haciendo todo mal y repitiendo los
mismos errores.
En
consecuencia, me abandoné a mí misma y hasta me olvidé de que yo
existía, de lo que realmente quería. A los 12 años, decidí que
no podía seguir viviendo de esa manera. Sabía muy dentro de mí,
que si continuaba haciendo las mismas cosas, iba a obtener los
mismos resultados. Alguien me sugirió que necesitaba hacer
algunos cambios drásticos.
Había
tomado todos los cursos espirituales que dictaron en Caracas y
leído todos los libros de autoayuda que había en las librerías.
Estaba cansada y parecía que mi felicidad sólo duraba unos pocos
días, como si Las Técnicas fueran banditas adhesivas. No me
daban resultados duraderos y eran extremadamente complicadas y
difíciles. Hasta que me convertí en estudiante de un "Curso en
milagros", Io cual duró cuatro largos años. Amaba la teoría que
allí se daba, pero lamentablemente, no era mi experiencia.
Luego, cuando aprendí Las Técnicas de Los Ishayas, esto sí se
convirtió en mi experiencia al lograr la expansión de la
conciencia.
Antes de
iniciarme en Las Técnicas de Los Ishayas, mi vida era un caos
total. Mi esposo y yo habíamos tenido una fábrica de ropa que
había quebrado; mi relación con él era un desastre y estaba a
punto de divorciarme por tercera vez en mi vida. Todavía estaba
viviendo con mis padres y me sentía muy culpable porque no había
podido darle a mi hija todo lo que ella quería. Estaba
experimentando mucho estrés. Incluso mi salud comenzó a
deteriorarse: sufría de insomnio y asma. Visité varios médicos y
me recomendaron somníferos; también usé una bomba de
respiración. Aunque podía dormir gracias al efecto de los
somníferos, al siguiente día me levantaba como si tuviera resaca
y esto estaba afectando mi vida. En ese momento tenía 42 años.
Había pasado la mayor parte de mi vida, buscando.
Dentro de
mí sabía que había algo más esperándome. Algo simple y fácil,
que hasta un niño de 4 años podría practicar. Cuando escuché la
palabra "Ishaya" por primera vez, ésta resonó muy profundo
dentro de mí, como si la palabra implicara algún tipo de magia
para mi corazón. Era extraño porque ni siquiera sabía el
significado de la palabra. Así, tomé "La primera esfera" en
agosto de 1999 y sólo entonces supe que mi búsqueda había
terminado. Cada palabra que dijeron Bhushana y Sakti en el curso
resonó en mí. ¡Sobre todo cuando oí que nunca había cometido
ningún error! Estas fueron las palabras más liberadoras que
jamás había oído, porque durante la mayor parte de mi vida me
había sentido muy culpable. Sentía que no merecía ser amada por
todos los errores que había cometido.
Uno de los
primeros cambios que logré a través de Las Técnicas de Los
Ishayas fue el hecho de que comencé a dormir como un bebé. Me
liberé de mi insomnio y esto fue como un milagro para mí.
Deseché los somníferos, y a los pocos meses, también dejé de
usar la bomba para el asma. Los cambios que comencé a
experimentar fueron tan dramáticos que la práctica de Las
Técnicas se volvieron una necesidad. Esto se debía a que tenía
la certeza de que cada vez que las practicaba me estaba sanando.
Así, Las Técnicas de Los Ishayas se convirtieron en una adicción
para mí. Me había vuelto adicta a sanarme a mí misma. ¡Qué
maravillosa adicción! |