|
Primero,
creamos intelectualmente la ilusión a través de nuestro
condicionamiento mental respecto de lo que es bueno y lo que es
malo. Tenemos lo que percibimos como buena o mala conducta,
buenas o malas emociones. Estas definiciones dependen de nuestra
crianza individual, nuestro país, nuestra religión, es decir
que varían según el lugar donde estemos. Toda esta información
se encuentra almacenada en nuestras mentes y en nuestro banco de
memoria celular. Por ejemplo, el orgullo de los argentinos es su
ganado y la mayoría de ellos come carne. En la India, sin
embargo, la vaca es un animal sagrado y alguien podría perder
su vida si comiera una vaca. Esto es sólo una variación de
percepción y de creencia. Si vivimos en un lugar donde llueve
frecuentemente y, al salir para pasar el día afuera, vemos que
está lloviendo, seguramente pensaremos que "hay mal tiempo". Por
el contrario, si vivimos en el desierto, la lluvia será motivo
de celebración. Siguiendo los preceptos de las distintas
religiones, un mismo comportamiento puede ser correcto para
una, e incorrecto para otra. Así, en algunas religiones, resulta
terrible tener más de una esposa, mientras que en otras es causa
de orgullo tener la mayor cantidad de esposas posible. Estos son
los extremos y las variaciones.
Vemos
guerra, terrorismo, injusticia, pobreza, abundancia, separación
y pensamos: "Hay tantos problemas en el mundo, y tantas cosas
equivocadas". Sin embargo, es necesario que haya separación.
Dentro de la ilusión tiene que existir lo opuesto al amor para
que podamos elegir el amor, para que podamos seguir haciendo
nuevas elecciones y expandiendo nuestra conciencia. Sólo
elevando nuestra conciencia y sanándonos a nosotros mismos,
lograremos sanar a la humanidad y todo aquello que percibimos
como malo.
En realidad
no existe nada malo, es sólo un juego que estamos jugando, pero
para jugarlo al 100% debemos expandir nuestra conciencia. La
ilusión es perfecta exactamente como es. No es real. Puede ser
destruida y recreada en un instante. ¿Entiendes que en realidad
no hay bueno ni malo, tal como lo muestran estos ejemplos?
También
elaboramos conceptos como "mejor" y "peor". Así, hay mucha gente
que cree que ser blanco es mejor que ser negro; que es mejor
nacer en un país del primer mundo que en uno del tercer mundo;
que es mejor ser hombre que mujer; delgado que gordo, católico
que musulmán. Creamos estas separaciones a escala mundial y
luego las reproducimos, aún más profundamente, dentro de
nuestro propio país, nuestro propio pueblo, nuestra propia
familia. Pero en realidad, está todo dentro de nosotros. Somos
nosotros mismos los que generamos la separación. Nos sentimos
menos que, o mejor que; creamos el sentirnos indignos o
merecedores, el encontrar lo que está mal y enfocarnos en eso.
Sin embargo, la verdad es que todos somos uno, totalmente únicos
y perfectos tal como somos. Somos la fuente de todo el amor.
Nunca hemos cometido un error, nunca hemos hecho nada malo; pero
no podemos creerlo, porque hemos sido entrenados para pensar de
otra forma. ¿Cómo podemos comenzar a romper la ilusión de la
separación? |