|
De una charla de Swami
Chidvilasananda
Lo único que el amor
desea es estar pleno en sí mismo, sin depender de nada. De
manera que cuando experimentes este amor desbordante en tu
interior, no hay razón para andar por ahí besando y
abrazando a todas las personas que encuentras. Deja que
surja; deja que arda. Quémate en ese fuego.
Puede parecer muy
difícil contener este fuego dentro de tu ser como tratar de
contener un fuego en un ropero-- y sin embargo debes
lograrlo. Y a medida que contienes este increíble fuego de
amor en tu interior, te quemas convirtiéndote en cenizas.
De las cenizas,
nace un nuevo ser, y ese ser puro es la encarnación
del amor.
El proceso puede ser
difícil por momentos, pero es para el propio bien. Es
beneficioso.
Un gran santo dijo,
"Cuando un niño tiene un absceso, su madre se lo perfora. El
niño grita y llora, y sin embargo la madre no se detiene.
Sigue adelante y quita
el absceso por el bien del niño." Y esta es la naturaleza
del inmenso amor. Uno tal vez sienta, "¡Qué despiadada que
es esta experiencia!" No obstante es sólo nuestro
entendimiento el que carece de compasión. El amor es
misericordioso.
Es compasivo.
¿Por qué meditamos?
No es sólo para explorar
a este inmenso amor; es para convertimos en este inmenso
amor.
De manera que no meditas
sólo para ver cómo se siente.
La meditación es para
convertirnos en ese inmenso amor. Todo lo que esto requiera,
es para convertimos en ese amor.
¡Sadgurunath Maharaj Ki
Jay!
|