Necesitamos saber lo
que somos, qué es aquello que existe dentro de
nosotros, qué es aquello que existe dentro de los
demás. Cuando reconocemos lo que es, no importa
dónde vivamos, a dónde vayamos o con quién pasemos
nuestra vida. Si estamos entre la gente o solos,
experimentaremos la misma Verdad, la misma realidad
y la misma energía. No podemos experimentar esta
energía hasta que haya sido despertada, y se
despierta por la gracia de un Maestro. Así es como
sucede. Podemos engañarnos solos diciendo: “Si
practico esta técnica , va a suceder. Si leo este
libro, va a suceder. Si hago esta austeridad durante
cuarenta años, va a suceder. “Hacemos todo lo
posible para eludir al Maestro. ¿No es cierto?
Aunque hayas llegado aquí, todavía puedes esconderte
de la gracia, pues has desarrollado muchas técnicas
para eludir el despertar interior.
Una de las mejores maneras de obtener ese despertar
es recibiendo la Palabra, el mantra del Maestro. El
despertar de la energía ocurre entonces
instantáneamente. Un gran ser llamado Sundardas
describe su experiencia de cómo recibió la
iniciación:
Fui con mi Maestro para recibir la iniciación.
Y él ¿qué hizo?
Me dio la Palabra maravillosa.
En el instante en que me dio la Palabra,
Traspasó mi cuerpo.
Así como el sol dispersa la oscuridad,
La Palabra dispersó mi oscuridad interior,
Mi engaño.
Tengo por eso tanta gratitud.
Con todo mi ser, con mi habla,
Con mi mente,
Le ofrezco salutaciones a mi Maestro.
Cuando recibes algo muy grande desde el interior, la
gratitud surge junto con eso al mismo tiempo. La
gratitud nos hace más falta en la vida que el
despertar de nuestra energía interior. Recibimos
tanto de Dios, recibimos tanto de la Naturaleza,
recibimos tanto de los demás, y sin embargo somos
desagradecidos .La ingratitud es causa de la mayoría
de las desdichas de nuestra vida, más aún que la
ignorancia sobre el Ser interior. Recibimos,
recibimos, recibimos, pero nunca comprendemos cuánto
hemos recibido.
Del libro “Enciende mi corazón volumen I” de Gurumay
,pag 10
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