® Inicio | Quiénes Somos? | Contáctenos  
  Inicio | Santerías | Dietéticas | Prácticas | Gacetillas y Talleres | Boletín Semanal | Librerías | Niños Índigos | Centros | Contáctenos
 
 
Historias
Experiencias
Libros Digitales
Guías
Enseñanzas
Eventos-Talleres
Noticias Rápidas
Leer La Revista
Foros de Discusión
Otras Web
Colaboradores
Sus comentarios
 suscribir
 dar de baja
Programas de Radio

 


 

   
 Armonizando Rosario > Enseñanzas

       Gurumay Chidvilasananda


El Mahabharata dice que el perdón es uno de los ocho caminos del dharma. Es una gran virtud. Una vez alguien le preguntó a Baba Muktananda: ¿Debemos perdonar a una persona por su engaño y su astucia, para cultivar la tolerancia, o debemos tomar represalias?.

Baba respondió: No debes tomar represalias, pero al mismo tiempo debes mantener bien escondida tu naturaleza indulgente. A veces el perdón tiene consecuencias negativas. Es bueno perdonar, pero eso no debe estimular una actitud perversa ni en ti mismo, ni en los demás.

La respuesta de Baba incita a pensar y merece ser contemplada en profundidad. Cuando realmente exploras en tu propio corazón, comienzas a vivir desde un lugar que es sagrado y que complace mucho a Dios. Este lugar debe ser protegido en todo momento. A menudo la gente dice que después de cantar el nombre de Dios, o después de meditar, su corazón está abierto y se sienten vulnerables.

 Es importante que protejas esta apertura del corazón, que protejas la santidad de tu propio corazón. No quieras cerrar el corazón sólo porque creas que el mundo es despiadado. Si cierras el corazón, te quedas sin poder beber la ambrosía del corazón, sin experimentar el éxtasis de Dios. Por tanto debes proteger la apertura de tu corazón.

Para perdonar debes ser también muy fuerte; debes ser capaz de mantenerte firme en lo que verdaderamente crees.

La habilidad de ofrecer un perdón completo no viene rápidamente ni con facilidad. Es una gran virtud que debe ser cultivada durante mucho tiempo. Debes entender cuál es el auténtico significado del perdón. Escucha con atención.

Cuando ofreces un perdón puro, éste no reemplaza la necesidad de que surja arrepentimiento en el corazón de la otra persona. El auténtico perdón no es como darle un caramelo a un bebé que llora para que deje de llorar. Que seas capaz de perdonar a alguien, no elimina la necesidad por parte de los demás, de encararse con sus malas acciones.

Ellos deben hacer su propio trabajo interior. El perdón no es echar una cálida manta sobre alguien diciendo: Está bien. No pasa nada, de verdad. No. Cada persona debe pasar por el fuego del arrepentimiento.

Y hay que comprender que el arrepentimiento no es llorar como una víctima herida, ni contar a todo el mundo tu triste historia. El arrepentimiento es una contemplación muy, muy profunda.

Es entrar en el sancta sanctórum de tu propia alma, yendo muy profundamente hacia el interior, donde ninguna otra persona tiene acceso, excepto tú y tu Dios. Ni siquiera tu mejor amigo, ni la persona que más quieres, puede entrar ahí.

Existe un lugar dentro de ti que es puro, sagrado y tranquilo. Sólo tú y tu Dios podéis ir allí y nadie más tiene acceso a la cámara más profunda de tu alma.



Del libro “Llénate de entusiasmo” de Gurumay , pag140

www.siddhayoga.org

19/0905
   
• Servicio Solidario
Centro de Descarga
• Música
• Cocina Natural
• Hoteles - Hosterías
 Vida Sana 
• Mitos  Populares
• Oportunidades
•  Servicios
• Viajes y Turismo
• Guía de Empleo
• Predicciones del Planeta 
 de Lectores 
• Anunciarse en  web

 

 
 
 
*
 
  Envíe sus mensajes a: info@armonizandorosario.com.ar
Optimizado para 800x600 © Copyright 2004 " ARMONIZANDO ROSARIO" ®
webmaster@armonizandorosario.com.ar