El santo poeta Jñanéshwar
Maharaj, dice: “La
constancia es esa valentía
debido a la cual una persona
no cerraría su ojo de la
percepción clara, aunque los
cielos se vinieran abajo”.
Este tipo de constancia se
manifiesta mediante una cosa
y sólo una cosa: la
práctica. Ya sé que estás
esperando algo especial,
algo así como una fórmula
mágica,!y aquí la tienes!
Quienquiera que haya
realizado las prácticas de
todo corazón, sabe qué
mágicas y nectáreas son. Te
sientas a meditar y el
mantra revuelve todo dentro
de ti: pensamientos divinos,
pensamientos no tan divinos;
pensamientos sublimes,
pensamientos no tan
sublimes. Pero sin importar
lo que se remueva, con
paciencia lleva de nuevo tu
mente al nombre de Dios. A
veces, cuando la gente
cierra sus ojos para
meditar, ve imágenes, tiene
visiones. Algunas les gustan
y otras no tanto. En
realidad no importa qué
imágenes sean; mantén tu
mente concentrada en el amor
de Dios. Practica la
constancia. Trae de nuevo tu
mente al nombre de Dios.
Como dijo un amante de Dios:
Oh Señor, que Tu nombre esté
en mis labios.
Que pueda meditar en Ti
Por la mañana y por la
tarde.
Que pueda recordarte
siempre,
Noche y día sin cesar.
Que mi mente esté siempre
fija en tus pies.
Sin importar lo que surja,
abre tu corazón a la energía
de Dios mientras recorre tu
mente, limpiándola.
Entrégate a la meditación. Y
cada vez que realices este
acto de adoración, otro
grano de constancia se
agrega a tu depósito de
virtudes.
Baba Muktananda habla de
constancia a partir de su
propia experiencia, y dice:
“La fortaleza fluye en todo
tu ser, una vez que has
entronizado a Dios en tu
corazón. Esta fortaleza es
el poder del Ser interior, y
es lo más sublime”.
Sencillamente imagina
entronizar a Dios en tu
corazón! Cuando tienes una
hermosa posesión, quieres
ponerla en el lugar ideal,
en algún sitio seguro y
puro. Así que imagina
encontrar un lugar para
Dios. ¿En dónde colocarías
al Señor? ¿Cuál sería el
lugar perfecto? “Entroniza a
Dios en tu corazón”, dice
Baba, y una gran fortaleza
fluye por todo tu ser.
Cuando colocas una hermosa
posesión en el lugar
perfecto, luce muy bien y tú
disfrutas de su belleza.
Todos los que llegan a tu
casa lo admiran, pero eso no
incrementa tu fortaleza, no
realza tus virtudes. Sin
embargo, cuando entronizas a
Dios en tu corazón ,recibes
mucho. Recibes todo lo que
estás buscando. La energía
divina te atraviesa,
limpiándote. Cuando
entronizas a Dios en tu
corazón, la fortaleza fluye
por todo tu ser. Entonces
eres capaz de enfrentar
todos los retos con valentía
,con una actitud bañada por
el néctar de las enseñanzas.
Eres capaz de escudriñar
todas las situaciones con tu
inteligencia llena de gracia
y mantener el ojo de la
percepción clara, del que
habla Jñanéshwar. Eres capaz
de destilar las dificultades
que se te presenten.
Entonces puedes beber el
néctar que contienen y dejar
que te nutra su sabiduría.
Como dijo Baba:”Convierte
tus dificultades en néctar”.
Puedes hacerlo con
constancia. Y al hacerlo,
logras más constancia.
Entroniza a Dios en tu
corazón. Deja que todo tu
ser se empape del amor de
Dios.
Confía totalmente en el amor
de Dios y vive desde esa
experiencia. Entonces, casi
sin saberlo, te vuelves
constante, abrazas tu propia
valentía interior.
Del libro “Valentía y
contentamiento” de Gurumay