Cualquier cosa
que suceda durante la meditación será una gran
enseñanza. Liberará una alquimia increíble dentro de
ti. Tal vez no siempre seas capaz de entenderla con
el intelecto, y así está bien. Sólo date la
oportunidad de entregarte a la meditación.
La gracia
siempre te busca, siempre te quiere. No importa cuán
a menudo creas no merecerla, a la gracia siempre le
parece que la mereces. Las bendiciones son
abundantes. Sólo date la oportunidad de entrar con
suavidad en meditación. No importa cuántos
obstáculos parezcan existir, no te preocupes por
ellos; no te preocupes por nada.
Para entrar en
meditación debes trascender los planos de la
incomodidad, la ansiedad y el pánico. Recurre a tu
valentía interior tanto como puedas y,
sencillamente, date permiso para relajarte, de
entrar en sintonía con tu propia Shakti y de sentir
confianza. Dentro de ti existe un mundo místico. Se
te rebelará naturalmente si entras a él. Si te
esfuerzas demasiado por abrir sus puertas, te
quedarás nada más con tu propio esfuerzo. Con mucha
suavidad, con mucha comodidad, si sigues el camino
de la respiración, y te permites deslizarte dentro
de la meditación, en verdad volarás en las alturas.
NO IMPORTA
CUÁNTO AMOR RECIBAS, siempre llegará más a tu vida.
No importa cuánto sientas que vales, hay aún más
valía por experimentar. Este es el misterio del
amor, el misterio de la valía. En el mundo de Dios
hay plenitud.
La gran
enseñanza de Baba Muktananda es: “Medita en tu Ser.
Adora a tu Ser. Comprende a tu Ser. Arrodíllate ante
tu propio Ser. Honra a tu Ser. Dios vive en ti como
tú mismo”.Cuando tienes esta experiencia entonces
sabes lo que vales.
El corazón
humano es un regalo bendito de Dios. Es sagrado;
alberga la luz divina. El cuerpo entero es un regalo
sagrado de Dios. Este cuerpo contiene infinitas
experiencias místicas, compasión ilimitada,
benevolencia constante, enorme paciencia, tierna
gentileza, bondad innata, inocencia pura y amorosa
fuerza. A medida que comprendas con mayor plenitud
que la luz divina se encuentra en tu corazón,
también la reconocerás fuera de ti: en una persona,
en un objeto, en un momento, en un lugar.
Cada vez que
aceptas lo que vales, creas un paraíso; no sólo en
el lugar donde estás, sino también en otros lugares
del mundo. Cada vez que experimentas tu propio amor,
brindas apoyo a miles de vidas.
Date la
oportunidad de honrar a Dios que vive dentro de ti.
Date la oportunidad de conocer lo que en verdad
vales. Y ojalá que puedas tener un mayor
entendimiento de todo lo que ha de desarrollarse en
tu vida. Es un regalo bendito de Dios darte cuenta
de que mereces amor: mereces dar amor y mereces ser
amado.
Gracias por
llevar adondequiera que vayas, las enseñanzas que
has digerido; gracias por llevarlas al resto del
mundo. Tu amor nutrirá al mundo. Muchas gracias. Te
amo.
Del libro
“Valentía y contentamiento” de Gurumay