Lo mejor de los
dos mundos
Muchos de nosotros
pensamos que si renunciáramos al mundo, podríamos
dedicar más tiempo a Dios. Pero el Señor Krishna dice
que no, que eso no es cierto. No puedes liberarte de la
acción realizando acciones, ni tampoco dejando de
realizarlas. Es una paradoja. Bien escojas realizar
acciones o no, no puedes evitar llevarlas a cabo. Él
explica:
En verdad, nadie
puede estar ni por un momento
Sin realizar
acciones,
Pues todos están
hechos para actuar inevitablemente,
Por las cualidades
que nacen de la naturaleza.
Hemos sido creados
de tal manera que no podemos quedarnos sentados, sin
hacer nada. Si no, obsérvate. Has estado sentado durante
un rato, muy quieto. ¿Pero estabas totalmente quieto? La
mente siempre ha de hacer algo y el cuerpo también.
Tenemos que actuar siempre. Si no actuamos estamos
muertos. Sólo un cadáver no actúa. Cuando nacemos,
venimos formados por las tres cualidades: sattva, rajas
y tamas: la pura, la pura-impura y la totalmente impura.
El juego de estas cualidades nos impulsa a hacer algo
sin cesar.
Por esa razón el
Señor Krishna dice: cumple con tu deber.
Debes canalizar
esta actividad hacia algo. Cuando la canalizas, te da un
propósito más elevado. Al enfocar tu vida entera en tu
deber, cualquiera que éste sea, alcanzas la inacción; no
al renunciar a la acción. Los ojos cumplen con su deber:
miran, ven. Los oídos escuchan; ese es su deber. De la
misma manera, tu deber es reconocer la Verdad, conocer
la Verdad y amar a los demás.
Cumple con tu
deber,
Porque la acción
es superior a la inacción.
Por la inacción no
serías capaz de mantener tu cuerpo.
Así que cumple con
tu deber.
Una vez, alguien
robó el burro de Nasrudín. Por supuesto, sus vecinos
empezaron a gritar:
-Nasrudin, ¿por
qué fuiste tan descuidado? ¿Estabas dormido? ¿Por qué no
hiciste algo?
Todos siguieron
gritándole. Finalmente, Nasrudin dijo:
-¿Puede echarle
alguien la culpa al ladrón?
Cumplimos con
nuestro deber de una forma muy peculiar. Pensamos que
debemos hablar cuando no es necesario. Pensamos que
debemos oir cuando no es necesario. Si no estamos
concentrados en nuestro deber, no tenemos meta. Has de
conocer tu obligación y comprender a dónde quieres que
te lleve. Para cada persona hay un deber muy específico,
una línea de acción específica. Tenemos que reconocerlo,
y lo logramos al reconocer la Verdad.
Los sabios
entienden que sannyasa
Es la renuncia a
la acción con deseo.
Los sabios
declaran que esta clase de renuncia
Es abandonar los
frutos de todas las acciones.
Cuando abandonas
los frutos de tus acciones, todo viene a ti. Mientras te
aferras a los frutos de tus acciones, se escapan. Es una
simple ley de la naturaleza. Al meditar, al cantar el
nombre de Dios, ocurren muchas cosas, pero no te aferres
a nada.
Del libro
“Enciende mi corazón” vol.I de Gurumay