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Gurumay Chidvilasananda.
Despierta a
tu Valentía interior y sumérgete en el Contentamiento divino
En un principio, llegaste al plano terrenal sabiendo que
había algo que podrías lograr sólo aquí y en ningún otro
lugar. Lo sabías con absoluta certeza. Naciste en este
planeta sabiendo que tenías algo que ofrecer, algo que sólo
podías lograr aquí y en ningún otro lugar. Tu presencia en
la Tierra es algo que tú decidiste. Estés o no todavía de
acuerdo con ello, seas o no seas capaz de sobrellevarlo,
vayan las cosas bien o mal, tú lo quisiste así. Si ves la
vida como una decisión –como tu decisión-, es más fácil
advertir lo llena que está de grandes maravillas.
Para tener esta alentadora percepción, reconoce que en ti
reside la valentía para lograr el propósito de tu
nacimiento. Invoca el poder de tu valentía interior y vive
la vida de tus sueños. ¿Es ligero o pesado tu paso por la
Tierra? En general, ¿todo te llega entre sonrisas o entre
ceños fruncidos? . Y tus posesiones, ¿ te traen alegrías o
tristezas? Y la gente que hay en tu vida, ¿ te ayuda a
progresar o inhibe tu desarrollo? ¿Qué tanto depende de ti?.
Más de lo que crees. Sentir que ganas o pierdes depende, en
todo caso, de la manera como abordas las cosas y de la
manera como permites que las cosas te aborden.
La Valentía no es sólo una respuesta a la crisis; no es sólo
un acto repentino de valor en un incendio o en una guerra. Y
el contentamiento no es sólo el sentimiento de satisfacción
que viene después de que obtienes todo lo que quieres. Todo
lo que pasa en tu vida es para tu propio enaltecimiento. Un
fruto fragante y delicioso se esconde en todo suceso de
cualquier tipo. Ten la valentía de encontrar el mejor
resultado de cada situación. Despierta a tu valentía
interior y sumérgete en el contentamiento divino.
Sean lo que sean las aventuras y los retos de la vida, tú
eres quien tiene el poder de decidir cómo quieres ver las
cosas y en dónde poner la mirada. Incluso la mejor noticia
del mundo puede deprimirte si te lo propones. Tu ser entero
aprueba o desaprueba tu existencia en el planeta. Tú tienes
las riendas. Tú decides.
Valentía es una palabra tan sencilla y a la vez es
multifacética. Contiene muchas otras grandes cualidades en
sí misma. Fuerza, generosidad, bondad, esperanza, amor,
aprendizaje, aceptación de la vida y gratitud: todas ellas
son parte de la valentía.
La verdadera valentía debe brotar de la profundidad de tu
ser. Es tuya. La valentía es la membrana misma que protege
tu corazón. La valentía es lo que te resguarda de la
negatividad y transforma la adversidad en crecimiento. Su
intrépido poder puede atravesar el perturbador influjo de
los sentidos y hacer que suceda un milagro. De hecho, la
valentía atrae milagros. En verdad, una vida de valentía
está llena de milagros.
¿Es siempre fácil sentir valentía? ¿Es fácil detectarla?. En
realidad no. A veces la valentía es invisible. Aun así, es
una parte inherente a ti, es natural en ti. En realidad eres
tú: tú eres valentía. La valentía eres tú. Sin embargo , el
solo despertar a la presencia de la valentía interior
requiere de un formidable valor. No es como despertar
después de una siesta o un buen sueño. Despertar a tu propia
valentía en realidad es despertar a la luz de la Verdad, a
la luz de la Conciencia suprema que existe dentro de ti. Un
despertar así, requiere de tu firme determinación y del
toque de la gracia.
La luz de la Verdad es infinita. ¿Cómo vas a hacerla
presente en toda su magnificencia? Lo mejor y más eficaz que
puedes hacer es seguir una partícula, un hilo, un rayo de
esta luz infinita. Puedes seguirla, expresándola en
palabras; así empezarás a descubrir que la experiencia de la
Conciencia divina está a tu alcance.
Del libro “Valentía y Contentamiento” de Gurumay pag 3
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