Verdaderamente, vivís ahora momentos de aceleración en el plano
material, que son el reflejo de la aceleración energética que se está
produciendo en los planos más sutiles. Muchas estructuras se están
cayendo y, poco a poco, todo lo que esté basado en la mentira, en el
egoísmo, en lo puramente material y pasajero irá cayendo inexorablemente
para dar paso al nacimiento
de los valores eternos: La Verdad, el Amor, la Alegría, la Fe, la
Compasión, etc.
Pero cuando se observa este proceso desde un punto de vista puramente
material, puede parecer cruel, sin sentido y muy caprichoso.
Basta elevar tan sólo un poco el propio nivel de vibración para darse
cuenta de que es todo lo contrario: existe un Plan de evolución
perfectamente elaborado y que es infinitamente justo y perfecto. Para
acceder a esta "información", no es preciso estudiar mucho o creerlo
firmemente aún sin entenderlo.
Es preciso elevar el nivel de conciencia para llegar a esa experiencia.
Y
como toda experiencia sólo es válida cuando se vive internamente y en sí
mismo. No sirve que nos lo cuenten los demás. No sirve que lo creamos.
Hay que vivirlo. Y vivirlo en todo momento. Y no sólo cuando nos va todo
bien, o cuando nos sintamos felices y conectados. Es precisamente en los
momentos de desconexión cuando más hay que intentar conservar la
sintonía con el ser interno. Y aunque no sintamos nada, seguir adelante
con humildad y fortaleza, porque de seguro se producen en esos momentos
cambios internos que aflorarán en el momento correcto cuando se haya
completado el proceso de cambio que sin duda se está produciendo
en un determinado nivel.
Es fácil desanimarse, sobre todo ante el cansancio o la enfermedad.
Pero es ahí precisamente donde los hermanos deberán luchar más
fuertemente para no caer en los lazos de la inercia, de la pereza, del
desánimo, de la
autocompasión, de la duda, etc. Y es que no debéis olvidar que vivís en
un medio muy denso, muy especialmente los que habitáis en ciudades
y
mantenéis contacto con diferentes tipos de seres.
El servicio en esta etapa es muy cansado, de mucha actividad interna,
pero también externa; de mucho movimiento y de mucho contacto con
energías muy mezcladas. Y para eso hay que estar muy preparado. Las
claves principales para mantenerse bien ante estas circunstancias serán:
. La tranquilidad . El equilibrio Si no nos involucramos con todo lo que
nos ocurre externamente, estaremos preparados para mantenernos en
tranquilidad y equilibrio. Pero si nos dejamos atrapar por las fuerzas
dominantes en los niveles densos,
sucumbiremos más fácilmente que los seres de menor evolución, que están
más preparados para vivir involucrados con energías densas. En cambio,
los seres que sirven a la luz, cada vez están siendo más sensibilizados
por las energías de alta vibración que reciben. Esto quiere decir que
son más sensibles a todo tipo de energías. - Las energías sutiles son
decepcionadas más fácilmente y con mayor sensibilidad, lo que le produce
grandes adelantos evolutivos y transformaciones profundas. Pero a la vez
- Si no se conservan la tranquilidad y el equilibrio, las fuerzas densas
pueden impactar fuertemente en estos seres más sensibilizados
produciéndoles enfermedades o trastornos psíquicos como desequilibrios,
depresiones, etc.
Todo esto no lo decimos para que os volváis unos seres selectivos o
miedosos y tengáis cuidado siempre con las energías con las que os
encontrareis. NO. Es justamente al contrario: Tenéis que estar
dispuestos
para trabajar, transformar y/o enfrentar cualquier tipo de energía o
fuerza.
Para eso habéis sido entrenados y preparados. Por lo tanto, no se trata
de
ir observando o juzgando las situaciones externas o lo seres con los que
vais conviviendo, sino que el proceso ha de ser a la inversa, hacia uno
mismo. ¿Qué quiere decir esto? Que lo que hay que vigilar es la propia
actitud, el propio nivel de vibración, ante las situaciones y no a las
situaciones en sí. Esto nos proporcionará la protección tan necesaria en
estos tiempos, ante las fuerzas involutivas. No se trata pues, de buscar
y
encontrar enemigos externos; no se trata de huir de experiencias, de
lugares o de personas.
Muchas veces, además, esto no se puede hacer aunque se quiera. Se trata
de mantener la tranquilidad y el equilibrio necesarios. Con ese
nivel
vibratorio que nace desde el hecho de no involucrarse con lo externo,
estaremos protegidos sobradamente de las fuerzas retrógradas y podremos
acceder al nivel vibratorio adecuado para realizar los trabajos de Luz y
de
Amor que nos son encomendados desde las esferas superiores. Por
supuesto, hay que utilizar el discernimiento para saber cuándo no hay
que
hacer algo o hay que cortar con una situación o ser, pero es
imprescindible que los servidores de la Luz tengan la fortaleza
necesaria para estar en todo tipo de lugares, situaciones y con todo
tipo de seres. Porque todos tienen derecho a la Luz. Todos tienen
derecho a su oportunidad de transformación.
Y como es la hora de la manifestación de la Luz, esta habrá de
llegar a todos los rincones y seres que la necesiten y anhelen. Ahora,
los servidores de la Luz, se han transformado en seres "todo terreno".
Pueden moverse en diferentes trabajos, en diferentes ámbitos. Nunca han
estado tan preparados como ahora, pero es que han sido muchas
encarnaciones de preparación y muchos trabajos para llegar al punto
máximo de manifestación para este ciclo. Y cuando os sintáis
desconectados, volved a la tranquilidad, volved a vuestro centro, para
que vuestro estado os permita seguir sirviendo de manera correcta. Cada
uno sabe qué método o técnica seguir para centrarse:
meditar, contemplar, rezar, escuchar música, sentarse en silencio, etc.
Lo
que importa es volver a la tranquilidad y al equilibrio. Porque seguir
sirviendo sólo por inercia estando mal, intranquilo, de mal humor, con
agotamiento excesivo, no sirve de nada. Así sólo empeoraremos nosotros
en vez de mejorar. Es por todo esto, muy importante parar cuando sintáis
que ya no dais más; que vuestro servicio se está deteriorando. Parad
entonces, sin remordimientos, sin pensar que sois vagos o débiles.
Estáis en un cuerpo físico muy limitado y la mente inferior todavía
interfiere mucho y todo eso unido al servicio ininterrumpido puede
agotar a los servidores. Cuando notéis ese agotamiento más que físico,
psíquico; Cuando sintáis que estáis desanimados por el cansancio y que
no podéis hacer nada bien, PARAD.
Recordad que paráis para poder trabajar mejor después. Bastan unos días
de descanso o de cambio de ambiente y de hábitos para que vuelvan las
fuerzas y el ánimo. Es muy importante saber parar cuando faltan las
fuerzas físicas o psíquicas. Esto es necesario muchas veces. Tal vez
dejéis de hacer cosas, pero a la larga, recuperaréis con creces un
tiempo que por otra parte no se pierde, porque permite intensificar la
conexión y el servicio interno.
Sinceramente,
Cecilia Casanga |