|
A diferencia de los
conceptos de relatividad ética, que sostienen que los valores morales
son algo puramente arbitrario y culturalmente limitados, según el Tantra,
la moralidad, en su sentido verdadero, se basa en la capacidad parta
mantener un equilibrio mental y para expandir la conciencia. Estos
conceptos tienen aplicabilidad universal, pero al mismo tiempo son de
aplicación relativa.
La aplicación relativa
se torna aparente cuando consideramos que cada persona está en una etapa
diferente de desarrollo. Lo que puede ser inspirador para una persona
puede no resultarlo para otra; lo que puede ser armonioso para una
persona, puede ser degradante para otra. Similarmente, una acción puede
ser aceptable en una época de la historia, y en otra, no serlo.
La aplicación relativa
evita el absolutismo ético que utiliza una serie completa de principios
y circunstancias sin excepción. Tales reglas absolutas precipitan la
hipocresía, el fanatismo y la deshumanización.
Para aplicar los
valores éticos es necesario recordar a cada persona que él o ella está
utilizando un mecanismo limitado de análisis intelectual al hacerlo. El
proceso intelectual está restringido, primeramente, por la información
que se tiene disponible –nadie tiene conocimiento perfecto de los
hechos–, y segundo, el ego se encuentra inexplicablemente ligado al
intelecto, siempre relaciona las cosas con su propia experiencia y según
ésta colorea los juicios que hacemos.
Pero a pesar de las
limitaciones del intelecto, los seres humanos deben utilizarlo.
Abandonarlo conduce a un mayor desastre que las decisiones erradas que
ocasionalmente tomamos.
Para tomar una decisión
totalmente imparcial y consciente, una persona debe esperar hasta lograr
lo que en Yoga se llama “Viveka” o discriminación perfecta.
Viveka es el atributo de un estado de la mente más elevado al que
estamos acostumbrados. Una persona que logra este Viveka está por
encima de la intelectualidad con respecto a lo que es moral o inmoral.
Tal persona sabe intuitivamente el curso más pertinente y benevolente
para la acción que debe tomarse.
Hasta ahora hemos
considerado la moralidad de una manera muy abstracta. a fin de proveer
una guía práctica a la conducta humana, el Yoga define diez principios
denominados Yama y Niyama. Se describen de tal manera que
pueden aplicarse en situaciones cotidianas y ajustarse a todas las
relatividades de tiempo, espacio y persona. No son principios absolutos,
pero ofrecen un patrón con el que pueden guiarse las acciones y los
pensamientos.
Yama,
que literalmente significa “control”, consta de cinco partes
relacionadas con la sociedad y el mundo objetivo. Yama acentúa las
obligaciones para con los demás, y expresa la idea de que cada ser
viviente es parte de la misma Conciencia infinita, que todas las
entidades son parte de la misma familia. Dañar a alguien es
esencialmente dañarse uno mismo.
Niyama,
que significa auto–regulación, también tiene cinco partes y se refiere
al mantenimiento del equilibrio mental y la armonía personal. Para el
aspirante espiritual, Yama y Niyama son los fundamentos de la
meditación.
Yama
1.
Ahim’sa
Significa guiar
cuidadosamente la conducta y los pensamientos hacia la ausencia de
intención de causar daño a otros.
Mientras Ahim’sa es el
esfuerzo por evitar conscientemente el daño a cualquier forma de vida,
es imposible vivir sin causar daño alguno. Simplemente para sobrevivir
debemos comer y para comer tenemos que matar organismos. Ahim’sa
reconoce la necesidad de conservar la vida y define el deber como
esfuerzo por hacer la menor cantidad de daño posible. Por ejemplo, una
persona que comprende que los animales tienen una forma de vida más
evolucionada que los vegetales, razón por la cual tienen mayores
percepciones de dolor y sufrimiento, prefiere consumir vegetales, frutas
y cereales en lugar de carne. De modo similar se inclinará a no vestir
con ropas hechas de pieles y cueros de animales. Sin embargo, al decir
esto, debemos reconocer que la dieta vegetariana y el evitar el consumo
de productos animales no es completamente posible en todas las
circunstancias. Ahim’sa representa un ideal cuya aplicación estará
sujeta a las diferentes situaciones. Un esquimal, cuya única fuente de
comida y ropa es el animal, no está violando el principio de Ahim’sa al
proporcionarse los efectos
esenciales de la vida.Shrii
Shrii A’nandamu’rti (P.R. Sarkar ) |