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Dificultades
externas
El esta primera etapa
el aspirante necesita ajustar armónicamente sus hábitos y estilo de vida
para acomodarse a las nuevas prácticas del Yoga: hay que reemplazar los
obstáculos tales como el apego a ciertas comodidades y excesos, por una
actitud abierta a la experimentación.
Sentarse en el suelo
con las piernas cruzadas durante la meditación, por ejemplo, puede
ocasionar dolor en las rodillas, tobillos o espalda hasta que uno se
habitúa. Sin embargo, con la práctica diaria y constante, y ayudado por
las a’sanas, los músculos se aflojan y las articulaciones se vuelven más
flexibles.
Levantarse temprano en
la mañana para la meditación y las a’sanas también requiere constancia y
determinación. Esto se facilita a medida que los beneficios de aquellas
superan los efectos del sueño perdido.
Adoptar una dieta
vegetariana puede parecer difícil para algunas personas. Pero el hacer a
un lado la sensación de llenura que deja la carne o el preocuparse por
“la falta de proteínas”, o adaptarse al sabor de alimentos desconocidos,
requiere un enfoque sensible y ba-lanceado y, por supuesto, paciencia.
Con el tiempo el cuerpo
se ajusta a estos nuevos hábitos y lo que antes podía haber parecido
difícil, pronto se aprecia como un medio de vida más natural y
saludable.
Simultáneamente, no es
raro que el aspirante encuentre oposición de otros que no entienden los
cambios que están ocurriendo en él. Esta resistencia puede ser sutil,
como la de un amigo que se disgusta ante la negativa de ir a beber al
bar, o puede ser expresada más directamente por un padre preocupado
porque su hijo no se muera desnutrido. Es estos casos lo mejor es una
comunicación considerada y racional de las causas que motivaron los
cambios. Esto los ayudará a entender y apoyarlo en sus esfuerzos. En
algunos casos se necesitará más paciencia, especialmente cuando la
persona está profundamente arraigada en los hábitos impuestos por la
sociedad.
Una excelente
oportunidad para aprender y compartir con otros que viven experiencias
similares es la de asistir a la meditación colectiva. El apoyo de estas
personas es muy beneficioso para enfrentar la negatividad y oposición
que puedan surgir.
“Aún una vasija de oro
necesita ser pulida ocasionalmente. Sin mantenimiento, acumula polvo,
suciedad y pierde lustre. De la misma manera, aún una buena persona, un
aspirante espiritual, necesita mantenimiento porque en un mundo de
cambios constantes, se debe cuidar que el cambio sea siempre para algo
mejor o más elevado. Estar en buena compañía es esencial para este
desarrollo positivo. Mientras que las malas compañías fortalecen las
ataduras del espíritu, las buenas compañías son conducentes a la
liberación y la salvación...”
Shrii Shrii A’nandamu’rti
1
Ajuste
interno
Tras haberse
establecido en las prácticas básicas y superado los obstáculos
iniciales, uno espera que las experiencia espirituales afloren
rápidamente, lo que ocurre con frecuencia. Sin embargo es común que,
mientras la meditación llega a ser una experiencia inspiradora y
tranquila, la mente no puede penetrar tanto como para alcanzar las
esferas espirituales más profundas. Algunas distracciones espirituales
se pueden manifestar durante la meditación, la motivación puede
disminuir o pueden surgir dudas y confusión.
A medida que se hace
evidente que la meta fundamental de la realización no es tan fácilmente
asequible, es necesario que el aspirante desarrolle un fuerte sentido de
devoción y determinación, libre de apegos.
El logro espiritual
elevado es raro de conseguir por la naturaleza exigente y a largo plazo
del camino espiritual. La gente de hoy está habituada a los logros
rápidos, posibles gracias a la tecnología moderna: una “comida” se
prepara en cuestión de minutos abriendo una lata y calentándola en un
horno a micro-ondas; o ver lo que está sucediendo en algún lugar en el
mismo instante en que acontece por las telecomunicaciones vía satélite.
Sin embargo, no hay una píldora para tomar o un botón para apretar que
nos dé “realización instantánea.” Por esto, no es sorprendente que el
ideal yogui de acción sin egoísmo, libre de intereses propios, sea
difícil de adoptar.
Se requiere gran
cantidad de esfuerzos, conocimientos y disciplina para obtener un grado
universitario, y esto es sólo la base que nos capacita para ejercer la
profesión competentemente. Lo mismo ocurre con la ciencia Yoga; se
necesita tiempo para perfeccionar las técnicas y prácticas tendientes a
desarrollar el poder de concentración, purificar los niveles de la mente
(Kos’as) y armoniosamente ganar control de los centros de energía
psíquica (Cha kras).
Signos
de progreso
En ciertos momentos el
aspirante adquiere un grado razonable de competencia en las prácticas,
después de haber superado ampliamente las dificultades internas y
externas. En algunos casos esto puede dar origen a la
manifestación de
ciertos poderes psíquicos u ocultos que están normalmente latentes, pro
se despiertan como resultado del desarrollo de las Kos’as y los
Chakras.
Estos poderes son
perfectamente naturales, no sobrenaturales, y existen en forma potencial
en todos. De ahí que no se debe temer si se manifiestan.
Sin embargo, se debe
tener en cuenta que los grandes maestros yoguis han advertido de la
tentación de usar esos poderes. Aún cuando la intención sea utilizarlos
para efectos beneficiosos, hay daños sutiles asociados con ellos. Por
ejemplo, se pueden usar estos pode-res para curar una enfermedad, pero
en realidad lo que pasa es que se reprimen los síntomas de la enfermedad
y ésta aparece de nuevo más tarde o de un modo diferente. En algunos
casos el mental (reacción en potencia) que causó la enfermedad puede
ser trasmitido sin darse cuanta a la persona que está usando los
poderes.
Quizás el mayor peligro
está en que la vanidad asociada con su uso puede distraer al as-pirante
de la verdadera meta espiritual y eventualmente conducirlo a la
degradación y al mal uso de los poderes. La siguiente historia ilustra
bien el punto.
Un novicio había
estado meditando en una caverna por cinco años siguiendo las
instrucciones de su Guru. Sin embargo, su deseo por los poderes ocultos
lo había llevado a descuidar su meta y a concentrarse en desarrollar
esos poderes. Cuando por fin su Guru vino a llevarlo de vuelta al Ashram,
el novicio estaba ansioso de mostrarle al Guru los frutos de sus
esfuerzos. La oportunidad se presentó cuando se acercaban a un río que
tenían que cruzar. Mientras que su Guru caminaba hacía el ferry, el
novicio usó sus poderes ocultos para caminar sobre el agua y esperó con
orgullo del otro lado. El Guru pagó el pasaje de cinco centavos, cruzó
en el ferry, y se unió al novicio que esperaba ansiosamente ser alabado
por su exhibición. El Guru, sin embargo, comentó: “Tus cinco años de
meditación tienen un valor igual al de los cinco centavos que yo acabo
de pagar.”
Los poderes ocultos no
son dañinos en sí, pero sólo pueden ser usados de un modo seguro y
beneficioso por alguien que ha sobrepasado completamente la posibilidad
de degradación y es perfectamente adepto a las ciencias espirituales,
esto es, una persona liberada o completamente realizada. |