La
Conciencia se transforma:
Hemos visto que la Mente Cósmica es un reflejo o condensación de la
Conciencia Cósmica y que la materia es a su vez una condensación de la
Mente Cósmica. Tal como la observación de la física moderna sobre la
permutabilidad de la energía física y la materia, el Tantra señala una
permutabilidad de la materia y la mente; todas las expresiones de la
Conciencia son energías completamente maleables, incluyendo la mente.
Por lo tanto, la mente es inherente a la materia y su desarrollo es un
proceso natural de la evolución. Al comienzo de este proceso, cuando las
fuerzas beligerantes “pulverizan” o sutilizan los factores físicos
creando la mente, la primera expresión es extremadamente primitiva.
Siendo la materia una substancia burda, el primer tipo de mente que se
manifiesta está muy subdesarrollado.
Esta mente primitiva se llama ectoplasma o “materia mental”, es el
ingrediente básico de “Citta”. Pero este Citta no es de la Mente
Cósmica, es sólo una diminuta parte de él ya que la fase evolutiva no es
una simple reversión del proceso de Saincara.
En este estado de materia sólida, el Citta Cósmico está completamente
fragmentado y existe sólo en proporciones microscópicas, habiendo pasado
por todas las transformaciones de la creación de los cinco factores.
Esta fragmentación se acentúa en el proceso de pulverización ya que sólo
una parte del organismo se convierte en ectoplama. Así, la primera
expresión de la mente no es sólo primitiva en su naturaleza sino
limitada en su dimensión, es la mente microscópica o individual.
Por razones de su comienzo primitivo, la característica de es prestar
atención a las necesidades físicas del organismo y controlar el flujo de
energía vital del mismo.
Sin embargo, no importa cuán limitada sea esta mente individual inicial;
es un paso gigantesco en la liberación de la Conciencia. De esta muy
primitiva vida se desarrollan formas de vida más avanzadas junto con sus
complejas estructuras físicas y mayores potencialidades.
¿Cómo ocurre esto?
Hay básicamente tres fuerzas que trabajan en el proceso evolutivo:
1.
Choque físico,
2.
Choque psíquico,
3.
Atracción espiritual.
1. El choque físico
resulta de las luchas con la materia que libran todas las formas de vida
para sobrevivir y procrear. Se manifiesta en la lucha contra los
elementos físicos hostiles, en la batalla para mantener el cuerpo físico
proporcionándole comida y refugio, en la satisfacción de la necesidad de
procrear, etc. Todas estas luchas generan actividad mental y presión
dentro de la mente instintiva, conduciendo a un mayor desarrollo mental,
lo cual causa el ensanchamiento de Citta y su
transformación en Aham.
2. El choque
psíquico resulta del contacto directo de la mente con otras mentes e
ideas, y el desarrollo de las emociones. Mientras que el choque físico
trabaja en el de sarrollo de Citta, el choque psíquico
desarrolla e incrementa la porción de Aham de la mente.
Como sabemos por el proceso de involución, la característica de
Aham no es instintiva sino egoísta, conduce a acción razonada.
El desarrollo de Aham significa que el organismo puede
seguir un curso de acción diferente a aquel dictado por el instinto.
La capacidad para hacer esto depende de cuanto Aham hay en
relación con Citta. Inicialmente sólo una parte de
Citta se convierte en Aham y la acción instintiva
predomina porque la mente está todavía hecha básicamente de Citta.
Por medio del choque psíquico el Ahman aumenta
gradualmente y los instintos disminuyen su influencia. Cuando el
Ahman es mayor que Citta, la porción excedente se
llama intelecto y la razón predomina sobre el instinto.
Junto con el desarrollo mental viene el desarrollo físico dándole a esa
mente ya más compleja, un vehículo apropiado para expresarse. Se forma
un sistema nervioso central, un cerebro y un sistema glandular.
El choque psíquico expande el Aham, nuevas ideas y eventos
agitan el intelecto, y otros organismos estimulan las emociones. La
expansión del Aham también acelera más la transformación
de la mente en Mahat; en este punto la atracción
espiritual se convierte en una fuerza mentalmente progresiva.
3. La atracción
espiritual resulta del anhelo de la mente por la Conciencia Cósmica.
En las últimas etapas de la evolución, cuando Mahat
empieza a manifestarse en la mente, se despierta en el ser individual un
creciente anhelo por regresar a su estado original de conciencia.
Este anhelo puede ser consciente o inconsciente pero el resultado es un
deseo ardiente y profundo por la felicidad que va más allá de su goce
pasajero. La entidad individual ya no puede ser satisfecha saciando los
sentidos físicos o entreteniendo el intelecto. Debe esforzarse por la
felicidad completa, la felicidad que no está limitada en su experiencia
sino que es infinita.
El exceso de Mahat sobre Aham y Citta
se define como intuición. En el momento en que Mahat
predomina, la transformación de la mente en Conciencia pura está a sólo
a un paso. La fuerte atracción espiritual de la Conciencia hace posible
este paso.
Así, el progreso evolutivo explicado por la ciencia, no es más, según el
Tantra, que la expresión gradual de la mente y la liberación de la
Conciencia.
En consecuencia, con las mentes en expansión se desarrollan formas de
vida más ele vadas para actuar como sus receptáculos físicos. Las
primeras formas creadas fueron los organismos unicelulares más básicos
que poseen burdas mentes ectoplasmáticas. La vida unicelular se
desarrolló hasta llegar a la vida multicelular y aparecieron las plantas
y los animales. En lo alto de la escala, donde Mahat
empieza a predominar, está la humanidad.
Habiendo agrandado el ,
la mente humana refleja la Conciencia más claramente que las mentes
menos desarrollada. Un mayor reflejo de la Conciencia les da a los seres
humanos la capacidad de decir “Yo sé que existo”. En esta declaración el
sentimiento de “conocimiento” de la existencia es un reflejo de la
Conciencia sobre Mahat.
Microcosmos
y Macrocosmos
La mente humana tiene las tres partes de la Mente Cósmica; sin embargo
debido al fraccionamiento de la Conciencia durante la fase de la
involución de la creación, sabemos filosóficamente que las capacidades
de las mentes Macrocósmica y microcósmica deben ser diferentes. Algunas
de las diferencias más considerables son las siguientes:
En primer
lugar, cuando imaginamos algo, el Aham individual
actúa sobre el Citta individual y Citta se
transforma en lo que nosotros deseamos retratar en nuestra mente. Como
un pedazo de plastilina mental, Citta toma la forma de lo
que Aham desea. Una vez que ha creado la imagen,
Citta le disfruta internamente. Pero para las otras personas, la
imagen que hemos creado no existe. Por ejemplo, nuestros sueños son
reales para nuestra mente pero no existen para los demás. Los cambios en
nuestro Citta están orientados hacia nuestra experiencia
personal.
Sin embargo, en el nivel Cósmico cuando Ahamtattva Cósmico
opera sobre Citta Cósmico y la Mente Cósmica imagina una
escena, ésta es realidad para todos. Dado que el universo es una
proyección del Citta Cósmico y que existimos en la mente
Cósmica, la Imaginación Cósmica es universal y tiene sustancia material.
En segundo lugar, para la Mente Cósmica la creación es
interna, mientras que para nosotros es externa. La Mente Cósmica
experimenta el universo como su propia proyección mental. nosotros, por
el contrario, lo percibimos como externo, aunque al hacerlo lo
interiorizamos con la ayuda de Citta.
A
diferencia de la imaginación individual donde nuestros pensamientos son
completamente internos, disfrutamos del mundo fenomenal recibiendo datos
sensoriales externos (Tan-matras) en la forma de sonido, luz, tacto,
gusto y olor a través de los órganos sensoriales que actúan como
entradas a nuestro cerebro y a nuestro Citta. El cerebro
es el receptáculo físico de la mente y cuando los datos sensoriales
llegan a él por medio del sistema nervioso, la información se traduce en
una vibración psíquica cuya forma es asumida por Citta El
Aham individual puede ahora percibir el objeto. Cuando,
por otra parte, una acción física se ejecuta en el mundo exterior, el
proceso se invierte. El Aham dirige a Citta
para que tome la forma de la acción deseada, la que es luego traducida
en una vibración simpática en el cerebro, que a su vez la pone en acción
a través de los nervios eferentes que gobiernan los órganos motores.
Para actuar en el mundo y experimentarlo, el ser humano depende del
cerebro, del sistema nervioso y de los órganos sensoriales y motores,
los cuales existen para convertir las ondas mentales en ondas físicas y
viceversa. La Mente Cósmica no necesita de tales aparatos ya que
todo ocurre dentro de ella.
En tercer lugar, la Mente Cósmica es multilateral y tiene
un solo propósito, mientras que la mente individual es unilateral y
tiene múltiples propósitos.
A
causa de las limitaciones de la mente microcósmica, el Citta
individual sólo puede tomar la forma de un objeto al mismo tiempo, lo
que significa que el ser individual es capaz de procesar sólo un dato a
la vez. Más de una entrada disipa la energía mental destruyendo la
concentración y la percepción de la información.
La mente Macrocósmica
puede manejar cualquier cantidad de información. El Citta
cósmico no está limitado en el número de formas que puede tomar y no
pierde nada de su claridad al hacer esto. |