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CRONICA
DEL VIAJE A BUENOS AIRES
14 de Mayo del
2005
ENCUENTRO
ROMANIUK - BONGIOVANNI
“PEDRO
ROMANIUK ES COMO OTRO “AMIGO DEL HOMBRE”
Hace muchos años, Pedro Romaniuk fue invitado a un
programa de televisión conducido por Lucho Avilés y Pinky,
periodistas reconocidos en el ambiente porteño. La entrevista causó
malestar a buena parte de la audiencia. Los moderadores pretendieron
(en vano) devastar la personalidad de Romaniuk, parecía, en aquel
momento, que desprestigiarlo era el único cometido.
Su acción demoledora, sin embargo, no tuvo sus
efectos. La serenidad y la sabiduría de Pedro (uno de los más
sólidos referentes de la investigación ufológica en Argentina)
resultaron ser sus más fieles aliados para contrarrestar a sus
interlocutores.
En aquel momento, estos últimos carecieron de
argumentos contundentes para ridiculizar a una figura mundialmente
conocida. Su embate resultó bajo, insípido y si se quiere perverso,
tratándose de un invitado que pureza de por medio, no hacía otra
cosa que hablar de los seres de otras civilizaciones, demostrando
que las enseñanzas de éstos (dotadas de una carga espiritual
profunda) dejan en evidencia la carencia de valores de una humanidad
que está despeñándose por los barrancos de la ignorancia y la
soberbia y fue precisamente la soberbia, por excelencia, la que
sostenía a estos dos periodistas intentando a toda costa poner
contra los muros a un Romaniuk que segundo a segundo se fortalecía
enfundado en las vestimentas de la humildad y el conocimiento.
Pocos años después de ese evento (que tuve la
oportunidad de ver, indignado y solidarizado con Pedro) el cielo
(enigmático y misterioso, como siempre) me dio la posibilidad de
encontrarlo dándonos la bienvenida a Giorgio y a mí en las
instalaciones de su fundación e instituto Cosmobiofísico de
Investigaciones ubicado a cuarenta kilómetros del gran Buenos Aires.
Por aquel tiempo, ese hombre no conocía el rencor
para aquellos periodistas, todo lo contrario, sus palabras tenían un
sabor honorable y piadoso. Recuerdo que me dijo: “pobrecitos ellos,
no yo, su ignorancia los condicionó de tal manera que perdieron el
rumbo” y efectivamente, aquellos divos del medio televisivo porteño
que tuvieron aquel día la oportunidad de regodearse con el sagrado
deber del servicio, prisioneros y condicionados por la vanidad y el
poder de la pantalla chica, optaron por perder el rumbo, promoviendo
el rating más alto de disconformidad por su arrogancia y poca visión
de su propia profesionalidad.
Los años transcurrieron.
Pedro Romaniuk, que desde el momento mismo de conocer
a Giorgio lo descubrió y lo abrazó como un elegido en sintonía con
su discurso hoy tiene ochenta y tres años, padece una severa
enfermedad renal y la progresiva pérdida de la visión y además aún
quebrado en salud, es un ser íntegro más sabio y más cercano a
Giorgio Bongiovanni.
De regreso a Buenos Aires el compromiso siguiente lo
viviríamos en la fundación de Pedro, entonces allí fuimos con un
Giorgio agotado en extremo.
Salimos de Rosario, él junto a Juan Alberto Rambaldo,
su esposa y Carmen De Huertos en el primer auto, viajando en el
segundo vehículo (la camioneta de FUNIMA), Raúl Bagatello, Raúl
Blazquez, Valeria Rambaldo y yo.
Casi ocho horas de recorrido culminaron con el
encuentro esperado, participando así de un encuentro organizado por
Romaniuk.
A nuestro arribo el gentío aguarda a un Giorgio
resplandeciente pero en realidad era un Giorgio destruido, superado
en la fatiga y el desgaste físico.
Ambos hombres se estrecharon en un fuerte abrazo. Se
miraron fijamente y en un instante comprendieron el sentido del
encuentro. Comprendieron que ambos habían recorrido los mismos
caminos en vehículos diferentes tal vez pero en igual sentido.
Aquel Pedro Romaniuk, discípulo y hacedor de la obra
de Solari Parraviccini.
Aquel Pedro Romaniuk, elegido y programado por Dios,
aquel piloto aviador, aquel contactado de los seres de luz, aquel
luchador incansable por los valores del conocimiento, de la fe, de
la justicia y de la verdad; aquel miembro de honor de la Academia de
Ciencias de la ex Unión Soviética..., no halló palabras para
ensalzar y elevar al máximo grado la Obra y la misión de su amigo
Giorgio, cuya intervención estuvo precedida por la de nuestro
hermano y amigo Daniel Muñoz, otra alma respetada y querida por
Romaniuk, desde hace bastante tiempo.
En este encuentro y en medio de unas quinientas
personas, ambos elegidos vivieron la unión inherente al discurso
divino con la estrategia sorprendente y con la entrega que los
caracteriza.
Juntos sobrellevando sus respectivos sufrimientos
como símbolo de amor universal y el ejemplo en cada instante de su
vida.
Quedaron atrás los sinsabores de aquella entrevista
televisiva; para Pedro Romaniuk los tiempos son otros y las
responsabilidades son más serias, más comprometidas. Lo dice una y
otra vez.
Junto a su esposa, Pedro no baja los brazos ni un
segundo, pese a su ancianidad. Ancianidad y amor que nos recuerda
irremediablemente a Eugenio Siragusa. Es la viva imagen de una
energía que construye, que da fortaleza a nuestro espíritu y que
consuela a Giorgio, que ha resuelto prolongar su estadía en la
fundación hasta muy entrada la tarde trascendiendo a su fatiga y a
su dolor.
Compartieron horas de regocijo, también en la
pirámide que allí instalada desde hace tiempo, sirve de habitáculo
para desarrollar la energía sublime del Dios creador. Fue entonces,
que Giorgio en esa construcción, en su parte superior nos dejó su
música cósmica precedida de una oración a la Virgen.
Abajo entre tanto, las almas nobles, partícipes de
tan bello episodio, brindaron su energía solemnizando la
experiencia. Finalmente la despedida, sembrando nuevos encuentros,
nuevas melodías... para servir a Dios.
Quizás, por todas estas circunstancias, por todas
estas sutilezas de la metodología divina pareciera que don Pedro
Romaniuk fuera otro amigo del hombre, recordándonos nuevamente a
nuestro gran contactado Eugenio Siragusa, merecidamente gracias a
Dios.
Jean Georges Almendras
14 de Mayo 2005
Buenos Aires
(Argentina)
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