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Eres un
mar, señor
Eres un mar,
Señor, do yo buceo
y, cuanto más
profundo logro hallarme,
más Te
alcanzo y aún más debo bajarme
para
alcanzarte más, do más Te veo.
Que eres sin
fin, Señor, y Tus profundos,
cada vez más
brillantes y más claros,
se me hacen,
por momentos, menos raros,
y en ellos
vivo siglos en segundos.
* * *
EL VIAJE
INTERIOR, 2ª Edición.- Francisco-Manuel Nácher López
146
Deja que
me sumerja en ti...
Deja que me
sumerja en ti, Señor;
deja que me
zambulla en Tus colores;
deja que me
disuelva en Tus olores;
deja que me
difunda en Tu calor.
Deja que me
transforme en Tu conciencia;
deja que
sienta cómo el tiempo huye
y pasado y
futuro, juntos, fluyen
en un
presente lleno de presencia.
Deja que,
siendo yo, pueda ser todos,
y que todos
en mí tengan cobijo;
y que, siendo
yo Tú, Te sienta mío,
y Tu son y mi
son sean uno solo.
Deja que la
belleza de Tu obra
me impregne
todo de su maravilla,
y que Tu amor
transforme mi semilla
y me reparta
por la Tierra toda,
y llegue a
todas partes, y de todas,
reciba dicha,
amor y fe y sosiego
y plenitud y
risa y agua y fuego
y en mí se
fundan todas esas cosas.
Y, unido a
todo y difundido en tI,
sea dios y
hombre, absorto y absorbido,
porque,
Señor, yo siempre, sólo he sido
una parte de
Ti viviendo en mí.
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